lunes, 4 de diciembre de 2017

Parque Nacional Etosha. Namutoni, el disparador

En estos días transitamos por dos sectores con ecosistemas bien diferenciados dentro de los límites del Parque Nacional Etosha. Los primeros días en las depresiones que alguna vez fueron lagunas, y razón por la cual se conoce a Etosha como "el gran lugar blanco". Ahora es el turno de las zonas mas húmedas y de los montes bajos tipo matorral, cuyos árboles van ganando tamaño a medida que nos acercamos al límite este de Namibia.

Día 10:
Nuestro tercer y último día en Etosha lo dedicamos al área de Namutoni, el sector mas oriental del gigante parque nacional, y el que mas lindo es para recorrer, en mi opinión.
Los primeros europeos en dar a conocer la majestuosidad animal de Etosha fueron los exploradores Charles John Anderson y Francis Galton, luego de pasar unos días por lo que actualmente es el sector de Namutoni, en mayo de 1851.
La idea de crear un lugar protegido la tuvo Friedrich Von Lindequist, antiguo gobernador alemán en 1907. En aquellos tiempos, el área protegida a la que llamó Game Reserve 2 tenía mucho mas fauna de la que podemos encontrar hoy en día, pero es verdad contaba con un espacio protegido de mayor tamaño al que tiene el Parque Nacional Etosha.
Salimos muy a gusto y dimos comienzo a un nuevo Safari por Etosha. A lo poco de andar por los caminos de ripio, todos muy bien mantenidos, nos cruzamos con un grupo de elegantes ejemplares de Búbalos (Alcelaphus buselaphus caama) Estos animales existían en todo el continente africano e incluso habían sido domesticados en Egipto, sin embargo su territorio ha disminuido drásticamente en los últimos siglos a causa de la cacería ilegal. Hoy está presente en sólo 3 países.
Los Búbalos pueden pasar mucho tiempo sin tomar agua, razón por la cual es habitual encontrarlos en los lugares mas secos, alejados de las charcas de agua.
Los elefantes caminan siempre por la misma senda, aplastando el terreno y comiendo todo a su paso. Uno se puede dar cuenta por las montañas de estiercol, visibles a la distancia. El estiercol de elefante funciona como abono y transportador de semillas, ya que es un animal que come mas de lo que necesita y no digiere correctamente. Cumple un papel importante como alimento para muchas especies.
Muchas veces en los parques nacionales se ve a lo lejos el paso direccional de algunos mamíferos. Detenerse para dar paso a las manadas de animales es siempre amigable.
En muchas planicies del sur de África, siempre en donde haya pasto corto, podemos encontrar ejemplares de Ñus. Están activos durante las horas en las que el sol no pega fuerte. Curiosamente pertenecen a la misma familia que las cabras, las ovejas, los antílopes, las vacas y los asnos. Cuando tuve la oportunidad de experimentar la Gran Migración Animal que se produce cada año entre Kenia y Tanzania, los Ñu, con mas de 1.500.000 ejemplares, eran mayoría. En Malawi los ñus desaparecieron. En Namibia fueron reintroducidos con éxito luego de que quedaran extintos. Por suerte hoy hay miles, incluyendo los Ñu Azul (Connochetae taurinus), como los de la fotografía superior,  una variedad casi idéntica a la que existía un millón de años atrás.
Al momento de morir, la cresta negra de los Ñu Azul se tiñe de blanco durante algunos segundos.
El Parque Nacional Etosha tiene una gran afluencia de birdwatchers u observadores de aves. No es mi caso todavía, pero mirando a los árboles, afinando el ojo y con un poco de suerte, pude fotografiar un ejemplar de Carraca Lila (Coracias caudatus), el ave nacional de Kenia y de Botswana.
Si bien es posible encontrarlo en todo el continente africano y parte de la Península Arábiga, este colorido pájaro se encuentra de a montones en los alrededores del Desierto del Kalahari. 
La Carraca Lila anida en huecos naturales de los árboles. Ambos padres incubarán entre dos y cuatros huevos durante menos de un mes.
Las carracas se alimentan de cualquier cosa que camine, siempre y cuando la pueda dominar físicamente. Su dieta incluye roedores, lagartijas, pequeños pájaros, insectos, caracoles y gusanos.
En una de las 18 charcas de Namutoni vimos varios ejemplares de Kudu (Tragalaphus strepsiceros), uno de los antílopes de mayor tamaño en el mundo. Con frecuencia superan los dos metros de largo y los 300 kilogramos de peso.
Las hembras (como las de la fotografía superior) andan con sus crías o grupos familiares, y los machos, que son reconocibles por portar cuernos, lo hacen en soledad.
A los Kudu le gustan las zonas de altos pastos y arbustos, a los cuales gusta ramonear.

