sábado, 10 de agosto de 2013

El reino de la carne

Si te gusta la carne y pasas por Nairobi no podes perderte Carnivore. Este lugar abrió en 1980 y fue famoso durante décadas porque ahí se servían carnes de animales de caza, como jirafas, Rinocerontes, elefantes, leones, etc. Por suerte esta práctica hoy esta prohibida en Kenia, y solo se puede comer animales criados en granjas bajo control del gobierno, pero así y todo, para el comensal común,  en Carnivore siempre hay una oportunidad de probar algunas carnes nuevas.

Dos veces fue votado como uno de los 50 mejores restaurantes del mundo.

Esta totalmente orientado al turista (tampoco hay tanto en Nairobi), y hay que venir con mucho hambre.
El sistema es conocido. No se donde se inventó, pero en Brasil es muy popular y se lo conoce como espeto corrido (tenedor libre en Argentina), donde te van trayendo seguido una bandeja con comida, te tiran un pedacito, y básicamente agarras lo que mas te gusta, y no paras de comer.

En las brasas se cuecen carnes de cocodrilo, avestruz, gacelas, y según la ocasión, carne de cebra o camello. Además hay pierna de cordero, carne de ternera, pollos de campo y salchichas de sabor fuerte de algún animal que no recuerdo.
Las ensaladas son pobres y malas. No las probé por que no consumo vegetales crudos cuando estoy en el tercer mundo. Las verduras gritadas estaban buenísimas.
Apenas nos sentamos, el mozo trajo unos tragos de "invitación" que después nos cobraron. El trago se llama Dawa (no confundir con Dagga) que significa "poción mágica", o "medicina" en Swahili.

Pude probar camello que si bien no tiene mal sabor, aburre de lo que hay que masticarla. También avestruz, aunque conocía la carne de su primo, el Ñandú. El resto de las carnes las conocía, aunque en Carnivore el cocodrilo sabía mejor (probablemente una especie diferente a la que había probado).

El alcohol tiene precios desorbitados. Quizás sea mejor mirar los precios por que vale mucho mas que la carne. Igual ya nos habían roto el culo en Kenia.
A los mozos en Africa hay que educarlos un poco mas. Aquí, como en cada restaurante que comí, los mozos están constantemente arriba de uno. Hay que pedirles que vengan a la mesa menos seguido. Además pueden ser pesados e introvertidos. Siempre sonríen y quieren hacerse los graciosos. Una vez sorteado esto, el resto va muy bien.

El lugar es muy grande y tiene un jardín tropical muy lindo y cuidado. Esta cerrado, controlado por guardias, posee un gran estacionamiento y esta en las afueras de Nairobi, no tan lejos del centro en kilómetros, aunque lleve un buen rato llegar aquí, ya que el tráfico en Nairobi siempre es fatal.
Cuando ya nadie en la mesa puede engullir un pedazo mas de carne, se levanta una bandera blanca. ¡Nos rendimos!