domingo, 30 de junio de 2013

Lübeck, la reina del Hansa

Lübeck me gusto de entrada. La ciudad Patrimonio histórico de la Humanidad declarado por la UNESCO impacta por su estado de conservación. La ciudad no fue borrada por las bombas de la Segunda Guerra Mundial como tantas otras ciudades Alemanas.
Todo esta cuidado al detalle, pero sin perder su propia esencia, ya que allí viven poco mas de 200.000 habitantes, siendo la segunda ciudad mas poblada de todo Schleswig-Holstein.
Estábamos en Hamburgo, mi novia con reuniones de trabajo y yo visitando a mi familia.
No podíamos ir muy lejos, pues esa semana los tiempos no daban, pero sí podíamos hacernos una escapada y visitar la cercana y hanseatica ciudad de Lübeck bien al norte del país.

Rajamos con nuestro auto por la autobahn 1 haciendo uso y abuso del carril rápido.
Kilómetros antes cuando asomaba de frente las zonas industriales que rodean a Lübeck, disminuí la marcha para absorber todo lo posible de esta nueva ciudad que estaba por conocer.

Nos salimos del autobahn, y fuimos apuntando hacia la parte vieja de la ciudad.
Estacionamos sin problemas apenas superamos el primer Tor (Burgtor) y tras admirarlo nos largamos a caminar. Antiguamente se podía ingresar a la ciudad solamente por alguna de sus cuatro puertas. Hoy quedan dos.
Las construcciones en ladrillo son típicas del Gótico Alemán.
Lübeck esta a orillas del río Trave que va serpenteando la ciudad para unirse con el Wakenitz en los alrededores del casco antiguo.
Sobre las márgenes vemos las antiguas construcciones que funcionaron como depósitos de sal, cuando esta ciudad controlaba muchas rutas comerciales en el mar Báltico.

La ciudad fue muy importante en la edad media, siendo Lübeck la capital de la Liga Hanseática.

Enseguida empezamos a visitar sus iglesias mas importantes y las mismas calles por donde caminaba años atrás el escritor Thomas Mann.
Aquí en esta foto un detalle de las figuras de terracota de la Katarinen Kirche, iglesia franciscana construida entre 1300 y 1370.

Durante los SXII y XIII nacieron muchos pueblos Alemánes sobre zonas menos desarrolladas de el mar Báltico, como Danzig (actual Gdansk en Polonia), Reval y Dorpat (Tallin y Tartu en Estonia), Rostock o Riga (Letonia), solo por nombrar algunas.
Todas estas ciudades independientes se enriquecieron mediante el comercio marítimo y la creación de una federación que unía a los gremios , o Hansa.
El Alstadt, además de encantarme me pareció muy original. Es un mix de estilos ya que algunas de sus construcciones son del SXII y otras posteriores, pero siempre viejas.
Las dependencias administrativas se siguen usando hoy en día para las mismas funciones.
Muy cerca estaba casa de marzipan Niederegger, la mas famosa del planeta en su tipo, que ya es un museo en sí mismo. Allí compré cantidades siderales de marzipan para regalarle a mi hermana, que es la fanática número uno.
Recorrimos desde ahí algunas de sus calles comerciales donde la calidad de lo que se vende esta siempre presente. La atmósfera era animada en el centro y muy tranquila en sus calles aledañas.
Esta ciudad tuvo dos ganadores del Premio Nobel de Literatura. Thomas Mann ("La montaña Mágica", "Los Buddenbrook") lo ganó en 1929 y Günther Grass ("El tambor de Hojalata"), que aunque no había nacido en Lubeca aquí vivió.
Ambos tienen su casa-museo. La Buddenbrookhaus dedicada a Thomas Mann y a su hermano Heinrich, también escritor , y la de Günther Grass.


Hay cultura donde se mire. Se come bien, la cerveza es rica como siempre en Alemania, y recorrer las calles es como un viaje al pasado, con el río siempre cercano que invita a acercarnos.
La ciudad estaba fortificada durante la Edad Media, y esta era su puerta principal, la de Holstentor que data de 1477. La misma es un símbolo de la ciudad y fue restaurada en varias oportunidades.

Desde el 1200 existía también, una puerta en el oeste de Lübeck.
Quedamos gratamente sorprendidos por esta ciudad a la que volveré sin dudas, y con tiempo para hacer un tour en barco y comer en otras de sus muchas terrazas.