domingo, 28 de julio de 2013

Cosas de los Holandeses

Holanda es un país que visité en cinco oportunidades pero aún no siento que conozca, y no por que sea un país complejo, pero no se. Es raro. No termino de sacarle la ficha.

Dos veces fui a Amsterdam manejando desde Hamburgo, Alemania. Dos veces volé en KLM desde Buenos Aires y una quinta vez crucé el país en auto, ocasión que aproveche para conocer dos ciudades en las cuales nunca había estado: Eindhoven y Maastrich.

De mis primera visita adolescente a Amsterdam recuerdo algunas costumbres como la de comer las papas fritas con mayonesa, sus estupendos museos, y los Zuecos, esos ridículos zapatos de madera que son tan emblemáticos en Holanda, y que mas tardé aprendí que están pensados para los suelos siempre encharcados de algunas zonas.
La segunda vez que llegué a la ciudad mas visitada de los Países Bajos ya era "El sueño del pibe" con toda la magia de los Coffee Shops y sus museos. Trataba de no dejar "títere con cabeza".

La tercera no fue la vencida y sucedió  toda de noche. Bastante buen entretenimiento hay que admitir.
Una de esas veces también fuí a la singular ciudad de Rotterdam donde conocí su puerto (Europoort el mas grande de Europa) y sus edificios mas emblemáticos. De momento me parece la ciudad con mas caracter de las que conocí en los Países Bajos. Quizás por que fue tan bombardeada que la reconstrucción y planificación de la ciudad resultó perfecta, tan diferente a otras ciudades europeas, y al resto de las ciudades Holandesas. El habitante típico también es diferente al del resto del país.
En el camino a aquella visita a Rotterdam pasamos por La Haya, la bonita capital de los Países Bajos.

Una cosa que me llamo la atención desde mi primer viaje es la tacañería de los holandeses. No es una tacañería como la de los escoceses o los catalanes (los mas amarretes del mundo). No. Acá se ve reflejada hasta en el plano físico. Las escaleras son siempre muy empinadas y cuesta subirlas. Así se ahorran (o ganan) un metro en sus casas. Ellos justifican esto diciendo que el ejercicio es sano.
No es casual que el primer peaje del mundo se haya cobrado aquí, mas precisamente en Ámsterdam.

Mear nunca es gratis. Hay que pagar siempre, incluso si uno esta gastándose E90 per capita en un restaurante, al del baño hay que darle plata. Ni siquiera se puede ir a un Mc Donald´s, que en el resto del mundo siempre es una opción gratuita para las necesidades fisiológicas. Acá también hay que pagar.
Como solución parcial (por que nunca fue tan caro mear) instalaron letrinas en la calle, donde uno se mete, tapado entre las rodillas y la cintura, a mear mirando la gente pasar a nuestro alrededor y ver como nuestro chorro de pipí va bajando hasta alguno de los canales.

En las casas (siempre estrechas) los baños rara vez son completos. Es decir que el inodoro esta en un cuarto, la ducha en otro. El lavatorio puede estar en el pasillo. Incluso algunas duchas tienen un botón que larga agua por unos segundos ya que consideran un malgasto que el agua corra cuando nos enjabonamos.

Cuando invitas a una mujer holandesa a comer es mejor no llevarle flores ni bombones, ya que no les gusta la galantería y ciertos actos de caballerosidad, tales como abrirles la puerta de los autos o intentar pagar la cuenta. De hecho, compartir al cuenta es muy común en el país. No por nada de acá sale la expresión "We go Dutch", que significa que cada uno paga lo suyo.

La mujer holandesa, por lo general no lleva maquillaje y rara vez deslumbra por sus ropas. Hay abundante uso de lana y es común que usen medias gruesas con polleras arriba. Se animan bastante a los colores fuertes pero rara vez muestran un poco de piel.
Con una novia holandesa uno podría hasta llegar a compartir zapatos, ya que es común que calcen mas de 40.

La mujer nace con una concepción del dolor diferente a las del resto del mundo. Ellas creen que en la vida hay que sufrir, y es por esta razón que hay muy pocas farmacias y tienen el consumo de remedios y analgésicos mas bajos del mundo.

Solo el 10% de las mujeres reciben la inyección epidural cuando están por parir, y la mayoría lo hacen en la privacidad de sus casas.

Quizás la clave de su idiosincrasia sea la religión. Son calvinistas. Esto significa que no hay que ostentar ni malgastar el dinero.

¿Por que las casas no tienen cortinas?
Seguramente por que creen que no tienen nada que esconder. No sienten vergüenza de ser burgueses. Se creen iguales a todos los demás, y allí los ves mirando televisión con sus medias agujereadas.
Quizás solo quieran ahorrar, no sé.

Si te gustan las puertas giratorias, pocas veces he visto tantas como en este país. Supongo es para no perder la temperatura interior en los meses de invierno. Uno siempre se encuentra atrapado en una esperando sincronizar con los demás para poder salir.

La comida es mala hasta decir basta. Por supuesto que encontramos muchos lugares internacionales algunos de los cuales son excelentes, pero en términos generales, se come mal (ya escribiré sobre la gastronomía en este país).
Los sandwiches, que tan buenos son en sus países vecinos, por ejemplo, acá son tristes, y guarda cuando pidas ketchup o mayonesa por que te lo van a cobrar. Incluso la sal.

El amor por la monarquía es notable ya que lo ven como el símbolo máximo de su nación.  La Reina Máxima (argentina) es muy popular. Paralelamente es un país de mayorías , donde la voz de todos es escuchada. Esto probablemente tenga origen en que gran parte de los territorios de los Países Bajos han sido terrenos recuperados del mar, y quienes viven sobre estas tierras (los Polder´s) tienen que trabajar entre todos los vecinos para preservar lo que le ganaron al mar, y no importa que odies a tu vecino o no compartas su credo o idioma.

En dos de los hoteles en los que dormí tenían porno en la televisión. La primera vez llamé a recepción para avisar y no pagar costes extras. El porno estaba, pero si quería sacarlo, tenía que pagar. Dos o tres canales mas para los próximos días.


Donde no ahorraron es en el alfabeto, repleto de jotas, kaes y haches. Quizás estaban en oferta.