jueves, 17 de octubre de 2019

Uplistsikhe, la fortaleza de Dios

Uplistsikhe es una de las varias ciudades cueva que existen en Eurasia. Se encuentra a unos 15 kilómetros de Gori y es una de las tres que hay en Georgia. No obstante ésta es de las más interesantes, pues data de la Edad de Hierro, y con casi 3.000 años de antiguedad resulta ser una de las primeras poblaciones habitacionales excarvadas en las piedras, una costumbre que en la zona perduró por siglos por las constants rivalidades religiosas.
En Uplistsikhe (literalmente ¨La Fortaleza de Dios¨) llegaron a vivir más de 20.000 personas repartidas en hasta 700 cuevas. Una barbaridad para la época. De estas cuevas, hoy, sobreviven a duras penas unas 140. Casi todas fueron destruidas durante las Invasiones Mongoles.
Por su larga historia quedan vestigios dónde se aprecia una Convivencia entre el arte pagano y el arte Cristiano, y esa es una de las razones que hacen a éste lugar uno intersante.
Al visitar la ciudad Cueva de Uplistsikhe hay que tener en cuenta la posibilidad de largas colas y la falta de sombra durante casi todo el recorrido, que dicho sea de paso, presenta cierta incomodidad para las personas menos atléticas gracias a la irregularidad del piso, los escalones, lo bajo de algunos túneles. Dicho esto, el resto del paseo resulta muy interesante. Uno va descubriendo frescos en las diferentes cuevas, y el arte religioso georgiano tiene una particularidad que lo hace siempre atractivo.
En el sitio se puede apreciar una farmacia o boticario, varios templos, una Cueva que servía como prisión. En los alrededores hay un anfiteatro, algunos saunas y un cuarto que en antaño funcionaba como panadería. Tambien sitios en dónde almacenaban las grandes cantidades de vino que producían, pues ya saben, Georgia es la cuna del vino.
Sin volarte la peluca el sitio resulta interesante y divertido de recorrer. Uno sube y baja por diferentes cuevas, descubriendo cuartos y túneles.
Un día alcanza perfecto para conocer este lugar y el no muy lejano Museo de Stalin.
El sitio de Uplistsikhe se encuentra en uno de las riberas del río Mtvkari (o Kurá), que en esa época funcionaba como una defensa natural muy propicia para un sitio como este.
Desde las partes más altas la vista al cauce de agua le quita protagonismo a la ciudad rupestre.
Para terminar existe un museo en dónde se exponenen cientos de objetos hallados en las diferentes investigaciones arqueológicas que ocurrieron en el lugar.
También hay en los alrededores un sitio para comer, un estacionamiento grande y baños para quienes los necesiten.

lunes, 14 de octubre de 2019

Las Tumbas saadíes

Las Tumbas saadies hoy son uno de los sitios más visitados de Marrakesh. Dar con ellas nunca fué fácil, de hecho estuvieron escondidas de los infieles durante siglos. Las encontraron los franceses de casualidad cuándo en 1917 sobrevolaban la ciudad en busca detomas aéreas y perspectiva para hacer algunos estudios urbanos. Desde entonces han estado abiertas al público.
Las Tumbas saadies se encuentran junto al muro sur de la mezquita de la Kasbah (Moulay Al -Yazid, o mezquita de los viernes). Para entrar hay que saber hallar el pasillo o hueco en la muralla que lleva al interior del recinto, y todavía todo parece raro por la angostura del mismo. Una vez dentro y pagado la entrada se llega a un lugar que a primera vista podría pasar como uno de los tantos jardines públicos que tiene esta ciudad, aunque en realidad se trate de una verdadera y destacada necropolis. 
Los saadíes eran una tribu del sur de Marruecos que se decían descendientes de Mahoma. A mediados del siglo XV destituyeron a los benimerines. Una vez ocurrido esto, los saadíes mudaron sus bastiones a Marrakesh. La historia nos cuenta que a partir de este momento llegaron años de mucho esplendor, de bonanza, franco desarrollo y crecimiento. Tanto fue el crecimiento que hicieron de Marrakesh una de las ciudades más habitadas del mundo árabe.
Puede que las Tumbas saadíes no sean para todo el mundo. Los menos interesados en el arte y la arquitectura se sentirán un poco decepcionados, o incluso estafados, aunque la entrada valga lo mismo que cualquier otro museo estatal. Quienes quieran cuidar el dinero quizás puedan ir directamente al Palacio de la Bahía que se encuentra muy cerca y tiene más fama o relevancia. La otra mitad va a disfrutar del trabajo meticuloso, del lujo y el ambiente relajado.
Las Tumbas saadíes se dividen en dos mausoleos. El primero y principal tiene forma cuadrada y es la que mayor ornamentación, sofisticación y ostentación. Allí se encuentra la Sala de las12 columnas, lugar dónde descansan los restos mortales del gran sultan Al Mansur, y de su familia directa.
Esta sala puede que sea el mejor exponente de los 400 años de cultura saadí en todo Marruecos.
Vale la pena ir informado ya que, al menos al momento de mi visita, el lugar carecía de información alguna acerca de lo que estamos observando. Es la nada o contratar un guía.
Con azulejos coloridos y de gran ornamentación y trabajadas cenefas de madera luce la tumba o Qubba de Lalla Messauda, madre del sultán Al Mansur (1578-1603), colocada por sobre la del padre del sultán, Mohamed Cheikh.

