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domingo, 15 de septiembre de 2013

Sepak Takraw , un deporte loco del sudeste asiático

Me sorprendí de inmediato ese día sentado en el parque con el talento que tenían los jugadores para dominar la pelota en este raro deporte. Me sente a ver el juego, y preguntando, me entere que se llama Sepak Takraw y es un deporte nacional en muchos países del Sudeste Asiático.

El juego (o deporte) es muy parecido al Volleyball, solo que en este caso la pelota esta hecha de ratán,  y los jugadores no pueden tocarla con la mano. Ahí la gran diferencia. Entonces, con gran destreza van pasando la pelota de un lado de la red al otro usando los pies, las rodillas, parando el balón con el pecho y cruzándola con la cabeza, o con un acertado taquito. O sea con cualquier movimiento que no involucre a las manos.

El Sepak Takraw resulta muy estético de mirar, y hasta por momentos parecen que los jugadores van bailando en una suerte de ballet, mientras la pelota va viajando a gran velocidad de un lado al otro de la red.
                                                                                                                    Foto gentileza de la web

La pelota de ratán pesa solo 180 gramos y tiene 12 hoyos. Antiguamente era de caña, pero como lastimaba la piel, la cambiaron.

Hay dos equipos (regus). Uno de cada lado de la red. Cada equipo tiene tres jugadores. Dos que se ponen junto a la red, y hay un tercero que controlara la acción desde el fondo del campo de juego. 

Se anotan puntos cuando la pelota toca el piso, o si el rival toca el balón mas de tres veces en la misma jugada, regla que asegura esa tan particular velocidad que tiene este deporte.

El juego tiene su origen en el antiguo Sultanato de Malaca en Malasia hace cientos de años, y era un deporte jugado sólo por la familia real. 
En los muros del famoso templo de Wat Phra Kaew (Templo del Buda Esmeralda) que visitase en mi estadíá en Bangkok, hay pintada una escena de una deidad hindú jugando al Sepak Takraw con algunos monos.

Hay quienes dicen que su verdadero origen es chino, pero venga de donde venga este deporte, lo cierto es que es muy practicado en Malasia, Indonesia, Camboya, Tailandia, Laos, Vietnam, Birmania, Filipinas,Singapur, Japón y Brunei.
Este deporte sigue las reglas de la Federación Internacional de Sepak Takraw (ISTAF) que tiene como meta inscribirlo entre los deportes olímpicos mundiales.



sábado, 24 de agosto de 2013

Tailandia, el paraíso de la comida callejera

Tailandia es de los mejores países  para comer. Se come en la calle mas que en cualquier lugar del mundo. Además de los restaurantes y puestos en los muchos mercados, la calle se convierte en un improvisado lugar donde es fácil tentarse y comer platos que nos son cocinados en el instante, frente a nuestros ojos.

La mayoría de los Tailandeses come unas cinco o seis veces por día. Generalmente  solo a la noche lo hace en su casa, y el resto de las veces lo hace en la calle, como todos los demás.

La cocina tailandesa se caracteriza por una mezcla equilibrada entre sabores ácidos, dulces, salados, agrios y por supuesto, picante.

El ingrediente principal, que hace presente en todos los platos es el arroz. Este puede venir frito o al vapor, pero siempre está.
El lemon grass, la salsa de pescado, la leche de coco, el ajo, los pimientos y el cilantro también son parte de los ingredientes mas comunes.

En carnes es el cerdo el mas popular, seguido de cerca por el pollo y la ternera, aunque todo bicho que camina, en Tailandia (y en Asia) va a parar a la cacerola.

En Tailandia todo comensal estará a gusto. Al que le guste la comida frita, encontrara aquí un paraíso. El que busque platos mas refinados cocinados con vapor y con las mas exquisitas técnicas orientales también tendra donde darse sus buenos gustos.

En Tailandia todos los platos de comparten, por lo cual no debiera uno sorprenderse si en un restaurante, un Thai empieza a comer antes que lleguen las ordenes de todos. En una casa siempre habrá docenas de platillos que serán compartidos por todos los que estén sentados en la mesa. Como ocurre en gran parte de Asia.

Ya lo primero que nos llama la atención en nuestra primera mañana en Bangkok es el desayuno. Nuestro hotel era muy bueno, así que los que no estamos acostumbrados a desayunar platos con arroz y pollo, o camarones fritos podíamos encontrar el típico desayuno continental.

Comer es siempre barato, incluso en un hotel 5***** con vista al río Chao Phraya.

