martes, 17 de septiembre de 2013

Una semana en la ciudad imperial de Praga

Praga, la capital de la República Checa es una de las ciudades mas conocidas de Europa, y está entre las 20/25 ciudades mas visitadas del mundo.
- "Siempre tenes que darte vuelta y mirar para atrás por que la vista es completamente diferente". Esto me dijo mi madre alguna vez, y cuanta razón tenía.

Llegamos en un corto viaje desde Dresden, mi padre y yo. Nos quedamos una semana entera en Praga, una de las ciudades mas lindas del centro de Europa. La arquitectura es de lo mas bonita, y en la parte antigua se encuentra perfectamente conservada.

Dejamos el auto estacionado en la puerta del hotel y nos lanzamos a las calles.  Al rato paramos a almorzar, y nos tomamos varias cervezas mientras mirábamos las chicas pasar. La comida es rica y calórica, la cerveza exquisita y sus mujeres, como en todo el centro de Europa, tienen una belleza mundialmente conocida.
Luego recorrimos un rato parte de Mala Strana , patrimonio UNESCO de la humanidad, dejando lo obvio para mas adelante.

Desde las partes altas de la ciudad se obtienen maravillosas vistas de la ciudad y de el río Moldava, el mas largo de la República Checa con sus famosos puentes.
Mi padre quería descansar un rato, así que caminé del otro lado del Puente de Carlos camino al Museo Nacional. Me tome otra cerveza en un interesante bar que antiguamente había sido un búnker durante la Segunda Guerra Mundial, y baje nuevamente. Allí me subí a un subte en una de sus curiosas estaciones y me dirigí hacia Praha 7. Tenía algo que hacer allí, y quería ver un poco de la Praga verdadera y no turística antes de engolosinarme con tanta historia.
La ciudad es realmente romántica e histórica, y como en casi todos los países eslavos se percibía en el ambiente un sentimiento nostálgico.
En mi cabeza no paraba de sonar la música de Smetana, aquel compositor  considerado el padre de la música Checa cuya obra expresa en sentimiento el sufrimiento y pasado de este país en su lucha por la independencia.

Para volver copié el recorrido, pero no fue tan fácil. El idioma es tan diferente al nuestro o a cualquier otro de los que hablo, que se me hacía imposible memorizar el nombre de las estaciones.

Finalmente llegue, ya bien entrada la noche, al barrio viejo y no pude encontrar el hotel. Cuando lo pronunciaba no lograba hacerme entender. Subía y bajaba las adoquinadas calles. Sabía que estaba cerca, pero no lograba dar con la puerta del hotel, que apenas recordaba por haber permanecido apenas unos minutos cuando llegue a la ciudad. Finalmente lo encontré, y claro, no lo iba a reconocer jamás, ya que era un viejo monasterio y aún tenía en la puerta una gran cruz de la cual no me había percatado. Moverse por las entramadas calles del barrio viejo no es fácil.
A la mañana siguiente, tras un suculento desayuno, bajamos a recorrer Mala Strana por medio día antes de subirnos a uno de esos Red Bus que te llevan a dar una vuelta por la ciudad. El tipo iba tan rápido que casi no logre una sola fotografía decente, cosa que no me importaba en demasía por contar aún con varios días por delante.

No hay secreto aquí. Las partes mas lindas son las de Malá Strana y Staré Mesto.
Esta parte de la ciudad es como "sacada de un cuento". Enseguida me sentí atraído hacia sus pequeñas puertas que llevan a quien sabe donde, sus sótanos y recovecos o el olor a cerveza que salía de los pequeños bares.

Cada noche visitábamos un lugar nuevo. En mi caso hacía "dos turnos", ya que lo dejaba a mi viejo en el hotel y volvía a disfrutar de la bien habida juerga de Praga.
Algunos días los pase trasnochando y con alguna que otra resaca de Absenta.
Comprobaría nuevamente esa nostalgia que cargan las gentes de los países eslavos, en sus caras, sus canciones, sus gestos y sus charlas.

En mi cabeza seguía sonando Smetana con su "Vltava" o "The Moldau" (parte 1). Si supiera como hacerlo estarían leyendo este post con esa música de fondo.
En la parte vieja de la ciudad, como en la mayoría de los casos, se encuentran las atracciones y obras mas importantes y relevantes.
La Catedral de San Vito es la catedral mas famosa y turística de Praga. Para visitarla hay que comprar un ticket y hacer la cola. Aquí se coronaron los reyes de Bohemia y alberga las joyas de la corona y varias tumbas reales. Sus vitrales son simplemente fantásticos, y a mi es lo que mas me ha gustado.
Su construcción comenzó en 1344 cuando Juan de Luxemburgo mando a erigirla con el fin de convertir a Praga en un arzobispado. Su hijo, Carlos IV, fue mas tarde rey de Bohemia. Sus restos y los de su familia, todos descansan aquí.