Cuándo la dinastía saadí fue derrocada, las paredes del recinto fueron tapiadas por Mulay Ismael, y de este modo permanecieron secretas durante tantos años.
En el exterior del recinto hay 170 tumbas que pertenecen a los soldados más fieles de la dinastía.
La gente viene a la mañana por el clima más benigno, y vale aclarar que el lugar cierra al mediodía, no obstante las tardes suele ser el mejor horario para tener el lugar todo para uno. O casi.

domingo, 13 de octubre de 2019

La Iglesia de los Capuchinos en Córdoba

La provincia de Córdoba tiene algunas de las iglesias más viejas e importantes del país, y algunas que simplemente son bellas. Tal es el caso de la "Iglesia de los Capuchinos", ubicada al sur de la ciudad en Nueva Córdoba, uno de los barrios más dinámicos y cotizados de la capital provincial y segunda ciudad más poblada de Argentina.
La Iglesia del Sagrado Corazón (tal es el nombre formal de la Iglesia de los Capuchinos) se encuentra entre los templos más queridos de Córdoba Capital, no en vano fue elegida por la gente como la Primera Maravilla Artificial de la Ciudad, una iniciativa del matutino local  "La Voz  del Interior".

La iglesia tiene dos torres. Hay una primera incompleta o trunca de 53 metros de alto que representa nuestra finitud, o la materia que muere. Se trata de la torre Oeste a la cuál se puede subir por una escalera caracol. La otra llega a los 70 metros de Altura y simboliza el camino del alma hacia el cielo.
En 1926 la Orden Franciscana comenzó con la construcción de la Iglesia del Sagrado Corazon, y aunque fue inaugurada en 1934, los trabajos no terminaron si no hasta 1980, pero eso es un detalle.
El responsable de la construcción fue el arquitecto italiano Augusto César Ferrari quien utilizó el estilo Neogótico y Románico aprendido en sus años de estudiante en Roma y Genova para esta obra, otras en la ciudad de Unquillo y Río Cuarto y alguna otra en la vecina ciudad de Villa Allende, dónde fue residente durante varios años.

Las bóvedas del techo alcanzan una altura condiderable y tienen la particularidad de estar hechas por diferentes artistas. Además representan el cielo de la provincial de Córdoba en cada bóveda, bóvedas cargadas de estrellas dorados.
A los laterales se narra en cuadros la vida de San Francisco de Asís.
Antes de entrar la iglesia sita en Obispo Oro y la esquina con la calle Buenos Aires ya  puede apreciarse desde lejos, y es armonioso el contraste que tiene con algunos edificios muy modernos de los alrededores, por ejemplo el Paseo del Buen Pastor, un centro que se encuentra al frente, u otros edificios vidriados o de corte moderno.
Al llegar a la Puerta se aprecian una veintena de columnas chicas talladas por el incansable Augusto César Ferrari. Representan a muchas de las culturas que existieron antes de la llegada de Jesús
Para los locales es otra iglesia de la cúal sentirse orgullosos, y para los turistas un paseo bonito para sumar a la larga lista de atractivos que tiene la capital provincial.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Villa Vizcaya