Aquí comiendo en el cuarto la deliciosa sopa Tom Yum, para salir con los labios entumecidos nuevamente a las calles de este caluroso país.


En la calle, además de los miles de puestos improvisados, encontramos pequeñas camionetas equipadas con lo necesario para cocinar unos ricos pinchos, o lo que se le ocurra al cocinero.
Los tailandeses aman el color rosa, y son fanáticos de Hello Kitty.
Hay edificios enteros que funcionan como restaurantes. Cuestión de mirar los carteles que cuelgan para saber a que piso debemos ir. La variedad de restaurantes con cocina internacional es asombrosa, y no es difícil dar con restos que vendan comida Pakistaní, Iraquí, Española, Coreana, Árabe, Africana o lo que se nos ocurra. Hay de todo y para todos los gustos y bolsillos.

Como curiosidad, la mayoría de los restaurantes no tienen cuchillos, en caso que el comensal requiera uno.
Las frutas tropicales son un capítulo aparte. A mi, particularmente, las que son de los trópicos me gustan mucho. El ananá es dulce, el mango jugoso y sabroso como pocos, la palta (aguacate) siempre madura y nutritiva, el rambután (foto abajo), el famoso durián (El fruto prohibido), papaya, mangostán, maracuyas super ácidas, sandías siempre dulces y un montón de frutas que parecerían ser no comestibles pero que esconden un sabor único que no todos los paladares sabrán apreciar.

El famoso Durían, sobre el cual escribí ( ver El Fruto Prohibido). Rica fruta de sabor muy especial. Un placer que debe vivirse en solitario y alejado de los demás.
En los mercados de Tailandia la oferta gastronómica es mucho mayor. Las cocinas son mas grandes lo que permite producir mas variedad de platillos para una siempre importante cantidad de comensales.
La cerveza está bastante bien. No mas de seis puntos. Las marcas mas populares son Singha, la mas antigua y tomada, la Chang, mas nueva y con un poquito mas de carácter, la Leo, aguachenta y la Tiger, aunque en realidad viene de Singapur, y resultó ser mi preferida.
En algunos lugares se consigue la BeerLao , de Laos. Esta es una cerveza de primera. Rica en serio.


El Pad Thai es el plato mas famoso de Tailandia en el resto del mundo. Son riquísimos fideos de arroz que generalmente van acompañados con salsa de tamarindo, lemongrass, brotes de soja, etc. Es el plato ideal para principiantes, o los que se empiezan a animar.
Los huevos son un capítulo aparte. Los días martes los vendedores los pintan de rosa (el color nacional). Son muy populares los huevos de gallina o pato que vienen con el animal dentro, muerto por supuesto. También hay huevos podridos. Estos son enterrados en ceniza con cal y hierbas. Estos huevos podridos son muy populares pues supuestamente su consumo ayuda al vigor masculino.
No faltan los mas populares y conocidos como los de codorniz.
Además, el huevo esta presente en muchos platos.

Para quienes estén ávidos en conocer nuevos sabores y texturas se presentarán oportunidades difíciles de conseguir en otros países. Además de insectos es posible conseguir sapos gigantes, diferentes tipos de anguila de río, tripas de quien sabe que animal, y mucho mas.

No todos los estómagos están preparados para comer en la calle, y las condiciones bromatológicas, si bien son mejores que en el resto de Asia, dejan mucho que desear y es muy probable que te agarres una "cagadera" que te dure varios días.

viernes, 17 de mayo de 2013

Un regreso de terror desde las islas Phi Phi

Había sido una noche difícil y diabólica en Phuket, pero teníamos comprado el primer turno a uno de estos tours que van a las islas Phi Phi.
Un minibus nos recogió en nuestro hotel de Patong Beach y seguimos hacia el puerto buscando parejas por aquí y por allá. Todos estaban cansados y en silencio en esa insólita fría y lluviosa mañana.

Un desayuno seco e incomible lleno de moscas estaba a disposición de los clientes, que ya, picados por la emoción, comenzaban a recibir las instrucciones, los equipos de snorkeling, etc.
Con unas pulseras  nos asignaron un speedboat y nos acercamos al populoso muelle. Había dejado de llover y el cielo parecía querer abrirse entre las nubes.

Eramos un grupo de 22 personas en su mayoría jóvenes y parejas de todos los rincones del mundo cruzando miradas ya que sentados no se veía hacia afuera, razón por la cual permanecí parado en popa.

El celeste del cielo aparecía firme entre nubes a veces plomizas. La rica brisa marina y las aguas turquesas del mar prometían un día perfecto.

