domingo, 18 de agosto de 2013

Hector Pieterson. La historia de la foto de un niño que cambio el mundo.

 El 16 de julio de 1976, Hector Pieterson, un estudiante de 12 años fue asesinado a balazos por la policía. Ese día murieron centenares de jóvenes estudiantes que se encontraban en una protesta, pero una impactante foto, la de Hector, fue la que recorrió el mundo.

La excelente fotografía de Sam Mzima muestra a Hector Pieterson  llevado en brazos por un estudiante llamado Mbuyisa Makhubo. A su lado esta su hermana Antoinette, mirando al cielo desgarrada de dolor.

Mbuyisa Makhubo estaba llevando el cuerpo de Hector hacia el auto del fotógrafo, quien intentó socorrerlo llevándolo al hospital, pero el joven ya estaba muerto.

El estudiante y el fotógrafo fueron asediados durante los meses siguientes por la policía, por los que ambos tuvieron que abandonar el país. 
Hector se encontraba con otros alumnos en la protesta. La policía había montado barricadas, pero todo se desenvolvía en paz.

En un momento, la policía quiso terminar con la protesta y soltó a sus perros sobre los estudiantes. Los adolescentes repelieron el ataque con piedras, mientras cantaban, cada vez con mas fuerza una canción de iglesia de origen Bantú. La misma canción que años mas tarde (un fragmento) se convertiría en el himno nacional de Sudáfrica (*)

La policía no espero el efecto de los gases lacrimógenos y disparó a mansalva contra los jóvenes estudiantes matando a mas de 500.


Durante la década del 70, la resistencia Apartheid creció, y afloró un movimiento pacífico que abogaba por cambios y el resurgimiento del orgullo negro.

Para el nuevo régimen Afrikáner, el peligro era étnico, y hacían todo lo posible para que los negros no pudieran progresar. Se les asignaban zonas en donde vivir, y eran tratados como ciudadanos de segunda o tercera categoría. No podían ir a los mismos lugares que los blancos, ni elegir en donde vivir. No tenían ni voz ni voto.
Había que evitar que pueda surgir una nueva clase media negra que ponga el peligro el dominio blanco en el sur del continente.


En 1974, el Estado promulgó una ley en la que era obligatoria la enseñanza del Afrikaans (idioma germánico creado por los Boers). Las escuelas se opusieron. El 98% de la población negra no tenía interés en aprender un idioma que nada tenía que ver con ellos.
También pedían mas fondos educativos, ya que los negros recibían veinte veces menos  plata que los blancos para educación.

Así fue como empezaron las protestas y, luego de la matanza de Hector y otros niños, 10.000 estudiantes coparon las calles de SOWETO.

Ya no querían quedarse callados. Ya no podían. Casi 500 niños habían sido asesinados.
Este fue el comienzo del fin del Apartheid. ¿Quien podía defender un accionar así por parte del estado?

El país rapidamente se vio envuelto en una ola de violencia. Era hora de obtener derechos y tener la posibilidad de vivir dignamente tras años y años de vejaciones, excesos, abusos y maltratos.
Una nueva generación estaba dispuesta a terminar con todo, y bajo el lema "Liberación antes que educación", la gente opuso resistencia y se manifestó hasta lograr dos décadas mas tarde su liberación, de la mano del gran Nelson Mandela, que unió a las tribus y se convirtió en el primer presidente negro de la nueva nación del arco iris.

Cuando estuve en SOWETO vine a conocer el museo que hicieron a la memoria de Hector y todos los demás niños que murieron, sin quererlo y sin saberlo por la causa mas noble por la que pueda pelear un hombre: La libertad.

El Museo Hector Pieterson esta construído a pocos metros de donde fue asesinado Hector, en un sector del barrio que tiene el nombre de Orlando West.
Esta muy bien hecho y muestra mejor que ninguno los acontecimientos del 16 de junio de 1976. Cuenta la historia desde los dos bandos. Se exponen excelentes fotografías (a las cuales les tome fotos para este post), hay vídeos y hasta pancartas originales de las protestas. No hay ninguna fotografía de Hector Pieterson, el niño famoso de la cara desconocida.

Es un lugar que invita a la reflexión.

Lo recorrí por dos horas en las que me la pase llorando, y eso que no era ajeno a la historia del Apartheid, ni había sido el primer museo en su tipo que visitaba.

Actualmente no existen fotografías de Hector, cuyo rostro se desconoce.

La misma calle de los levantamientos, en el mismo barrio, donde sale de la tierra, como un puño encerrado, este museo. El mejor tributo a Hector y los otros chicos.



(*)

En idioma Xhosa                        Que Dios bendiga a África
                                                   Que alce su gloria

En Zulú                                       Escúchanos, Señor
                                                    Bendícenos, a nosotros, tus hijos

En Sesotho                                 Señor, te rogamos que protejas nuestra nación
                                                   Intervén y cesa todos los conflictos.
                                                   Protégenos. Protege nuestra nación
                                                   Protege a Sudáfrica, Sudáfrica!

En Afrikáans                              De nuestros cielos azules
                                                   De lo mas profundo de nuestros mares,
                                                   sobre nuestros montes eternos,
                                                   donde resuenan los ecos por las peñas,

En Inglés                                   Suena el llamado a venir juntos,
                                                  y unidos permaneceremos en pié,
                                                  vivamos y luchemos por la libertad,
                                                  en Sudáfrica, nuestra tierra.