lunes, 8 de abril de 2013

Harry´s Hamburger Hafenbasar & Museum

En una callejuela secundaria a corta distancia de la Zona Roja y el puerto de Hamburgo se encuentra este lugar que es de lo mas bizarro que he visto en mucho tiempo. Tengan ustedes la amabilidad de acompañarme en este recorrido por el Harry´s Hamburger Hafenbasar & Museum 
En 1894 el Capitán Haase abrió un bar en este mismo sitio, el cual era frecuentado por parroquianos y muchos marineros que llegaban a Hamburgo desde todos los rincones del mundo, buscando putas y alguna que otra copa. Con el Capitán Haase tenían mucho en común, y mas de una amistad se forjó entre estas paredes. Estos marineros le traían regalos que el Capitán usaba para decorar las paredes del bar. Si esos regalos (generalmente objetos) eran raros o bizarros, el Capitán Haase quedaba mas contento y generoso a la hora de volver a llenar las copas.
20 años después de la muerte del exótico capitán, otro marinero, Harry Rosenberg, compro las cosas que formaban parte del antiguo bar para decorar las paredes de su nueva tienda dedicada a vender estampillas y monedas de todos los confines. 

Como la gente mostraba más interés en lo que colgaba de las paredes, que en las monedas o estampillas, Harry Rosenberg se decidió a montar una colección de objetos de culturas remotas.

Así pasaron unos buenos años y algunas mudanzas. La colección nunca dejó de agrandarse.
 Finalmente pudieron volver a una esquina en la Erichstr de St Pauli, parece que para quedarse. 
Nota de autor: He vuelto a Hamburgo y el Harry´s Hafenbasar & Museum ya no existe en esa esquina. Ahora están en Hafen City, el barrio nuevo).
Por estrechos pasillos vamos adentrándonos en un viaje a lo desconocido por una suerte de oscuridad. Vamos casi tropezando con miles de objetos de la más variopinta índole que llenan y saturan todo espacio posible. Por alguna razón, el lugar tiene una energía poco atractiva, y es que muchos de esos objetos se utilizaron para ceremonias tribales o de Voodoo.

Hay mascaras que meten miedo.Tanto miedo que ni a sacarles una foto me animé, no vaya a ser que el voodoo me persiga. Otras nos sorprenden por su buen y delicado trabajo. Llegaron dede el África mas profunda o desde pueblos recónditos de Asia, aunque las hay de todo el mundo.
Vamos bajando pisos y metiéndonos en una veintena o más de pequeños cuartos. Se puede, y se tiene que recorrer muchas veces, ya que siempre descubriremos algo nuevo bajo la atenta mirada de las mascaras que nos van siguiendo.
Tienen esculturas que no cualquiera se atrevería a lucir en el living de su casa.
También hay animales disecados entre los que encontramos esta pequeña jirafa y otros cuyo nombre desconozco. Como todo en el Hafenbasar & Museum, parece estar a la espera de un lugar mas grande.
Muchos de los objetos se encuentran a la venta. La mayoría llegaron a Hamburgo en los últimos 200 años. Hay incluso cabezas reducidas de tribus sudamericanas, tales como los Jíbaros.
Es bastante grande el lugar para ser un museo atípico, pero está claro que no le vendrían mal unos metros más para exhibir la cantidad de parafernalia que poseen.