jueves, 5 de diciembre de 2013

Arusha. La capital del Safari

Arusha, conocida por los nativos como A-Town, es una de las treinta regiones en las que esta dividida Tanzania. Es una "Capital del Safari" ya que muy cerca se encuentran varios de los mas famosos parques nacionales del mundo. Desde aquí las distancias son moderadas, y es tomada muchas veces por los turistas como base para recorrer las planicies del Serengeti, el perfecto cráter del Ngorongoro, y el Parque Nacional Tarangire.
También es una  "Puerta de entrada" al enorme Valle del Rift en donde se encuentra el sitio arqueológico de Olduvai Gorge.

Los diplomáticos la eligieron como una suerte de capital de la diplomacia para los países del este del continente. Resulta que en 1994 el consejo de seguridad de la ONU estableció que la ciudad de Arusha aloje el Tribunal Penal Internacional para Ruanda para juzgar y condenar a los autores del vergonzoso Genocidio que se cobro la vida de 800.000 Tutsis perpetrado por el gobierno Hutu ese mismo año.

Atrás de la ciudad esta el impactante Monte Meru que tiene en sus dominios al Arusha N.P. y no muy lejos el Monte Kilimanjaro que lo eclipsa, y claro, es la montaña mas alta de áfrica, a la que por suerte pudimos apreciar con un cielo despejado tanto del lado de Tanzania como en el de Kenia.

Ya los alemanes se habían percatado en el 1900 que la zona era ideal para establecer una ruta comercial y un año mas tarde ya lo habían logrado con la llegada de los primeros almacenes de árabes e hindúes.
La Alemania Imperial controlaba en esos tiempos una porción del este de África que hoy ocupan Tanzania, Ruanda y Burundi, y que con la derrota de su ejército en la Primer Guerra Mundial fue dividida entre Bélgica y Gran Bretaña.
Esta ciudad que ronda el millón y medio de habitantes es mas rica que la mayoría de las de Tanzania ya que en ella hay muchas industrias ligadas al servicio y la manufactura.

El sector agrícola es importante. Se ven tractores modernos y muchas plantaciones muy cuidadas de cultivos ligados a la industria farmacéutica, que según me dijeron es muy rentable. Las parcelas mas grandes de cultivos las he visto aquí, y el uso de agro químicos y fertilizantes es evidente, ya que los rindes parecían prometedores.

El turismo es la segunda entrada mas importante de dinero. La ciudad cuenta con aeropuerto propio, y la infraestructura hotelera es superior a las de las otras ciudades de Tanzania a excepción de Dar es Salaam y la isla de Zanzibar.
La gente es amigable y hay cierta escena por las noches. Incluso, hasta la caída del sol, se puede caminar por sus calles con total seguridad.
Llegamos a Arusha y nos desvían para conocer un reloj que esta en una rotonda en el centro de la ciudad. Nosotros queríamos comer y visitar el mercado, y tras algunas horas en las Toyota estábamos un poco ansiosos. El reloj me pareció que no era nada digno de destacar, y como además había mucho tráfico no le saque foto alguna. Mas tarde me enteraría que el reloj esta a mitad de camino entre Cairo y Cape Town (Ciudad del Cabo).

Llegar a The Arusha Hotel fue un placer. Este clásico hotel tiene sus puertas abiertas desde 1894 y supo recibir al príncipe de Gales, a John Wayne (Hatari se filmó aquí),  y al presidente Clinton, entre otros.
Teníamos una mesa reservada en su terraza con vista al bonito jardín tropical, pero preferimos comer adentro acariciados por el aire acondicionado.

Como en todos los buenos hoteles de Africa, sobran empleados, así que todo el tiempo tenés alguien encima que te sirve mas bebida, o retira el plato cuando aún no has terminado de comer.
El almuerzo fue magnífico y muy variado, con carnes exóticas y pescados varios. Aproveche para nutrirme de vegetales crudos y aunque solo era el mediodía, me tome sin culpa dos Gin&Tonic. Luego nos fuimos a los mercados.

Apenas logramos estacionar a dos o tres cuadras del Mercado Central, se nos acercó un aluvión de personas a pedir dinero, saludar (Jambo, jambo) o intentar vendernos alguna fruta. Algunos, incluso mordían las frutas como para enseñarnos que era algo para comer.
Deje mis pertenencias al cuidado de nuestros guías y me interne entre los cientos de puestos.
Además de que el acoso era infernal (caminaba y me seguían no menos de 30 personas), es un mercado apuntado al público local, y no venden mucho mas que frutas y hortalizas. Además huele mal ya que no levantan la mercadería podrida. Unos quince minutos mas tarde estaba casi aliviado nuevamente en la camioneta.

Nuestro guía no entendió que tipos de compras queríamos realizar así que nuestra siguiente parada fue un centro comercial berreta, al que ni bajamos a conocer.

Finalmente pudimos dar con un lugar de nuestro interés, y por suerte con menos gente entre sus pasillos. Así fue como llegamos a este lugar al que se conoce como Curio Market (School Road).


Acá se vende una amplia variedad de artesanías. Los típicos collares y pulseras que venden los Masái por todos lados se encuentran de a montones y a un quinto del precio. Hay pinturas naif que me recordaron a las islas del Caribe y esculturas de madera. Algunas de muy buena calidad.

Lo mas interesante es que a diferencia de muchos mercados del mundo, aquí se puede ver a los propios artesanos creando lo que mas tarde venden.


El hastío de la gente continuaba pero solo gritaban desde sus puestos. Nadie te perseguía como en el Mercado Central.

Al cabo de una primer vuelta rápida descubrí que algunas de las cosas que vendían eran notables. Me acerque a preguntar por una pieza de ébano que llamó mi atención. Una escultura finísima.
El primer precio que me dio fue una locura, así que salí despavorido. Claro que quería venderme a toda costa, pero le explique que no pensaba pagar tal disparate.

No quería ofenderlo. Me contó cuanto tardaba y como lo hacía. Era admirable como trabajaba.

Tal como en los mercados árabes le propuse pagar por la pieza menos de la mitad de su precio, ya sabiendo que lo iba a subir, cosa que hizo al instante. Legamos a un arreglo y soy ahora el feliz poseedor de una escultura de ébano que me había impactado por su belleza.



Satisfecho volví con mi tesoro de varios kilos. Pesado pero sumamente transportable. Mi madre compró un banco de madera hecho en una sola pieza. Divino, pero ¿como lo llevas? No pareció preocuparle, pues días mas tarde sumo otro a su ya extensa colección.


                                     
Todos salimos contentos del Curio Market. Parecíamos las chicas de Sex & the City. Acomodamos las compras y todos a bordo.

Había llegado la hora de partir. Continuábamos nuestro camino hacia Tarangire National Park al cual queríamos llegar para ver el atardecer desde la terraza de nuestro lodge. Nos separaban 120 kilómetros que cubrimos en poco menos de dos horas.


Arusha esta bastante destartalada, y la verdad no tiene mucho sentido recorrerla. No te vas a perder de nada. Es en cambio, hospitalaria, y esta preparada. No en vano son miles los que cada año la eligen como base para sus distintos safaris por el país.

Mirando por la ventana las plantaciones de café (uno de los mas apreciados del mundo) fuimos llegando casi sin darnos cuenta a nuestro próximo destino. Había llegado la hora de los Gin&Tonic.