Phi Phi es un archipielago compuesto por islas e islotes que se encuentran al sur de Tailandia en el mar de Andaman (o mar de Birmania). La zona cobro especial protagonismo a partir de la película de Leonardo Di Caprio "The Beach" y se convirtió en un multitudinario lugar que 
creció sin control alguno, especialmente después del Tsunami del 2004.

La degradación es evidente.
Los primeros mareos se evidencian manifestándose en formas de vómitos, y eso que recién habíamos salido y el mar todavía se mostraba calmo y discreto.

La primer parada programada era una playa (Long Beach) a la que no pudimos bajar por la imposibilidad de acercarnos a sus costas por la turbulenta corriente. Nadie se animo a ir nadando pues sus aguas están, además,  atestadas de tiburones.

Seguimos navegando hacia otras de las atracciones: Monkey Beach. Si bien aca tampoco pudimos descender a sus playas, no nos privamos de tirarle frutas a los monos que llamaban nuestra atención desde una pared de rocas grises, y que muy habilmente agarraban con peligrosos y controlados saltos. Caer al agua no parecía importarles. Un poco de distracción a un viaje que ya empezaba a tener contras.

Phi Phi Don es en donde vive la mayoría de la gente de aquí. Pescadores.
Sus facciones son diferentes a la del Tailandés tipo y se acerca mas al tipo Malayo. También son musulmanes, como los primeros en llegar a la isla.

Seguimos navegando hacia  Phi Phi Le , la isla deshabitada, alejándonos cada vez más de la bahía. En uno de los extremos de la isla conocimos un lugar llamado "Vikings cave" . Bastante choto.
Entre sus paredes vive un tipo de pájaro cuyo nido, si señor, su nido, es usado para hacer un tipo de sopa muy popular y apreciada por estos lados.

Seguimos navegando pegados a la costa y nos internamos en un fiordo para intentar hacer un poco de snorkeling. El lugar era un asco. Lleno de gente pataleando en el agua en un lugar bastante reducido. Las aguas estaban bastante turbias, amén de estar muy contaminadas. Una evidente capa de aceite flotando en la superficie.
El lugar tiene cierta fama como destino de buceo, por lo que supongo no tuvimos suerte con el día, aunque era plena temporada baja.
El escenario en sí es muy lindo con sus escarpadas y dramáticas paredes.
El speedboat continuó su marcha hacia Maya Bay, la más famosa playa del país. Podríamos bajar por algunas horas. Recibiríamos además un almuerzo que ya habíamos pagado en Phuket.

Ya desde lejos se derrumbó mi sueño de encontarme allí con el paraíso. El mar estaba lleno de botellas plásticas. Pensé en ese momento que las mismas eran arrastradas por las corrientes marinas quizás desde la India o quien sabe de donde.
Cuando estábamos acercándonos a la arena para atracar el panorama empeoró. Había decenas de embarcaciones y varios cientos de personas caminaban por sus, alguna vez, blancas arenas.

Con un poco de ayuda descendimos al horror y lo íbamos confirmando a cada paso. La playa es muy chica como para tirarse un rato a disfrutar, y la gente está bastante apretada. No hay lugar para todos. Ni siquiera para tomar una buena foto.

Salimos a recorrer la isla durante una  hora y comprobámos que no tienen la más mínima conciencia ecológica. Todo el lugar esta lleno de latas y botellas, algunas semi enterradas. Pañales, bolsas plásticas, lo que se imaginen. Si vimos un tacho de basura en la isla es mucho. Continuamente reciben quejas de los turistas pero a nadie parece importarle. La misma tripulación de los barcos arrojan todo al mar sin más.
El lugar es muy bonito, de eso no hay duda, pero para disfrutarlo uno tendría que estar solo y luego de que un batallón de voluntarios limpien la zona de toda su basura.
Que suerte haber pasado solo un día aquí, ya que se me paso por la cabeza en algún momento dormir aquí algunas noches. Que desepción me hubiera llevado!

Almorzamos bajo un gran tinglado en un especie de buffet . La comida estaba muy bien y fue reconfortante. También el hecho de haber podido bajar a tierra firme. Especialmente para los que ya veníamos mareados.
El almuerzo duro unas dos horas y por alguna razón nuestro barco tardó en salir. Creo que no encontraban a unas chicas o algo así.
El cielo se puso negro de golpe y un  fuerte y frío viento mojado comenzó a soplar. El capitán se veía serio y preocupado, pero no parecía sufrir el frío que yo estaba teniendo bajo mis ropas mojadas.

