lunes, 19 de marzo de 2018

Paseo en helicóptero sobre las Cataratas Victoria

Habíamos disfrutado mucho de nuestra caminata a la vera de las Victoria Falls del lado de Zimbabwe, que es donde se obtienen las mejores vistas. Para tener el mas completo de los panoramas de este sitio considerado una de las 7 Maravillas Naturales del Mundo, habíamos decidido tiempo atrás hacer un paseo en helicóptero.
Día 16:
El día no podía haber comenzado mejor. Tras un frugal desayuno fuimos en una cómoda minivan de la empresa para hacer la excursión del vuelo en helicóptero sobre las Cataratas Victoria, uno de los tantos gustos que nos dimos en Zimbabwe.
Cuando llegamos al helipuerto nos premiaron con un paseo mas largo del que habíamos pagado.
Por ser el más alto me cedieron el lugar de copiloto, el mejor de los asientos de un helicóptero. Tras una breve presentación por parte del piloto, un americano, despegamos hacia lo que creí iba a ser nuestra última aventura en Zimbabwe.
Sobrevolamos los profundos cañadones del río Zambezi hacia las Cataratas Victorias, y pese a hacerlo durante la temporada seca, pudimos comprender por que los locales conocen a este sitio como Mosi -oa- Tonya, o "el humo que truena".
Divisamos desde el aire las instalaciones de The Kingdom, nuestro hotel y pudimos ver con claridad las ciudades de Livingstone en Zambia y Victoria Falls en Zimbabwe.
Vimos varios grupos de jirafas corriendo, búfalos y algunos elefantes. También notamos la larga cola de camiones en la cercana frontera entre Zambia y Zimbabwe.
Aunque no me siento tan seguro como en un avión, en lo personal me encanta volar en helicóptero. La sensación de vuelo es única y las vistas pueden ser todo un privilegio en rutas como ésta. El vuelo ofrece vistas panoramicas increíbles desde donde se puede apreciar con claridad la falla que da origen a las cataratas, y la cantidad de agua que arrastra el río Zambezi sobre una gran meseta.
El paseo en helicóptero ciertamente fue un acierto, y vale cada Dólar. Las postales de las Cataratas Victoria quedaran por siempre grabadas en nuestras retinas. Para recordarlo mejor, compramos el DVD del vuelo (que dicho sea de paso nunca pude ver).

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