sábado, 29 de marzo de 2014

El Museo Judío de Florida

El Museo Judío de Florida se encarga de contar la historia de la comunidad judía en la ciudad, desde que llego aquella primera docena de judíos a Pensacola en 1763. Cómo era la vida en la Florida en los tiempos pasados, y cuan grande fue la contribución de los judíos en la formación material de el estado de Florida.

Creo que pagué una entrada de USD6 y un guardia de la entrada me rastreo minuciosamente el cuerpo con un detecta metales. Me hicieron vaciar mis bolsillos, miraron mi máquina de fotos, y tras esa revisión de rutina me permitieron pasar.
El Jewish Museum of Florida esta en South Beach sobre el 301 de Washington Ave. En este mismo edificio de lineas Art Deco funciono una sinagoga (Beth Jacob) durante mas de 50 años, uniendo a los miembros de la comunidad, en un sector de la ciudad que estaba reservado para ellos.
Esta sinagoga en particular era visitada por famosos miembros de la mafia, como Lansky.

Ya dentro del primer hall, y antes de cruzar la puerta que lleva dentro de lo que fue la vieja sinagoga, tienen un salón en donde venden muñecas con facciones judías que llevan cada una un nombre diferente. Su realismo es asombroso. También se venden platos, libros, remeras y postales.
El MOSAIC es ahora una exhibición permanente, luego de haber viajado por 18 países.
En el lugar se hacen también otras muestras itinerantes, conciertos, programas educativos y culturales,  y se muestra continuamente un film didáctico que dura 18 minutos.
El Jewish Museum de Miami está reconocido por la American Association of Museums como uno de los mejores museos del país. A mi entender esto es una verdadera exageración, pero si es bueno.
Esta en funcionamiento desde 1995 y fue ampliado hace unos años.
En uno de los costados del edificio hay un pequeño restaurante que fue donado por una Miss America, en donde puede uno comer varios platillos de origen judío, aunque en la ocasión de mi visita no pude probar nada, pues estaba cerrada la cocina.
Este espacio comunica los dos edificios, o sea, separa el museo de la sinagoga.
Ambos edificios son patrimonio histórico y están protegidos por el estado.
El museo esta muy bien repartido y organizado. Es muy fácil moverse por sus salas que van mostrándonos con cronología ordenada (línea de tiempo), y mas de 500 fotografías, como fue la migración hacia Florida desde muchos rincones del mundo, los diferentes sucesos de la formación de la ciudad de Miami, que están relacionados estrictamente con la comunidad judía y su rol en el comercio, la agricultura y la gastronomía local.
El museo es dueño de una extensa colección de mas de 100.000 piezas de arte donadas por miembros de la comunidad mundial.
En la planta superior del recinto funcionan unas oficinas de investigación que ayuda a los judíos a dar con su historia familiar.

El museo esta hecho, me dio la sensación, para que los judíos reafirmen su fe e identidad. Es una suerte de propaganda de los muchos logros históricos de este inteligente pueblo.
Entre los judíos destacados de Florida hay un ganador del Premio Nobel, un descodificador de códigos nazis, el primer senador del estado de Florida y varios casos exitosos mas, generalmente de judíos famosos ligados a la actividad comercial, como las naranjas y los cigarros, que hacían en conjunto con sus amigos cubanos, a quienes mas tarde ayudaron económicamente en su liberación de España.

Entre sus objetos mas apreciados guardan una bella copia de las Misceláneas de Rothschild, impreso en el siglo XV, y que sirve de buen ejemplo de lo que fue el arte asquenazi llegado desde el oriente de Europa.


Durante mucho tiempo se asociaba a los judíos con los comunistas, y si eras anti comunista, lo mas práctico era que fueras también anti judío. La sociedad boicoteaba comercios judíos en su afán de detener las crecientes ideas comunistas.

Se exponen también en vitrinas, varios objetos recogidos de las diferentes tierras en donde históricamente han morado los judíos. Muchas de estas vasijas tienen varios siglos de antigüedad.
El museo se recorre en una hora, o menos, pero hay amables guías que pueden pasearte durante horas y contarte todo acerca del judaísmo.

Yo ya tenía hambre, y estando tan cerca de la Ocean Drive, me fui a comer unos cangrejos.