Logramos salir y enfrentamos el mar. Al cabo de unos pocos minutos la embarcación empezó a sacudirse y a pegar violentos saltos que requerían de toda nuestra atención. Las olas rompían contra el barco y el agua generosa se iba metiendo.

Para ese momento ya estaban todos con sus chalecos salvavidas puestos y una o dos bolsas de vómito en sus manos. Cada tanto se abalanzaban desde babor y estibor a un tacho de basura que había en el medio de la nave. Llegar no era fácil y suponía uno o dos raspones en rodillas y codos ya que uno llegaba volando.

Las olas seguían golpeando y la sal del mar hacía llorar nuestros ojos y dificultaba la visión. Además estábamos todos empapados y hacía un frío para el que nadie estaba preparado.

Un Francés que estaba en el piso gritaba dolorosamente. No se que le pasaba pero ese tipo estaba sufriendo mucho. No era el único.

Tras dos horas de salvaje navegación volvimos a Maya Bay. No lo podía creer. ¿Por que estábamos después de tanto esfuerzo de nuevo en la isla?


El capitán se comunicó con sus superiores en el puerto. Las condiciones de seguridad no estaban dadas para regresar a los pasajeros sanos y salvos a Phuket.
Llovía fuerte y estábamos todos preocupados y con nada de ganas de volver a subirnos al barco.
Averigué por mis medios la posibilidad de quedarme en la isla por mas caro que fuese el lugar y volver en algún otro momento después de esta tormenta en plena época de monzónes. No tuve suerte. Era imposible.

Tras otra hora en la isla, el capitán cumplió con la orden de sus superiores y decidió embarcarnos a todos nuevamente. El Francés sufriente había desaparecido, y ví como lo obligaban, muy en contra de su voluntad a abordar el barco nuevamente. Momento incómodo. Los demás pasajeros no sabíamos como reaccionar y solo queríamos volver al calor y seguridad de nuestros hoteles.

Repartieron pastillas para no vomitar y ajustámos nuevamente nuestros salvavidas.

Salimos al mar nuevamente y a toda velocidad ya que no quedaban mas de dos horas de luz. La gente rezaba y lloraba. Un árabe tomaba las manos de su mujer por bajo la Burka y también la de una chica rubia sentada a su lado necesitada también de contención.

Una irresponsabilidad por parte de la empresa operadora la de enfrentarnos a tan singulares eventos.
Yo miraba las piedras del mar como calculando todo el tiempo a donde poder llegar nadando en caso que el barco se de vuelta. Las chances eran pocas o nulas.

Las olas seguían entrando con fuerza y la situación ya era indigna. La gente toda vomitada y algunos hasta se habían cagado encima. El pánico era real y todos nos sabíamos entregados a la buena de Dios.

El Francés seguía gritando desconsoládamente. Sangraba por debajo y lloraba ya sin lágrimas. El resto todos acuclillados ya sin fuerzas en el piso deseando un pronto fín a tanto martirio. Uno de esos momentos en los que uno se siente tan insignificante y humano como todos los demás, habiendo compartido nuestros miedos y destino.
El olor metálico de la sangre permanecía en la atmósfera. Todo tipo de deposiciones humanas corrían por el piso del barco de lado a lado.

Horas mas tarde ya entrada la noche llegamos a calmas aguas nuevamente. Se veía entre las pocas luces un muelle más chico que aquel del cual habíamos partido. Los pasajeros comenzaron a pararse pisándose los unos a los otros ya desesperados por abandonar el barco. Un mísero espectáculo.

Pensé que no sobrevivía a esta aventura. Me sente un rato a esperar la gente bajar y a mirarme las heridas en la pobre luz. Otra vez Dios me había acompañado. Gracias.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Visita al palacio real de Bangkok + Wat Pho

Un calor agobiante e inaguantable se había instalado esas semanas en Bangkok. Por ello veníamos aplazando nuestra visita al Gran Palacio, pero tarde o temprano íbamos a tener que conocer uno de los símbolos máximos del lugar.

Llegamos en uno de los barcos que navegan como taxis el río Chao Praya y caminamos unas pocas cuadras, cruzando un pequeño mercado y luego una gran avenida.

Resulta que como señal de respeto por tratarse de un lugar sumamente espiritual para los Thai, hay que llevar mas ropas que la que uno soporta por el clima. Mujeres con vestidos largos y hombros tapados, y los hombres con pantalones largos. Como en muchos otros templos del mundo de diferentes religiones.