Hoy la Catedral de San Vito se presenta como una de las últimas grandes obras del arte gótico.


La torre del ayuntamiento con sus 70 metros de altura es otra de las visitas obligadas en la ciudad, no solo por su peculiar belleza, si no por la importancia que esta torre tuvo en otras épocas.
También fue construida por orden de Juan de Luxemburgo para albergar el consejo municipal. 
A medida que la ciudad fue creciendo se le fueron adosando distintos edificios a su alrededor. La torre es de 1364 y fue añadida a la residencia particular de un tal Volflin Kamen.
En la primera planta de la torre se construyo la Capilla Salediza. Bajo la capilla hay una placa de bronce que recuerda a los 27 líderes protestantes que fueron ejecutados por orden de Fernando II por no renunciar a su credo cuando las tropas de los Habsburgo vencieron al ejército Checo convirtiendo a Bohemia en otra provincia austríaca.
Sin duda el lugar mas fotografiado de Praga es el Reloj Astronómico.
Cada vez que el reloj esta por marcar las horas, una multitud se agolpa debajo para fotografiar el momento en que un esqueleto situado a uno de sus costados tira de una cuerda que abre unas ventanas por donde desfilan los apóstoles mientras invierte el reloj de arena que tiene en sus manos. Las campanas suenan.

El espectáculo es muy lindo y siempre será festejado por los turistas. Se lo conoce como "La procesión de los apóstoles".

Este reloj no es un reloj cualquiera. Cuenta la leyenda que lo hizo un famoso relojero en 1490, y para que no pudiese repetir su obra en otro lugar, la misma gente del ayuntamiento lo dejo ciego.

El reloj representa a la tierra en el centro del universo y muestra el movimiento del sol y de la luna a través de los 12 signos del zodíaco marcando el momento del año.

En estos tiempos se le daba mucha bola a la astrología, como conté en mi post de "El Puente de Carlos"
Uno de los edificios que esta pegado es el Western House (1360), de estilo renacentista. Aquí se encuentra el escudo de armas de la ciudad con la inscripción Praga Caput Regni (Praga cabeza del reino).
Es interesante ver los diferentes estilos de las construcciones según los años en los que fueron hechos.

A esta casa vecina del ayuntamiento se la conoce como "Casa del minuto" (Dum u Minuty) y es una muestra de como vivían los burgueses de Praga.
Antiguamente funcionaba allí una farmacia.
La casa iba a ser derrumbada, pero la mantuvieron por pedido del pueblo y por la riqueza y calidad de sus esgrafiados. En el último piso, interrumpido por las ventanas se encuentran tallas de Felipe II de España y del gobernador otomano Selim, entre otras.
Los esgrafiados del medio representan el desfile de Baco donde este monta un carruaje y esta acompañado por una banda de sátiros que van bailando, bebiendo y cantando.

Los esgrafiados fueron hechos usando carbón molido.

En esta casa vivió el escritor Franz Kafka junto a sus padres.

La Basílica de San Jorge fue uno de los lugares que mas me gustaron en Praga. 
Fue fundada por Vratislav I en 920 y es la mas vieja de las que se conservan en el área del Castillo de Praga. Esta frente a la plaza homónima.
El edificio fue recostruído en 1142 luego de un gran incendio. Sorprende por lo sencillo en contraposición a la Catedral de San Vito. 
Aquí descanzan los restos de la primera mártir Checa, la princesa Ludmila quien fuera asesinada.También los de Vratislav y algunos otros príncipes. 

El lugar funciono como cementerio oficial hasta la construcción de San Vito.
Mil fotos no entran en un post. Lo mejor es vivir la experiencia de caminar por sus calles, beber su cerveza, conocer sus museos y dejarse hechizar por sus mil y un historias.
La ciudad es famosa por sus espectáculos de Teatro Negro (escenario a oscuras con poca y estratégica luz) que el director escénico Konstantín Stanislavski popularizó.
Los shows de marionetas también encuentran en Praga su lugar en el mundo. En el Teatro de Marionetas representan obras desde mediados del siglo XVII. Pensé que no me iba a divertir, pero allí dentro, las marionetas cobran vida.