miércoles, 3 de julio de 2013

La gran ciudad. Angkor Thom

La ciudad fortificada de Angkor Thom contiene una serie de monumentos únicos en el mundo. Allí esta por ejemplo el Templo de Bayón. Es quizás la ciudad mas ¨barroca" del Imperio Jemer. En sus paredes esta grabado a piedra el período de transición entre el Hinduísmo y el Budismo que sucedió en el Sudeste Asiático. Este fue también el lugar donde estaba el palacio real construido entre los siglos X y XI, cuyos restos, por estar construidos en madera han desaparecido.
Para variar, ese día también me pegue un madrugón de aquellos. Mi tuk tuk driver, tipo medio pillo, me esperaba en la esquina de mi hotel. Todavía era de noche y la temperatura era agradable por pocas horas mas.
Salimos nuevamente hacia los templos. Le pedí que tome mientras pueda otras calles mientras salíamos de Siem Reap hacia la ruta que conducen a los sitios UNESCO.

La última capital del Imperio Khmer, y simboliza  un microcosmos, que esta representado por los templos en el medio como dividiendo el espacio entre la tierra y cielo, y todo el agua que lo rodeaba, que en esos años era mucha, representaba el resto del universo.

Aquí vivían los monjes, el rey con su familia y los militares con todas sus dependencias. Un millón de personas en total. Una enorme población si tomamos en cuenta que esto sucedía en el reinado de Jayavarman VII que reinó entre los años 1181 y 1219 y que la población común no tenía acceso a ella.
Son miles las caras y figuras budistas de la vida mundana talladas en las piedras que parecen observarnos desde todos los ángulos posibles a cada paso que vamos dando mientras nos vamos adentrando al Bayón propiamente dicho, construido en el exacto centro de Angkor Thom, y famoso también por sus 54 torres.
El bosque que rodea al lugar parece como que nunca termina de avanzar. Hasta da la sensación por momentos de que a uno se le viene encima.El lugar es interesantísimo. Me quedaba horas viendo los bajo-relieves que tanto nos cuentan sobre su pasado. Mientras tanto una luz mágica se va colando por entre las paredes apretadas de las terrazas.
Que lindo estar acá y tratar de imaginarse como era la vida en aquellos buenos y viejos tiempos.Lo importante es venir con tiempo, quizás mas de una vez a modo de evitar las hordas de turistas que caminan por acá en ciertos horarios.
El lugar vacío es mucho mas lindo y disfrutable. Especialmente a luchando toca ir subiendo o bajando las muchas torres, o saltando de piedra en piedra. Algunas vistas desde lo alto son fenomenales.

Para esquivar a la gente lo mejor es apuntar hacia el oeste y esperar a que se vayan mientras recorremos esta parte del universo Khmer. La mayoría llega a partir de las 8 de la mañana.
 

Algunas de las enormes caras (hay mas de 200) del templo central son muy enigmáticas. Fueron agregadas a la construcción original. No se sabe su significado exacto.
Las figuras que están en los puentes parecen por momento ser de otro planeta.
Todas las ruinas aquí son muy particulares. Sin duda diferentes a la de los templos vecinos.
Que manera de caminar de aquí para allá. Hay mucho para ver y todo resulta atractivo. Escribiendo esto me invaden las ganas de estar allá de vuelta, sentado sobre alguna piedra escuchando el sonido del viento sobre las hojas de los árboles. No tardare mucho en volver.

Aprovechando que estaba cerca fui nuevamente a Angkor Wat para sacar mas fotos de esos increíbles atardeceres sobre los templos.

Volví con mi tuk-tuk hacia Siem Reap y me baje directamente en Pub Street, los bares cercanos al mercado donde me tome varias cervezas "Angkor" saboreando otro gran día en Camboya.