Villa Vizcaya es el sueño de un hombre dueño de una enorme fortuna como para hacerlo realidad, pero para construir un lugar como éste se requiere mucho más que dinero.
Oficialmente conocida como Vizcaya Museum and Gardens, o simplemente como Vizcaya para los habitantes de Miami. Se encuentra sobre la Bahía de Biscayne en el vecindario de Coconut Grove.
Su construcción comenzó en 1914. Conseguir algunos materiales y organizar la logística a una zona remota durante la Primera Guerra Mundial era una tarea bastante complicada, y para hacerla realidad se emplearon 1.000 trabajadores. Hoy en día sigue siendo una cifra notable, pero por aquel entonces esos hombres representaban el 10% de la población total de Miami.
El industrial James Deering no se andaba con chiquitas. Era vicepresidente de International Harvester (IH), una importante empresa que se dedicaba a fabricar maquinaria e implementos agrícolas. Se dejó aconsejar por expertos y tras contratar a tres profesionales dió inicio a la obra. Un amigote formado en Harvard y llamado Paul Chalfin fue el jefe de diseño y posteriormente responsable de convertir a J. Deering en un conciente y ambicioso coleccionista de arte. El arquitecto fue Francis Burrall Hoffman y se basó para el diseño de la casa en Villa Rezzonico, una propiedad en el Veneto. La tercera pata del equipo fue el paisajista colombiano Diego Suárez, responsable de crear los maravillosos jardines renacentistas italianos y franceses. También las huertas y otros secretos.
En 1916 el industrial llegó navegando una casa bote de lujo que llevaba el nombre de Nepenthe, y que acababa de adquirir por si le fuera necesario. En aquel momento esta zona de Miami estaba muy aislada de lo poco que existía.Por suerte esa navidad la casa estaba lo suficientemente terminada como para que James Deering pudiera utilizarla como residencia de invierno hasta que la muerte lo encontró a bordo del vapor SS City en un viaje de regreso de Paris.
Tras muchas visitas a Miami finalmente me hice el tiempo de venir a este lugar que bien vale la pena conocer, ya sea para caminar por sus espléndidos jardines, mirar la Bahía de Biscayne o para recorrer algunas o todas las habitaciones de este lugar cuyo lujo nos transporta al siglo XVI. Toda la casa es un museo en sí,no en vano el nombre. Además de regias piezas de arte podemos apreciar todos los implementos tecnológicos que se podían conseguir en la época.
Con el paso de los años los herederos de James Deering (quien no tuvo hijos) comenzaron a vender pedazos de tierras hasta que en 1952 la propiedad fue adquirida por el municipio (Miami Dade County). La casa recibió una puesta en valor y se dió apertura al Art Museum un año más tarde. Hoy sólo quedan 20 hectáreas de las 180 originales, de las cuáles 4 pertenecen a los jardines.

Expuesta a los vientos de la Bahía de Biscayne, Villa Vizcaya sufrió serios daños durante los huracanes de 1926 (en dónde se hundió el yacht Nepenthe), en 1992 y nuevamente en 2005 en dónde el Municipio de Miami recaudó USD 50 millones para refacciones y mantenimiento.
Como condimento, en 1987 Ronald Reagan recibió al Papa Juan Pablo II en Villa Vizcaya. También fue scenario de la Cumbre de las Américas con Bill Clinton como anfitrión.
Años antes la propiedad sufrió un importante robo a manos del periodista serbio Vojislav Stanimirovic, su mujer y un socio luego detenidos. Muchas de las cosas nunca aparecieron.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Stalin vive

