sábado, 15 de junio de 2013

El Gin Tonic salva vidas

En 1870, J.Schweppe & Co tuvo la genial idea de incluir la quinina en una soda creando así el agua tónica, una bebida refrescante y que además combatía a la malaria.
Varios años antes, en 1783 el dueño de la compañía, Johann Jacob Schweppe, había inventado un sistema para darle burbujas al agua embotellada.

Su aparente origen se dio cuando los soldados Británicos apostados en la India morían de a montones a causa del paludismo, flagelo que aún hoy cuesta millones de vidas al año, especialmente en Africa ecuatorial. Como la quinina es muy amarga, alguien propuso mezclarla con Ginebra para mejorar su sabor, y tener otra excusa para escabiar.
Ginebra era, casualmente, la ciudad donde vivía Johann J. Schweppe.

Dos siglos antes, en Peru, ya utilizaban la cinchona (la planta de donde extraen la quinina) para combatir a la malaria.
La historia cuenta que la condesa de Chinchón, mujer del por entonces Virrey de Peru, Don Luis Jerónimo de Cabrera, fue la primera Europea en superar la enfermedad.

A partir de estas experiencias se comenzó a exportar la planta hacia las colonias que los Europeos tenían alrededor de los trópicos. Su sabor amargo salvo miles de vidas.
Luego pudo sintetizarse, y allí nació la quinina, que aunque ya no es la única, sigue siendo de las preferidas para combatir la enfermedad.

El origen del Gin&Tonic es bien diferente al del resto de los cócteles, y con esta excusa, siempre nos acompañaba el popular trago por nuestras andanzas en el Africa.
Nunca fue tan sano beber.