martes, 12 de marzo de 2013

We love Sankt Pauli

Sankt Pauli es un barrio de Hamburgo pero no es un barrio cualquiera. Está emplazado en la zona litoral, alguna vez estuvo en la perifería de la ciudad. Limita con Altona, otro de mis barrios preferidos de la Ciudad Libre y Hanseática, y que hasta 1937 perteneció a Dinamarca.

Fue un asentamiento de pobres por varios siglos. La cercanía al puerto. el continuo paso de gente llegada desde todos los rincones del planeta y otros aspectos fueron moldeando el espíritu libre, rebelde y cosmopolita que caracteriza al lugar.

Con el tiempo se fueron acercando músicos, actores, magos, escritores. Llegaron los anarquistas, más tarde los comunistas, y los punks con su movimiento permanente de kontracultura.
Sankt Pauli es el punto neurálgico de la vida nocturna en la ciudad de Hamburgo. Siempre lo fué. Allí, tocaba The Beatles, en el Star Club antes de  despegar al éxito máximo, mientras las prostitutas que habían llegado varias generaciones antes bailaban desquiciadas al nuevo ritmo del delirio.
Reeperbahn
Varias de sus calles son mundialmente conocidas. La Reeperbahn por ejemplo cubre todo su largo con sus luces de neón. Los Sex Shops son de enormes proporciones (algunos de varios pisos) donde ningún fetichista se queda sin conseguir lo que busca. Algunos teatros tipo Cabaret y de los otros.

Los bares se cuentan de a cientos. Muchos bien puestos y cómodos, otros son simples antros con olor a cerveza y headbangers al sonido del heavy metal.
En la calle puestos de comida permanecen abiertos hasta bien entrada la madrugada. Borrachos hay siempre, también supermercados 24hs, prostitutas, más comida, más borrachos, proxenetas, señoras, camisetas del St pauli, turistas. Mucha diversión.
Probablemente sea la Zona Roja más grande de Europa. Probablemente Sankt Pauli sea el barrio más liberal del mundo, y si no lo es se está muy a gusto igual.

Hans Albers lo plasmó en su famosa canción "Auf der Reeperbahn nachts um halb eins", que con el correr de los días no tardó en convertirse en el himno del barrio. Seguido pasa, en las altas horas de la noche que alguien se pone a cantarla, y todos se le suman.

Algunas de sus tiendas son verdaderos shoppings de artículos sexuales . Lo mejor es la naturalidad con la que pasea todo el mundo por adentro. St Pauli se vive en pareja, solos o con amigos. No es un mundo reservado sólo para los hombres que buscan sexo, como se supone de otras Zonas Rojas del mundo. En St Pauli vale todo.
Cualquier día de la semana, y a cualquier hora, los noctámbulos y fiesteros encontraran un lugar donde comer o seguir bebiendo. St Pauli ruge de noche y duerme de día. Literalmente. Cuando se apagan los neones, se apaga la vida y la Reeperbahn solo es una avenida mas sin gracia alguna.
Herbertstrasse es otra calle famosa pues en ella se exhiben en vidrieras algunas de las prostitutas. De hecho son las más caras. La calle es bastante corta, como un pasaje. Lindas las vidrieras.
En los alrededores de esta cortada están muchos de los bares mas divertidos y baratos.
Aquí trabajaba Ivelisse Arias, mas conocida como Domenica Niehoff. A su madre la habían metido presa por estafa, por lo que la joven fue criada en un orfanato católico. A los 17 años se casa con el dueño de un burdel, y cuando este se suicida diez años mas tarde, Ivelisse decide hacerse cargo del negocio, y aprovechando que tenía pechos tan grandes como dos melones no tardó en hacerse la prostituta mas famosa de Alemania.

La primera vez que vi estos edificios de la Hafenstrasse desde un barco en el río Elbe, me llamaron la atención. Los enormes graffitis en sus paredes, las banderas que colgaban de sus ventanas, la enorme "A" de anarquía pintada en uno de sus techos.

Resulta que en 1981 un grupo de squatters ocupó varios edificios abandonados que pertenecian a la ciudad de Hamburgo sobre esta calle que da al río.
Durante una década hubo paz, pero en 1992 comenzaron una serie de incidentes con la policía que dejaron además de heridos, anécdotas que toda la ciudad recuerda. Los acontecimientos iban recrudeciendo, los okupas no cedían, y con el paso del tiempo la sociedad se fué volcando en contra del estado y a favor de los ocupas que resistían con métodos de guerrilla urbana.

Hoy son una docena de edificios administrados por una cooperativa de residentes. Se practican allí muchas actividades culturales y tienen el visto bueno de la gente, aunque cada tanto vuelven los problemas con la ley.
Dicen que de allí surgió el movimiento anarquista de Black Block, hoy presentes en todo el mundo.

Otra calle famosa es la que alberga la vieja y  pequeña comisaría. Davidwache. Es un edificio muy simpático, y la única comisaría que tiene un sobrenombre "cariñoso".
Aquí se filmaron películas varias, y es la esquina en donde están las prostitutas mas alborotadoras.
Con seguridad la comisaría más activa de la ciudad.

Caminar de noche por Sankt Pauli es un must si se visita Hamburgo.
Los sábados son de fiesta y vale todo.
Es común terminar el sábado o comenzar el domingo en el mercado de pescado, el fischmarkt, donde se remata pescado, se bebe unas últimas cervezas y se desayuna algun Donner (Shawarma), arenque, o algún Wurst mientras vemos pasar los enormes barcos hacia el puerto.

Se rematan canastas con frutas, de excelente calidad, se vende de todo. Que ganas de estar allí.

Sankt Pauli es mucho mas que un barrio. Sankt Pauli es un sentimiento, un modo de vida.
Siempre militando futbolísticamente en las categorías inferiores, el FC Sankt Pauli ha cosechado admiradores en todos los rincones del planeta. Un club en ese barrio no podía tener otro destino.
St Pauli comenzó a convertirse en un club de culto allá en los años ´80. La calavera con los huesos cruzados es el símbolo del club, y flamea en las cuatro esquinas del estadio, el mítico Milerntorn.


Antes de comenzar el partido se escuchan por los altoparlantes el sonido de unas campanas. Son las campanas del infierno, son las campanas de Hell Bells  de AC/DC anunciando que los jugadores están por salir al campo de juego.

Nadie canta, y salta como St Pauli. Su cancionero es en Alemán, en Italiano, en Francés o en Inglés. Así es Sankt Pauli. Hay lugar para todos.