En mas de una oportunidad durante este viaje por Namibia tuvimos la oportunidad de comer carne de Kudu, ya sea a la parrilla, hervida o en Biltong, un tipo de carne seca popular en las actividades al aire libre en Sudáfrica, Namibia, Botswana y Zimbabwe. Existe de todo tipo de carne de caza, y puede sacarnos de mas de un apuro. 
Como en todo Etosha es fácil ver cientos y cientos de ejemplares de cebras, cabe destacar que en el sector de Namutoni hay una variedad de cebras que sólo es posible encontrar aquí, y que está en peligro de extinción. A diferencia de las cebras comunes nunca se mueven en manadas grandes.
El Impala (Aepyceros melampus) es un tipo de antílope mediano clave para el ecosistema animal, básicamente por que es comido por todos los depredadores que habitan el África sub ecuatorial.
Los Impala no atacan a ningún animal. Apenas se enfrentan por el territorio los machos, y no se causan heridas. Como defensa sólo les queda correr y cuando lo hacen son famosos por sus saltos de 10 metros de largo.
Viven en las sabanas y zonas de altos pastos donde se esconden tras los árboles.
Al igual que la jirafa, el Impala es un animal que apenas duerme.

Resulta que cerca del mediodía tuvimos que rajar hacia Namutoni a "reservar" o marcar el sitio a donde pondríamos las camionetas horas mas tarde, ya que el espacio para ello es muy reducido (es el campsite mas chico). Tras un rápido almuerzo hablamos con el guardia del lugar y dejamos mesas y sillas ocupando nuestro futuro sector.
En 1897, durante la Rinderpest, funcionó aquí un puesto de control, o puesto sanitario. Los alemanes buscaban evitar que esta enfermedad viral que acabó con la vida de cientos de miles de animales, avance hacia sus dominios en África del Sudoeste.

Algo que diferencia a Namutoni de los otros campamentos dentro del Parque Nacional Etosha es la existencia de un fuerte construido originalmente por los alemanes en 1902. Aquel fuerte fue escenario de un enfrentamiento en 1904, cuando 500 guerreros Ovambo al mando del jefe Shivute trató de expulsar a los alemanes. Al menos 300 de ellos estaban armados con rifles, el resto con armas tradicionales.
El Fuerte de Namutoni estaba defendido en ese momento por apenas 7 alemanes (de los cuales 3 eran reservistas) quienes se defendieron con uñas y dientes ocasionando 68 muertes, 40 desapariciones y 20 heridos de gravedad entre las tropas de los Ovambo. Luego lograron fugarse hacia una granja de colonos alemanes a la cual llegaron 14 horas mas tarde para pedir ayuda.
Al día siguiente, parcialidades Ovambo volvieron y prendieron fuego al antiguo fuerte.
Rápidamente los alemanes volvieron a armar un fuerte en el lugar, que es el que existe hoy en día.
En otro momento del recorrido vimos un grupo de pájaros carroñeros, señal de que había algo muerto en el terreno. Al fondo podemos ver árboles de Mopane, el que las Himbas usan para teñir su piel y limpiarse. Este árbol tiene el Gusano de Mopane que mas tarde tuve la oportunidad de probar en Zimbabwe, y me encantó.
Si bien no todos los animales nos provocan lo mismo, en cada una de las charcas de agua de Etosha pudimos ver un panorama distinto. Por un rato nos entretuvimos viendo como un zorro se dedicaba a cazar pájaros, mientras las Gacelas, los Springbok, y los minúsculos Dik-dik miraban con atención.
Ver elefantes en su hábitat natural es siempre una maravilla. En el Parque Nacional Etosha están algunos de los ejemplares más grandes de África. Ver pasar un ejemplar de cerca con su parsimonia, y sin que nos tema, hace sentir a uno en armonía con el mundo.
En el sur del parque bordean las montañas de Ondundozonanandana, que significa en idioma nativo "el lugar a donde el niño perdió a su rebaño probablemente por culpa de un leopardo".
La caída del sol en África siempre es única y especial.