Es increíble que existan en el mundo museos que glorifican vida y obra de sujetos tan nefastos como Stalin. Eso sucede en Gori, dónde sus habitantes no tienen pudor en recaudar con la memoria del que fuera el mayor criminal de todos los tiempos y un hombre que se portó especialmente mal con los georgianos. No obstante el Museo estatal Iósef Stalin resulta el mayor atractivo de una ciudad gris. 
Para llegar no hay más que seguir la avenida Stalin derecho hasta la plaza Stalin, la principal de la ciudad de Stalin. La plaza Stalin no existía y fue proyectada especialmente para que pueda destacar un gran palacio dónde funciona desde 1957 la casa-museo de Stalin.
Gori es una ciudad de unos 50.000 habitantes sin otro mayor atractivo que ser el lugar de nacimiento de Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, más conocido como Stalin ("Hombre de acero"). La urbe se encuentra a unos 90 kilómetros de distancia de Tbilisi, la capital y ciudad más grande, y conecta el este y el oeste de Georgia, razón por la cuál fue ocupada por las tropas rusas durante la reciente Guerra de Osetia del Sur, en 2008. 
Este gran palacio fue construido con el fin de albergar un museo que diera a conocer la historia del socialismo, pero terminó siendo un gran memorial tras la muerte del dictador en 1953. Lo sospechoso es que justo se ubica allí su casa natal. Sea como sea, el museo se divide en seis salas que muestran memorabilia de Iósef Stalin en orden cronológico. El museo está lleno de mármol, como les gusta a los comunistas. Mantiene las características soviéticas de cuando abrió sus puertas.
El museo estatal Iósif Stalin (იოსებ სტალინის სახელმწიფო მუზეუმი) muestra al dictador como todo una estrella. Es la historia de un hombre desfavorecido en la vida que supo vencer todas las adversidades para llegar a lo más alto. Las salas nos enseñan que Stalin tenía un gran corazón detrás de su imágen de hombre duro. Mujeres y niños todos lo adoraban. Cantaba bien y escribía los más bellos poemas. Gracias a él los pueblos fueron unidos y nunca fue tan próspera la gran nación.
Hay decenas de cuadros, objetos de todo tipo y cientos de fotografías y documentos de alto valor histórico. Miles de personas visitan cada año este sitio, movidos por la curiosidad, la propaganda, la nostalgia o el morbo, en uno de los pocos sitios de la tierra dónde admiran la figura de Stalin, aunque nadie aquí guarda buenos recuerdos de esos tiempos, ni de los que siguieron.
Con la caída de la ex Unión Soviética el museo cerró sus puertas en 1989, y no volverían a abrir durante un buen tiempo.
Tras la guerra en 2008 Georgia perdió los territorios de Osetia del Sur a mano de los rusos, a efecto de ello, el ministro de cultura quizo reconvertir este palacio en un museo que explique la agresión rusa contra Georgia. El proyecto se discutió durante años según el humor del momento hacia Rusia. Finalmente en 2017 la gente del pueblo impone su voluntad y el museo se queda y tendrá que ser mantenido por el estado.
Guías anglo parlantes nos conducen por grandes pasillos a salas que logran transportarnos a la era soviética. Repiten un discurso y siempre se idolatra la figura de Stalin. La sensación es que las atrocidades cometidas por el mayor genocida de la historia, aquí son una mera anécdota.
Rodeado por un gran mausoleo y frente a una explanada y la plaza que lleva su nombre, se encuentra la pequeña casa en dónde naciera Iósif Vissariónovich Dzhugashvili en diciembre de 1878. Fue el tercer hijo de madre joven, pero el único en sobrevivir. Su padre era zapatero.
En esta casa Stalin vivió sus primeros años. Su madre tenia fama de promiscua y en algún momento incluso se dudó de la paternidad del futuro "Hombre de Acero". Vissarion Dzugashvili,su padre, se volvió alcohólico y la violencia doméstica se hizo presente en el pequeño hogar de ésta familia georgiana.
En el exterior del complejo museístico hay un vagón blindado y extremadamente pesado que usó Stalin en 1943 para ir a la Conferencia de Teheran a reunirse con sus aliados Winston Churchill y Franklin Delano Roosevelt. Años más tarde lo volvería a usar, esta vez en febrero de 1945 en la polémica Conferencia de Yalta. Faltaban apenas meses para terminar la Segunda Guerra Mundial y ya se estaba gestando la Guerra Fría.
Stalin era un hombre con muchas fobias, inseguridades y paranoias. Para hacer rodar este tren hubo que hacer modificaciones en todo el recorrido de las vías y también en los sistemas de suspension.
El vagón es de un largo considerable y en su interior hay una serie de cuartos o dependencias,tanto para el uso de Stalin como el del personal.
El vagón estaba dotado con la tecnología más avanzada de la época y todo el lujo posible, como le gustaba a Stalin y a casi todos los comunistas que llegan al poder.

