viernes, 10 de noviembre de 2017

Visita a una aldea Himba

Este día visitaríamos una aldea Himba, para saber quienes son y como es que viven los miembros de una de las tribus mas famosas y características del África Meridional, y que a diferencia de otras tribus del país y del continente, siguen viviendo del mismo modo en que lo hacían siglos atrás.

Día 7:
Esperando los huevos revueltos durante el desayuno en el iGowati Lodge de Khorixas nos enteramos de que habían robado una mochila con documentos de una de las camionetas.  Hacer la denuncia policial y los llamados a los bancos para bloquear las tarjetas de crédito, y tapar la ventana rota de la camioneta con una bolsa de Nylon retrasó dos horas la partida.
Una vez resuelto el problema del robo salimos en prolija caravana hacia una aldea Himba de la Región de Kunene, una de las regiones mas vírgenes del sur del continente y la menos desarrollada de Namibia, por caminos polvorientos alguna vez abiertos por la South African Defence Forces (SAFDF) para proteger al país de la amenaza comunista que presentaba la vecina Angola.
La visita a este tipo de aldeas es lo que en Namibia denominan Living Museums.  El concepto es poder acercarse a los diferentes grupos étnicos que conforman al país para aprender sobre sus costumbres y modos de vida. Por supuesto que la experiencia no es igual a la que se puede obtener en el Valle de Omo en Etiopía o en algunas regiones muy aisladas del Amazonas, pero esto nos daba la oportunidad de otro tipo de visita, donde a la postre uno aprende mucho en poco tiempo.

Ya habíamos tenido unos Primeros encuentros con los Himba. Siempre existe la disyuntiva a la hora de viajar sobre como uno (el visitante) debiera reaccionar ante este tipo de casos, donde el turismo puede arruinar y acabar con viejas costumbres de las diferentes gentes del mundo. Muchas tribus han desaparecido así, prefiriendo aprovechar las ventajas del mundo moderno, pero los Himba parecen ir a contramano de ello, y se sienten muy orgullosos de su modo de vida.
Los Himba son un pueblo semi nómade que habita en ambos márgenes del río Kunene, límite natural entre Angola y Namibia, donde hay mas de 50.000. Por lo árido de su territorio y las grandes distancias que hay que hacer para llegar a los centros poblacionales, los Himba han logrado mantenerse bastante aislados del hombre blanco y otras tribus, logrando así conservar su modo de vida y antiguas costumbres. De todos modos los Himba nunca buscaron aislarse del mundo, y son seres muy sociables que interactúan con otras tribus y también con el hombre moderno.
Los Himba son una etnia de origen Bantú, al igual que los Herero (comparten idioma) de quienes se separaron hace 200 años cuando llegaron a estos territorios del sur del continente. La mayor parte de esos años no fueron fáciles para los Himba quienes sufrieron hambrunas por enfermedades de su ganado. Si la naturaleza ya no estaba en su contra, el hombre lo estaría cobrándose miles de vidas durante los años de colonialismo alemán, la Guerra Civil de Angola, y cuando fueron tomados como prisioneros por la SWAPO para combatir en sus filas durante las Guerras de la Independencia de Namibia.
Con la independencia de Namibia los Himba ganaron respeto y algunos derechos, al menos sobre sus antiguos territorios en lo que fue el Bantustán de Kaokoland en el extremo norte del país. En estos territorios "mandan" ellos, si hasta frenaron la construcción de una represa hidro eléctrica que cambiaría la fisionomía de su lugar. Ahora sus animales pastan libremente por doquier y arman sus aldeas en los lugares mas convenientes.
Las casas en las aldeas Himba son muy sencillas, ya que no son moradas permanentes de los clanes. Están construídas por los hombres con maderas de la zona. Tienen techos de paja y paredes recubiertas con bosta de vaca, que es un gran aislante y obtienen con facilidad.
En todos los casos están alrededor de un corral idealmente rodeado de maderas con espinas, donde todas las noches guardan sus animales. El sistema es idéntico a las Manyattas que había visto años atrás cuando visité a Los Masái en Kenia.

