jueves, 25 de febrero de 2016

Gravensteen (el castillo de los Condes de Flandes)

El de Gravensteen es un castillo que existe hace muchos años. Si bien la zona estaba poblada desde tiempos de los Celtas, fue básicamente a sus pies se desarrolló la actual ciudad de Gante (o Gent), la cuarta ciudad mas poblada de Bélgica.
El "Castillo de los Condes" (tal es la traducción de Gravensteen) resulta ser el único castillo medieval de la región de Flandes y hoy es uno de los sitios mas visitados tanto en Gante como en Bélgica, sacando ventaja de que está a media hora de tren tanto de Brujas como de Bruselas.

El que vemos actualmente fue mandado a construir por Felipe de Alsacia en 1180 como una muestra de poder hacia los habitantes de Gante.
Las nuevas tecnologías obligaban a tomar mayores recaudos defensivos, por lo que todos los castillos de madera existente del medioevo, como los tres que existieron previamente aquí, el primero de ellos hecho por Balduino I de Flandes "Brazo de Hierro", comenzaron a hacerse con piedras.
Felipe de Alsacia (o Felipe I), quien era Conde de Flandes, había partido hacia Palestina para participar en las Segundas Cruzadas desde donde trajo muchas ideas para aplicar en la construcción de Gravensteen.
Tras residir por algunos años en el castillo y otros lugares de Europa, Felipe finalmente moriría durante las Terceras Cruzadas, enfermo de peste y en la lejana Palestina.

Sus herederos gozaron de una época muy próspera para Gante que crecería al punto tal de ser la segunda ciudad mas poblada de la Edad Media.
Como Gravensteen ya estaba anticuado para el gusto de la época los Condes de Flandes se mudaron al Castillo de Prinsenhof, que contaba con grandes salones y cuidados patios y jardines.
Ya en el medio de la urbe, el Castillo de Gravensteen fue adquirido por Simón de Mirabello, un banquero nacido en Lombardía (Italia) y que era uno de los hombres mas ricos y poderosos de Flandes, heredero de muchas tierras en la zona de Gante, de la cual no casualmente fue gobernador en 1339. Desde aquel entonces cambió su apellido por el de Van Halen, y tal como su padrino político terminaría asesinado.

Años mas tarde el castillo volvió a manos de los Condes de Flandes durante todo el siglo XV.
Desde entonces el castillo tuvo varios usos y propósitos. Primero fue una cárcel provisoria (algunos de sus restos como los calabozos aún son visibles y forman parte de la visita) para luego funcionar como Tribunal de Justicia, y Palacio de la Moneda teniendo salas de tortura en algún período entre medio. Varias funciones administrativas ocurrían dentro de Gravensteen.

Entre la gente había malos ánimos generalizados con respecto al castillo, y aparentemente a nadie le hubiera molestado demolerlo. Entonces en momentos de la Revolución Industrial  se instaló durante algunos años una fábrica de algodón e hilandería pero sin lograr contentar del todo a la población.
Recién en 1885, la Ciudad compra el Castillo de Gravensteen y decide hacerse cargo de su onerosa reconstrucción. Una lenta etapa de recuperación que incluyó la demolición de varias viviendas de los trabajadores de la hilandería que se habían construido a la vera del castillo (algunas utilizando incluso sus piedras), le trajo muy buenos resultados turísticos a Gante.
La primera reconstrucción estuvo a cargo del arquitecto Joseph de Waele quien le dio al castillo, o mejor dicho acentuó sus aires "Románticos".

Gravensteen tendría otra "lavada de cara" en su segunda reconstrucción en 1980, ya con el firme deseo de atraer mas visitantes a la ciudad.
Hoy el "Castillo de los Condes" se puede recorrer a gusto en su totalidad previo pago de € 10.
Hay una suerte de circuito que nos va llevando por el exterior de la fortaleza hasta penetrar en las salas acondicionadas del subsuelo a donde funciona desde 2002 el Museo de Objetos Judiciales.
A la postre este termina siendo un museo bastante particular, y "único" en su clase podríamos decir, en donde el visitante puede apreciar como fue un proceso típico de estos pueblos de la edad media en las que las que los gobiernos de las ciudades empezaron a intervenir como reguladores en asuntos judiciales. La época del "Ojo por ojo" había terminado.

En prolijas vitrinas se exponen varios tipos de armas (bayonetas, rifles, ballestas, lanzas, hachas, cuchillos) y armaduras utilizadas en antaño.
No fueron tiempos felices para los reos y acusados del mundo medieval, quienes fueron sometidos a los mas crueles (e imaginativos) métodos de tortura con tal de arrancarles una confesión, aún a sabiendas de su mortal destino.
La Revolución Francesa popularizó la guillotina por "razones humanitarias". No había razón para hacer sufrir gratuitamente al condenado a muerte, pero países como Bélgica, Alemania, Italia o Suecia ya la venían usando desde el siglo XIII, aunque (puede que) no con un método tan mecánico y eficaz como la guillotina que todos conocemos.
Muchas de esas ejecuciones públicas sucedían en la pequeña plaza (Veerleplein) que se encuentra frente al castillo, como para sembrar terror entre la población.
Si bien hay varios elementos de tortura expuestos en una o mas de sus salas, el del Castillo de Gravensteen (o Chateau des Comtes en Francés) no llega a estar a la altura Museo de la Tortura de Tallin (Estonia) o el Torture Museum en Amsterdam.
Antes de subir por las angostas escaleras (los altos con un poco de cuidado para no golpear nuestras cabezas) y volver a salir al exterior del castillo podemos ver colgados de una de sus paredes una serie de escudos como el de la Región de Flandes y el de Gante.
La visita a Gravensteen resulta un imprescindible cuando en Gante. No hay castillo en Europa donde se pueda apreciar de tal manera un sistema defensivo típico de la época medieval. Hay un gran foso de agua que desde hace siglos rodea el castillo, y que se complementa perfectamente como límite y obstáculo natural junto al río Lys, a cuyo borde, y elevado a 9 metros de altura está asentado el castillo.

La cruz tallada en la ventana y bajo ella una suerte de altar hacen suponer que en algún momento aquí también funcionó una capilla. También cobra sentido como un símbolo que pudo haber estado desde el primer momento de la erección del Castillo de Gravensteen, ya que Felipe de Alsacia era un cruzado.

El sitio atrae por su encanto medieval, pero si no te gustan los castillos o la historia, todavía te quedan las mejores vistas del río y la ciudad.