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sábado, 26 de febrero de 2022

La Capilla de los Negros

En Chascomús sobrevive la Capilla de los Negros, un sitio que la UNESCO considera como uno de los cuatro sitios argentinos que forman parte de "La Ruta del Eslavo", y es que alguna vez hubo un número significativo de morenos en Argentina. Eran parte de los 12 millones de esclavos que los ingleses le vendieron al Virreinato del Río de la Plata a partir de 1713, cuando se alzaron con el monopolio de la trata de esclavos. Ni siquiera fueron los primeros ya que en 1588 había llegado al puerto de Buenos Aires un nutrido grupo de ellos por contrabando.
Eran tantos los morenos que en algunas provincias como Santiago del Estero, Catamarca, Salta y Buenos Aires alcanzaba a la mitad de la población. Hoy casi no hay rastro de ellos.
 Cuando Chascomús comenzó a formarse, a partir de la creación del Fuerte San Juan Bautista en 1779, los esclavos morenos siempre estuvieron presentes. Un buen número de ellos habían llegado desde Cabo Verde, otros del Congo o lo que hoy es Guinea Ecuatorial. Estaban asentados al otro lado de una alameda en un sector de la ciudad que desde hace mucho se conoce como "Barrio El Tambor", dónde cada tanto sonaba el Candombe.
Casi un siglo mas tarde desde la fundación, la Hermanad de Moreno Bayombé de Invenza pide autorización para lograr un lugar de encuentro en Chascomús para uso exclusivo de la hermandad, que la utilizaría para sus ritos religiosos y sus danzas tradicionales.
 La capilla rectangular de ladrillos de adobe y techo de paja apoyado sobre cañas (que se voló en los años 50 y fue reemplazado por uno de zinc) fue construida en un solar sobre la Calle Ancha que llevaba a la laguna. Los morenos obtenían de esta manera su tan deseado "Cuarto de Ánimas".
Desde el momento de su inauguración la capilla es cuidada por miembros morenos de la familia Alsina. Cabe aclarar que en aquellos años los esclavos llevaban el apellido de sus dueños. El primer cuidador fue Luciano Alsina. Su hija Etelvina tomó la posta décadas más tarde y lo mismo hizo doña Eloísa antes de regalarle su amor durante más de 80 años. 
En la Capilla de los Negros se venera a la Virgen Morena de los Milagros, de la cual aún se conserva la imagen original. También cuelgan de las paredes artículos sobre el lugar, pinturas de doña Eloísa y otros recuerdos y objetos religiosos.
Durante las epidemias de cólera de 1866, 1868 y otras se suspendieron momentáneamente los servicios religiosos en la Capilla de los Negros, ya que el lugar funcionó como lazareto. Lo mismo sucedió en 1871. el año de la epidemia de Fiebre Amarilla.
La Capilla de los Negros es utilizada como lugar de oración por los Católicos, sin embargo, como en este lugar se practicaba Voodoo, nunca fue autorizada por la iglesia ni se impartió misa alguna.

martes, 24 de noviembre de 2020

"Los Guaraníes inventaron el fútbol"

Siempre se dijo que el origen del fútbol era inglés, sin embargo hay una versión cada vez más extendida que dice que el deporte más popular de todos los tiempos pudo haberse originado en el Paraguay, y más precisamente en la Misión de San Ignacio Guazú, en la ciudad homónima.
La Misión de San Ignacio Guazú funcionó desde diciembre de 1609. Originalmente era un asentamiento relativamente pequeño, pero una vez que el Cacique Arapysandú les presentó tierras a los dos sacerdotes fundadores, la misión creció en extensión y en importancia, ya que años más tarde salieron de aquí los contingentes Jesuitas que fundaron las misiones de Trinidad del Paraná (cercanas a la ciudad de Encarnación), San Cosme & Damián , Santiago o  Santa María de Fe.
La misión fue fundada con el nombre de San Ignacio Guazú ( "La Mayor" en Guaraní), para diferenciarla de la maravillosa San Ignacio Miní , en Misiones, Argentina. 

La ciudad de San Ignacio se encuentra a unos 260 kilómetros de Asunción, la capital del país. Se la conoce localmente como "La ciudad del fútbol" a partir de un documental de Mario Ybañez titulado "Los Guaraníes inventaron el fútbol". En este breve documental muestran, entre otras cosas, un diccionario Jesuita de 1693 que describe las reglas del balonpié mucho antes de que estas fueran reglamentadas por la Football Association de Inglaterra en 1863. Se jugaba con una pelota de resina que rebotaba con facilidad, o con balones de caucho, como en el caso de Brasil, dónde también está documentado el gusto por este juego, que además, era un pasatiempo de los días domingo.
 Antes de esta fiebre por llevarse los laureles de "Cuna del fútbol", la reducción de San Ignacio Guazú era más bien conocida como "La Capital del Barroco Hispano-Guaraní". Se trata de un destacado sitio en la Ruta de los Jesuitas en el Paraguay, que comprende los departamentos de Alto Paraná, Itapuá y Misiones. 
Hoy San Ignacio Guazú luce espléndida por primera vez en mucho tiempo, luego de haber permanecido en pésimo estado y decadencia durante décadas, e incluso haber sufrido un importante incendio en 1921. Frente a la iglesia funciona el Museo Diocesano de San Ignacio con una importante colección de arte barroco.
Durante los 150 años de evangelización de los indígenas se desarrollaron nuevos conocimientos en el campo de la música, la pintura, la arquitectura, la astronomía, el comercio y la economía que pusieron en el mapa esta región del mundo, que apenas estaba descubriéndose. No había arcos, es verdad, pero el dominio con los pies sobre la pelota ya existía en este lugar, y se lo llamaba Manga ñembosarai.