Cada clan tiene en su aldea un fuego ancestral al que nunca dejan morir, y aunque apenas esté prendido, y lo lleven a donde vayan a instalarse, según la leyenda este fuego está prendido desde épocas remotas.
Los Himba son monoteístas y creen en el dios Mukuru, el creador. También le prestan mucha reverencia a los ante pasados de los diferentes clanes, con quienes se comunican cada semana, fuego ancestral de por medio. Cada tribu cuenta con un jefe espiritual que en estos encuentros decide el sistema de justicia dentro de cada una de las aldeas. Las penalidades en el mundo Himba se pagan con cabezas de ganado.
El papel de las mujeres Himba dentro de las aldeas es mucho mas importante que el de los hombres. Mientras ellos se dedican a las labores con el ganado, la faena y el corte de los cueros, las mujeres realizan el resto de las actividades indispensables para sobrevivir. Además de criar y cuidar a los niños debe conseguir agua (extremadamente escasa en este territorio), juntar leña para cocinar y pasar la noche, ordeñar las vacas para obtener leche, y ahora también tienen la tarea de hacer artesanías para venderles a los turistas.
Los peinados de los Himba juegan un importante rol social dentro de las comunidades ya que están cargados de significados. Cuando nacen, tanto mujeres como hombres llevan sus cabezas rapadas. De niños les dejan crecer un mechón de pelo que nace en el centro de su cabeza. Este mechón será trenzado y orientado hacia la nuca en dos partes si es mujer y en una en caso contrario. Si el niño tiene un hermano mellizo se hace una excepción y se lo peina hacia adelante.
Durante los años de pubertad, la mujer Himba comenzará a adornar sus cabellos con la característica pasta de arcilla, colocando además algunos pequeños objetos que buscan realzar su belleza natural. Cuando llevan un año de casadas llevan un Erembe sobre sus cabezas. Este adorno identificatorio está hecho de piel de cordero.
Una niña Himba alcanza el grado de mujer y el respeto de sus pares sólo después de haber parido a su primer hijo.
Muchos de los matrimonios son pre arreglados por los padres de las diferentes aldeas. Aunque en Namibia es ilegal, entre los Himba es común casar a una niña de 10 años de edad.
Practican la poligamia. El hombre debe asegurar el bienestar de sus mujeres, y salvo excepciones, no debiera dejar pasar mas de dos noches sin una de sus mujeres.
Las mujeres Himba tienen prohibido bañarse con agua. De todos modos, dado lo árido del territorio en donde viven, donde la existencia de agua es casi nula, eso sería impracticable. Para mantenerse limpias, las Himbas tienen su propio ritual. Este consiste en aplicarse sobre la piel una mescla de arcilla previamente molida (Hematita) a la que le agregan un poco de ceniza y resina de Omuzumba, un tipo de  arbusto que crece en la Región de Kunene. Esta resina huele a manteca, pero además de "perfumar", evita la picadura de insectos e incluso los protege de los rayos perpendiculares del sol.
Luego de pasarse este polvo rojizo por toda la piel, las mujeres Himba pasan a la siguiente etapa del baño que consiste en quemar maderas de Mopane para ahumar sus partes privadas. Aparentemente estos métodos son anti microbianos, y parecen funcionar bien entre los Himba.
Con los mismos materiales con los que hacen la arcilla y ahuman sus partes íntimas, los Himbas hacen un tipo de unguento que usan en sus axilas y también para sanar heridas. Brillantes y pintadas quedan listas para los hombres, a quienes aparentemente, para quedar limpios solo les basta con revolcarse con sus mujeres, y quedar también teñidos por el poder de la arcilla Himba.
Entre otras costumbres propias de la tribu, los Himba arrancan sus 4 incisivos inferiores a los 12 años. No se sabe el origen de esta práctica, que puede tener como objetivo ser menos tentadores para los traficantes de esclavos que miraban a los dientes de su posible "mercadería" a modo de evaluar su estado de salud. Hay muchas teorías al respecto. Según los Himba se debe a que de esa manera pueden pronunciar mejor su idioma.
Como en muchas tribus de África, los hombres Himba se someten a la circuncisión cuando tienen alrededor de 12 años.
Los Himba son gente de lo mas amigable y están muy contentos de abrir las "puertas" de sus casas para recibirnos y enseñar todas sus viejas costumbres, mostrar su organización social y su música, contarnos acerca de sus creencias y sus problemáticas.

Tras pasar algunas horas muy agradables junto a los Himba, llegaba el momento de la despedida. Nos quedaban algunas horas de camioneta, y no podíamos llegar después de las 17 horas a Okaukuejo, nuestro primer campamento en el Parque Nacional Etosha, quizás el plato fuerte de Namibia toda.