miércoles, 14 de septiembre de 2016

Por la Ruta Romántica (Hann Münden)

Situada en un marco idílico entre viñedos de lo mas codiciados y gentiles y verdes montañas que parecen bajar hasta donde los ríos Werra y el Fulda se besan para dar origen al río Weser, allí está emplazada Hannoversch Münden, una ciudad que despilfarra encanto. Desde hace siglos es apreciada por los turistas que hasta aquí se acercan.Ya lo decía en sus tiempos el geógrafo, explorador, naturalista, etnógrafo, geólogo, humanista, físico, astrónomo y antropólogo  Alexander von Humboldt, cuando se refirió a ella como "una de las siete ciudades mejor situadas del mundo".
Esta pequeña ciudad de unos 25.000 habitantes que hoy pertenece al Distrito de Gotinga y no aparece en todos los mapas, es la ciudad mas austral de Baja Sajonia, el cuarto estado federado mas poblado de Alemania. Algunos se acercan como parte de una parada de la "Ruta Romántica" (también conocida como  "La Ruta de los Hermanos Grimm"), otros llegan atraídos por su bucólico entorno o la calidad de sus vinos.

Hannoversch Münden aparece por primera vez en los anales de la historia en 802 cuando el territorio fue donado a la Abadía Benedictina de Fulda, que resultaría la cuna del Cristianismo alemán, aunque otros dicen que fue fundada años mas tarde en 1170 por Enrique "El León", uno de los colonizadores mas importantes de los pueblos eslavos.
Sea como sea, Hannoversch Münden tuvo de un pasado próspero durante la Edad Media, cuando la ciudad gozaba de ciertos privilegios mercantiles (que supieron aprovechar hasta 1824), pues todos los barcos que pasaban por sus ríos estaban obligados a dejar sus mercancías en esta ciudad que funcionaba como depósito, y cobraba un impuesto por ello.

Producto de aquellos tiempos prósperos durante la Edad Media, la ciudad todavía cuenta con mas de 700 Fachwerkhaus, que irónicamente han sobrevivido a los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial gracias a que en esos tiempos la ciudad no tenía ninguna importancia.
Estas Fachwerkhaus son típicas de Baja Sajonia, y son reconocibles por el entramado de madera de su parte superior que en casi todos los casos se encuentra apoyada sobre pilotes de piedra.
Durante la mayor parte de la historia esta ciudad fue simplemente Münden, pero como su nombre se prestaba a confusión por sonar muy parecido a varios de sus vecinos, lo cambiaron a Hann. Münden a partir de la llegada del ferrocarril en 1856. Así y todo el pueblo no perdió un poco de su personalidad.
Dejé el auto estacionado frente a un arroyo y con tiempo y ganas me puse a caminar por la periferia de la zona céntrica. Debo admitir que la visita a esta ciudad no estaba en mis planes.
Surcando la tranquilidad del lugar crucé el Werralbrücke o Alte Weser Brücke un puente construido en 1329, que resulta ser uno de los mas antiguos de los que sobreviven en el actual territorio de Alemania para conocer la otra orilla de la urbe, desaparecida en su mayoría tras una inundación en 1909.
La construcción mas importante y destacada de Hannoversch Münden es su palacio, cuyo nombre oficial es Welfenschloss mit Stadt. Este fue mandado a construir en 1501 por el Duque Eric I, en el estilo Gótico típico de la época sobre lo que (dicen las leyendas) eran restos de una antigua fortificación. Este castillo fue consumido por el fuego en 1560, y mandado a reconstruir casi de inmediato por su hijo, el también Duque Eric II apenas este hubo regresado de un viaje a España. Para adaptarse a las modas de la época, el joven eligió un estilo Renacentista típico de la zona. El edificio contaría con cuatro alas idénticas, pero tras ser destruido durante la Guerra de los 30 Años, y ocupado por tropas francesas en la Guerra de los Siete Años, se perdió el interés en el lugar, y la obra nunca fue concluida acorde a los planos. De hecho una de sus alas se quemó durante un incendio en 1849 y tampoco fue reconstruida.
Al fondo de una de sus calles, y en lo que parece ser lo mas alto de la ciudad, se aprecia uno de los exponentes Góticos mas importantes de Hannoversch Münden. Uno de los pocos, en realidad. Se trata de la Iglesia Luterana de St Blasius en cuyo interior se encuentra el sarcófago del Duque Eric I.
La actual construcción fue erigida en el mismo lugar que ocuparon tres templos anteriores, según pudieron constatar estudios arqueológicos entre 1972 y 1973. El mas antiguo de esos era del año 1000, pero éste no es mas que una continuación de aquella segunda iglesia Católica de 1150, la cual se fue agrandando hasta la que conocemos hoy en día. Esta iglesia pertenece a los Evangelistas desde 1540, mas o menos el momento en el que su torre de 58 metros era concluida. Esa misma torre fue usada como puesto de vigilancia desde entonces y hasta 1929.
Hannoversch Münden, también conocida como "La Ciudad de los Tres Ríos", es uno de esos pueblos ideales para quienes gusten sentarse por horas y horas a comer o tomar vino hasta "casi caer". Probablemente por que no hay mucho para hacer en todo caso. Lo bueno es que todo esto pasa cerca de los hoteles, y con el aditivo único de que esas calles nos hacen sentir que podríamos estar varios siglos atrás.
Hann Münden ofrece en sus cartas una amplia variedad de mariscos, pescados de mar y también de los ríos que serpentean la ciudad. Los afectos a las carnes no han sido excluidos. Sin duda la de cordero es la mas popular, peleando palmo a palmo con el Pinkel, un tipo de salchicha local que era la preferida de Christa Shroeder, la secretaría privada de Adolf Hitler, oriunda de esta ciudad.
En Alemania nunca defraudan, pero los espárragos de esta zona parecen que son los mejores. De esos largos y gruesos que se comen "de punta a punta".
El Rathaus (o ayuntamiento) de Hann Münden es un notable ejemplo del estilo Renacentista que se dio en el norte de Alemania, Holanda y Baja Sajonia en general. El edificio data del siglo XIV, aunque su fachada fue actualizada a principios del 1600 por el arquitecto Georg Crossman.
El ayuntamiento es un lugar muy popular para parejas de todo el continente que llegan hasta aquí para contraer matrimonio, disfrutar del salón del lugar y de su servicio junto a amigos y familiares en la atmósfera bucólica de la ciudad.
La plaza frente al ayuntamiento, pese a ser uno de los sitios mas relevantes y visitados de la ciudad, se encontraba absolutamente desierto al momento de mi visita. Supongo que esta imagen de la plaza cambia drásticamente durante los fines de semana, festivales y meses de verano.
No es un pueblo indispensable. Quizás no amerita un desvío de cualquiera fuese tu ruta por Alemania, salvo una ruta ligada al vino, pues los de aquí gozan de renombre ya desde el siglo XIV.