sábado, 9 de marzo de 2013

Una cara visita a Malmö y Lund

Ese día llovía copiosamente en Copenhague y hacía tanto frío que no parecía verano.
De noche no habíamos notado que nuestra calle estaba cortada por obras, y ya de mañana el ruido, insoportable de los martillos neumáticos se colaba por la ventana de nuestro cuarto de hotel.

- "Che, ¿y si nos vamos a conocer Malmo ? Quizás en Suecia esté más lindo el día.
- "Dale".

Nos separaban pocos kilómetros , algo así como media hora de viaje.
Nuestro auto también tenía ganas de circular  por el notable Puente de Orseund, que con sus 4 carriles de casi 8 kilómetros de longitud  lo convierten en uno de los más importantes de Europa. La obra es magistral y no hace falta ser ingeniero para disfrutarla, amén de que las vistas que regalan son de una belleza sin igual que no ofrecen otras latitudes.
Por momentos es puente, por otro se transita por sobre una isla, y mas tarde es un túnel de 3.5 kilómetros de largo. Alberga también las vías ferroviarias que unen, mejor dicho, que vuelven a unir estas dos ciudades que hace "solo" 7.000 años eran un mismo pedazo de tierra.

Le vino muy bien a la Unión Europea, ya que integraron Escandinavia con el resto del continente. Hasta eses entonces, ni Suecia ni Finlandia tenían comunicación terrestre y/o ferroviaria con el resto de Europa. El impacto económico es mucho mayor al logrado con El Eurotunnel

El peaje es caro. Por supuesto que no llevábamos Coronas Suecas. Apenas algunas de las Danesas.
 
La lluvia seguía acompañando, pero por momentos (ya) no mojaba.  Era mi primera vez en la ciudad de   Malmö, la tercera ciudad mas grande de Suecia y una de las urbes mas verdes del planeta, ecológicamente hablando. La imaginaba diferente. Mas otoñal, mas arbolada, quizás más bucólica y dorada.
El casco histórico está muy bien cuidado, como todos en el norte de Europa. La segunda plaza mas antigua de la ciudad es Lilla Torg (pequeña plaza). Se encuentra cerca de la primera (Sotortorget).Es casco urbano antiguo de Malmoe es chico ya que a diferencia de otras ciudades, todo se encuentra a poca distancia y es muy fácil de caminar. Sus suelos adoquinados le dan cierta homogeneidad a una ciudad con varios siglos pasmados en las fachadas de las edificaciones que han sobrevivido en pie.
Visitamos el viejo ayuntamiento. También la famosa torre residencial de 190 metros Turning Torso, un edificio muy curioso. Pasamos por el viejo castillo, y también por la Casa Kockska, que nos hizo recordar un poco a la iglesia de Roskilde.

Allí recibimos la primera multa por estacionar en un lugar indebido.
Cuidándonos esta vez de dejar el auto en un lugar correcto, bajamos al Museo del castillo. Un lugar multifacético y difícil de explicar, en el cual encontramos muchas cosas interesantes sobre la historia del hombre en Europa, Suecia y el mundo. Se puede comer muy bien además, como descubrimos mas tarde, mientras nos protegíamos de la lluvia .
 
 

Dejándonos llevar por el GPS , vimos desde afuera varios edificios emblemáticos de la ciudad , y fué allí , cuando nos bajamos por solo cinco minutos a tomar unas pocas fotos , que me encontré con una segunda multa en el parabrisas. Las ganas que me dieron de aprovecharla , y dejar el auto allí un rato más , pero no.... la lluvia volvió con fuerza así que decidimos dejar el lugar y seguimos camino a la cercana y vecina ciudad de Lund, que tampoco conocíamos.
Allí el día estaba cargado con un cielo plomizo, pero cada tanto dejaba adivinar un rayo de sol que daba una luz muy especial.

Fuimos a Jakiriborg, una suerte de pueblo viejo pero nuevo, que copia el estilo arquitectónico de los países del Hansa. Supongo será más interesante con el paso de los años.

El Domkyrkan , o catedral, es un imponente edificio , que parece muy grande para el resto de las construcciones a su alrededor, tiene un bonito reloj astronómico y una vieja cripta en su interior que no todos se animan a visitar por el frío que de ella salía.

Ya no llovía , pero teníamos planes para la noche en Copenhague.
Así y todo, no nos privamos de recorrer pueblitos a la vera del agua, y por el mismo puente que nos trajo, emprendimos la vuelta.

Ya no seguían con las  obras en nuestra calle, y el silencio dominaba la ciudad.