Al costado de la fila alquilan ropa a los distraídos, así que a la larga no termina siendo un problema, y quizás sea lo mejor para no deshidratarse en el camino.
Bienvenida la botellita de agua que nos regalaron tras pagar la entrada.
                                         
Vamos a lo que importa.

El Gran Palacio comenzó a construirse en 1782 durante el reinado de Rama I con una doble función: Ser sede de la corte real, y lo fue por 150 años, y ubicar en los alrededores algunos ministerios y departamentos de estado y otras sedes gubernamentales. Todo esto lo encontramos dentro de una gran muralla que forma una ciudad dentro de otra ciudad.
El Gran Palacio (oficialmente conocido como พระบรมมหาราชวัง, Phra Borom Maha Ratcha Wang) es un complejo bastante grande, o enorme, si consideramos que está en pleno corazón de la ciudad. El Palacio muestra lo mejor y mas refinado de la arquitectura Tailandesa y sus valores milenarios.
Está inspirado en Ayutthaya su antigua capital del reino de Siam, la cual fue incendiada y destruída completamente por los Birmanos, que en aquellos tiempos (1767) eran la mayor potencia del sudeste asiático. 

Está junto al río Chao Phraya, las mismas aguas que vieron crecer a su antigua capital.
Los templos que se encuentran aquí dentro no me impresionaron tanto como otros en Tailandia,  pero el paseo es muy interesante y vale la pena dedicarle una mañana. Especialmente aquellos que cuenten con poco tiempo en la ciudad ya que resulta entonces indispensable para entender mas de la cultura del país.

Dentro del complejo se encuentra la famosa y amada Estatua del Buda Esmeralda (Wat Phra Kaew). La pequeña estatua, de solo 45 centímetros es el monumento religioso mas venerado de todo Tailandia. El Buda esta sentado y es de Jade y no de esmeralda com presumen.
Esta pequeña estatua fue creada en India en el 45 a.C., y recorrió un largo camino antes de llegar a su morada final en el Gran Palacio de Bangkok, pasando por Sri Lanka, donde fue robada, recapturada nuevamente en Camboya, en donde la volvieron a robar para llevarla a Laos en donde fue recapturada por última vez.
Ahora la estatua descansa plácida y bajo mucha seguridad en el Gran Palacio de Bangkok, y es vestida tres veces por año por el mismo rey en persona, según la época del año (invierno, verano, o temporada de lluvias).

Nos pusimos y sacamos los zapatos varias veces y caminamos mucho más de lo que suponíamos. Mi jean empapado se sentía mas pesado.
En otro de los tantos edificios estaba este museo, en donde exponen muchas armas de las diferentes guerras en la que el país se vió involucrado.
El guardia de blanco de la fotografía siguiente tenía cara de "pocos amigos" y no me dejo posar junto a él.

Para entrar al templo de Wat Pho(วัดโพธิ์), o del Buda inclinado o recostado hay que pagar una entrada aparte, ya que en realidad se encuentra por fuera del complejo de el Gran Palacio.

El templo es uno de los mas antiguos de Bangkok y también está entre murallas, con un patio en el que está un árbol (Ficus Religiosa) que nació de un pedazo del árbol original de la India en donde Sakhiamuni Gautamá se sento una vez durante una semana bajo su sombra a meditar.

Cuenta la leyenda que cuando empezó una terrible tormenta, Muchilinda, el rey de los nagas (serpientes), lo protegió. Gautamá logra allí la iluminación espiritual y se convierte en Buda, el iluminado.
Buda, lleno de agradecimiento para con el árbol se quedó una semana mirandolo sin parpadear.

También existe una escuela que enseña la antigua medicina Tailandesa desde hace mucho tiempo. Dicen que allí surgieron los famosos masajes Thai. No se si son mejores que en la ciudad, pero si mas caros.

La imagen del Buda recostado mide 43 mts de largo y 15 de alto. Esta enteramente recubierta en oro y bellamente decorado todo el templo hecho a medida para este gran Buda, el mas grande de Tailandia.

Descalzos recorrimos la estatua de frente primero y de espaldas después en donde se encuentran los muchos cuencos para recibir limosnas o donaciones, todo por dos estrechos pasillos llenos de gente respirándote en la nuca.
Los enormes pies del Buda están hechos de nácar y otros materiales. Fue casi lo que mas me gusto.

Lo ideal sería llegar de mañana, pero ni aquí ni en el palacio vamos a poder evitar la enorme cantidad de visitas que estos lugares reciben.

El Buda acostado representa sus últimos días cuando enseñaba a su fiel discípulo.