martes, 21 de mayo de 2013

Susques, una joyita del norte

Cada vez que ando por la zona visito la Iglesia Nuestra Señora de Belén de Susques. Tiene un encanto difícil de encontrar. No se como explicarlo, pero logra conmover.
Quizás por hallarse casi a 4.000 msnm donde el aire se encuentra enrarecido o por estar en un lugar en donde hay vida humana desde tiempos remotos, o que en los 350 metros de largo que tiene su calle principal, se encuentran vestigios de arquitectura colonial muy atractivos, no sé, pero el lugar me despertó cariño desde que lo visité la primera vez.

Susques, "Portico de los Andes", como se lo conoce al pueblo, está enclavado en un valle bastante por debajo que los enormes cerros que lo rodean.
Cuenta la historia que hacia finales del SXVI  bajo una piedra que estaba en ese mismo lugar se encontró una imagen de la virgen de Belén. Los Jesuitas que tenían influencia en la zona mandaron a construir esta iglesia con la ayuda de los aborígenes, como en la mayoría de sus obras en América.
El edificio es de ladrillos de adobe y tiene el techo de paja. Las maderas usadas son típicas del lugar, como el cardón que ayudan a sostener el techo a dos aguas mediante tientos de cuero. Tiene una sola nave y una torre en un costado, que se diferencia del resto del conjunto por sus molduras . Las campanas las trajeron los Jesuitas desde Chuquisaca, cerca de Sucre, Bolivia.
El órgano de la iglesia está a muy baja altura, casi en el piso, de modo que para ejecutarlo la persona debe estar arrodillada.
Las paredes están decoradas con pinturas coloridas de flores, de las pocas flores que crecen a semejante altura, y de pájaros varios que muestran la profunda vinculación que el hombre de esta tierra siempre guardo con la naturaleza.
Esta iglesia es la mas antigua de la provincia de Jujuy, y muy probablemente sea la mas vieja de todo el norte Argentino.
Sobre el altar mayor se ve una escultura de su patrona, la Virgen de Belén.