miércoles, 3 de septiembre de 2014

Cachi, pueblo blanco del silencio

Uno de esos pueblos con historia y encanto en la provincia de Salta (Argentina) es Cachi, apostado en el sector norte de los Valles Calchaquíes, a sólo 150 kilómetros de la capital provincial.

Su plaza principal, la 9 de Julio, se encuentra apostada sobre la mítica Ruta 40, custodiada de lejos por el Gran Nevado de Cachi, un cordón de altas cumbres que en algunos casos superan con comodidad los 6.300 m.s.n.m.
En sus alrededores suceden las actividades mas relevantes del pueblo. Es ahí donde se concentran los edificios mas importantes, como la municipalidad, el banco, la feria artesanal y algunos boliches.

Este pueblo nació como una encomienda en el siglo XVIII, pero había estado bajo dominio de los Incas varios siglos antes. De hecho, el camino del Inca que la comunica con Cuzco no pasa lejos de Cachi, cosa que pasó a ser aprovechada por los españoles, cuando tras su llegada el lugar paso a conocerse como "Hacienda de Cachi".
Frente a la plaza principal, tiene su bella iglesia pintada de amarillo, San José de Cachi.
Aunque la iglesia es de 1796 a sufrido importantes modificaciones. La primera en 1890, en donde le fue agregado un pórtico que desapareció en 1945 con su última modificación, cuando le fueron devueltas sus lineas originales. Desde entonces es Monumento Histórico Nacional.

Su fachada es plana y de estilo neogótico. Encuentra su toque característico con la espadaña de 3 campanas.
Transversalmente a la iglesia, y siempre frente a la plaza, los edificios coloniales, como el cabildo, siguen con armonía sus columnas y galerías. Tras sus muros gruesos de adobe, se esconde la historia del pasado rico de Cachi.
Uno de los sitios que vale la pena visitar cuando en Cachi es el Museo Arqueológico Pablo Pío Diaz . Se encuentra a uno de los costados de la iglesia, y es fácilmente reconocible por sus arcos ojivales. Allí dentro, las autoridades guardan una interesante colección de restos prehispánicos que muestran la presencia del hombre en la zona a lo largo de mas de 10.000 años.
El museo lleva el nombre de un coleccionista vecino de Cachi, quien hizo la donación de los objetos. Hay cuidadas piezas de alfarería, vasijas y esculturas hechas por las talentosas manos de los Diaguitas, antiguos pobladores de la zona.
La iglesia de Cachi tiene una nave de 35 metros de largo. Las vigas se suceden tipo arcos a lo largo del conjunto, y el techo es de madera de cardón, tal como sucede en la mayoría de las construcciones.
Es bonito el altar, que tiene a Dios padre acompañado por un ángel a cada uno de sus costados.
Siempre cuando estoy en Cachi, me acuerdo de mi amiga alemana Jessica, a quien le encantaría vivir un tiempo en este lugar . Jessica escribe en http://www.vagamundo.de su blog de viajes (en inglés y alemán).
Cachi es uno de los pueblos de los Valles Calchaquíes en donde mas vale la pena hacer un alto en el camino, a modo de poder conocer su gente, y sus costumbres.
En los alrededores, digamos en un diámetro de 100 kilómetros, hay un montón de atracciones de todo tipo, por lo que Cachi tiene una ubicación privilegiada para los que recorren la zona.
El pueblo de Cachi se caracteriza por estar blanqueado, y por la uniformidad que presentan sus casas coloniales hechas de gruesas paredes de adobe.
En la parte original, llamada "Pueblo Viejo", las veredas son altas, a modo de proteger las viviendas, y el suelo es de lajas desparejas.
Se llega desde la iglesia por la calle Bustamante, en donde se camina hasta los límites del pueblo.
Hacia el oeste de la plaza principal es hacia donde se ha estirado (crecido) Cachi. A esta parte del pueblo se lo conoce con el nombre de "Cachi Nuevo", y se formo a partir del loteo de 10 hectáreas expropiadas por el gobierno (1946) a la ex Hacienda Cachi.
Hoy, este sector del pueblo supera holgadamente los 2.000 habitantes.
Cachi lo tiene todo. Pasado colonial, conjuntos edilicios originales, historias a cada paso.
La infraestructura hotelera es muy buena, y las opciones gastronómicas son varias. Cachi es un buen lugar para probar los mas característicos platos de la puna y los valles, hechos por manos expertas.
En Cachi pega fuerte el sol de día, y por las noches siempre hace frío. En Cachi el tiempo parece haberse detenido por siempre.