martes, 16 de abril de 2013

El misterio de Stonehenge

Esa vez había llegado a Londres en auto. Sería mi primera vez con transporte propio.
Viajé non stop desde Frankfurt hasta el Eurotúnel en Calais, Francia, y desde ahí al barrio de Chelsea en un auto con volante a la izquierda, como en casi todo el mundo. Allí me encontraría con mi madre y sus amigas, razón por la cual llegué aquí en primer lugar.

Era mi cuarta visita a la isla y siempre había fracasado por falta de tiempo. Esta vez no se me podía escapar. Quería conocer Stonehenge.

Ya había pasado una larga semana en London en la que aproveché para salirme un poco del circuito típico y conocer nuevos lugares y museos.
Un vuelo en British que no conseguía cambiar ponía pronto fin a este viaje de 40 días.

Esas últimas dos noches la pasé en casa de unas buenas amigas en Notting Hill. La primera de esas se hizo larga y bien regada de alcoholes varios por lo que se nos dificultó la salida planeada. Para el día siguiente haríamos las cosas bien y saldríamos temprano hacia Amesbury haciendo cuanta parada pudiésemos en el camino.
En Notting Hill los lugares de aparcamiento tienen dueño y un tercero no puede estacionar donde quiera. Deje el auto en la misma puerta tomando el riesgo de alguna multa, pero por suerte a las siete de la mañana todavía nadie lo había notado así que salimos raudos bajo una persistente llovizna hacia nuestros próximos destinos.

Por angostas calzadas fuimos atravesando pueblos rurales que se presentaban longitudinales a la vera del camino. Todos con sus iglesias, cementerios, pequeños mercados y claro, el pub, punto neurálgico y multi generacional de todas estas poblaciones.

Desayuno en alguno de estos y nuestra primer parada a revolver un volquete lleno de cosas en buen estado. Nos llevamos un set de platos, un kit de inflado para neumáticos, una escultura y ya no recuerdo que más.

La llovizna seguía persistente y estaba acompañada por fríos vientos del norte. Las gotas de agua bailaban en el doble techo vidriado de nuestro auto.

Tras conducir dos o tres horas con varias paradas en el camino llegamos al pueblo de Amesbury que cruzamos rápidamente ya ansiosos por la cercanía que nos separaba de estos fantásticos dólmenes neolíticos, uno de los grandes misterios arqueológicos que tiene nuestro planeta. Lo vimos ya desde la ruta, más pequeños de los que los había imaginado. Me sentí un poco decepcionado ya que esperaba, me sorprendiesen en el acto.

Me salí del camino para hacer una breve última parada, preparar las máquinas de fotos en un lugar seco y reparado y sacar nuestros abrigos del baúl.
Ahora sí. Estábamos listos para recorrer el sitio.
Estacionamos el auto y nos mesclamos con otros turistas en una misma cola para sacar la entrada que puede venir con un audio guía en varios idiomas (la recomiendo) que nos va explicando punto por punto los que estamos mirando y apreciando.
Cruzamos bajo la ruta por un túnel que construyó la concesión y caminamos algunos centenares de metros hasta el recinto, para empezar su recorrido.

Aqui link con horarios y precios
http://www.londontoolkit.com/whattodo/stonehenge_times_prices.htm
Estas enormes piedras fueron colocadas con gran esfuerzo aquí hace 5000 años con materiales que venían de otras zonas y nadie sabe a ciencia cierta como es que se transportaron. Para complicarla mas, tampoco se sabe cual es o era el fin de esta construcción.

Este cromlech es una de las imágenes más famosas del mundo para quienes gustamos de la arqueología y de la historia.
Stonehenge es Patrimonio UNESCO de la Humanidad.
Erigidos en forma circular el sitio pudo haber sido una suerte de observatorio astronómico o algún lugar de reunión para antiguas prácticas religiosas, aunque hay muchos que quieren meter la idea de que es un portal al más allá construido por alguna civilización de otro mundo.
Resulta al menos sospechoso que una civilización que aún vivía en la edad de piedra haya tenido conocimientos avanzados en astronomía cuando no hay mayor legado que esto. Nunca dejaron nada escrito ni se destacaron por otros tipos de construcciones, aunque en el sur de Inglaterra hay monumentos similares aunque menos espectaculares.

Estudios modernos han demostrado que las piedras mayores están ubicadas en una posición que coincide con los equinoccios de invierno y verano.
No muy lejos se encontraron unas mil viviendas pero que eran utilizadas solo unos días por año, lo que hace pensar que la gente se trasladaba allí una vez por año para festejar algo.

Las piedras de dos tipos forman cuatro círculos concéntricos con una piedra en el medio a la cual llaman ``El altar´´. Estos círculos fueron construidos con varios siglos de diferencia
El entorno es muy lindo. Una gran llanura verde rodeado de pueblos interesantes. La visita vale la pena aunque recomiendo leer todo cuanto se pueda como para aprovecharla un poco más, ya que el lugar de por sí no es tan sorprendente. No me odien por lo que escribo.
De aquí nos fuimos a Salisburry a conocer su fantástica catedral y tras una larga visita a un pub con grandes cervezas y algunos platos de ``fish & chips´´ nos dispusimos a volver a Londres para dormir.
Había sido una larga jornada. Pude al fin conocer Stonehenge y tengo mi foto junto a las piedras.

Volvería a ir? Quizás, si vuelvo en auto y con tiempo de sobra.
Lo recomiendo? Seguro, pero no a todos les va a divertir.