En lo personal me resultó una visita interesante. Aunque sesgado, el museo no deja de ser atractivo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Las Ruinas de Mbweni

Unos seis kilómetros al sur de Stone Town, la capital y ciudad más poblada de la isla semi autónoma de Zanzibar me topé con unas edificaciones abandonadas que resultaron ser las Ruinas de Mbweni.
Fue de casualidad, ya que desde la calle se veían casi como una casa mas de este barrio residencial para las clases mas acomodadas de Unguja, la isla de mayor tamaño e importancia de Zanzibar. En esta oportunidad estaba haciendo tiempo para tomar una lancha a la Isla de Chumbe.
El entorno de este lugar es muy exótico, como lo es todo en este conjunto de islas de Tanzania. Crecen en el área unas 120 variedades de palmeras acompañadas por cientos de arbustos o flores. Las aguas cálidas y transparentes del Océano Índico se encuentran a tiro de piedra.
Las islas de Zanzibar fueron el lugar ideal para unir comercialmente a la India con África y el mundo árabe. Las islas estuvieron bajo control de Persas y portugueses antes de pasar a ser parte del sultanato de Omán a partir de 1698. Desde aquí se controlaba un enorme mercado de esclavos cuyo destinos eran Arabia y/o la India.
En 1861 el sultanato de Zanzibar se independizó del de Omán, y en menos de tres décadas pasó a formar parte del Imperio Británico en forma de Protectorado. Paralelamente fueron llegando a las islas las políticas abolicionistas de la esclavitud.
En 1871 un grupo de misiones humanitarias que prestaba ayuda en África central compra esta propiedad a una familia de Omán que la utilizaba como casa de retiro. Acto seguido establecen el St Mary´s School, una institución educativa para mujeres esclavas liberadas.
Se puede llegar de manera gratuita en 5 buses diarios que parten desde el Fuerte viejo de Zanzibar con destino al Hotel Protea, que se encuentra frente a las ruinas. Muy cerca hay una iglesia anglicana.

sábado, 27 de julio de 2019

La aldea medieval de Mutso

En un recóndito lugar de la Cordillera del Cáucaso se encuentra Mutso, una notable aldea medieval de los siglos VIII y IX localizada en la siempre caliente frontera entre Georgia y Chechenia. Se trata de un conjunto de 30 viviendas fortificadas y 4 torres de defensa hechas de laja que los pobladores cristianos utilizaban para defenderse de los ataques de las tribus vecinas musulmanas.
El pueblo/fortaleza de Mutso está emplazado a 1.880 metros de altura y se encuentra en la provincia de Khevsureti a la vera derecha del río Andakistskali (aunque existen ruinas a ambos márgenes), en un punto escarpado con vistas extraordinarias sobre un verde valle, algo muy habitual en Georgia.
Mutso es sólo accesible entre junio y septiembre. El resto del año queda aislado por la nieve.
Puede que el camino sea lento pero las vistas compensan. Para llegar se cruza por el Paso Dtvisjvari, que a 2.676 metros resulta uno de los más altos de Europa. Más tarde se llega al pueblo de Shatili, de arquitectura e historia similar a la de Mutso, con construcciones en laja como sucede habitualmente en pueblos de montaña, pero en un marco menos espectacular. La gran diferencia es que en Shatili vive en forma permanente una veintena de familias. Hay lugares para dormir y comer e incluso transporte hacia la capital y ciudades cercanas.
Ya en ese lugar uno percibe estar en un lugar remoto y especial. para llegar a Mutso hay que continuar poco más de 20 kilómetros o media hora en 4x4, aunque son muchos lo que hacen este tramo caminando unas tres o cuatro horas por tramo.
Una vez llegados a Mutso resta el esfuerzo final que supone llegar a lo más alto del pueblo, en una escarpada y exigente subida corta de 20 minutos. Las vistas, como comenté antes, son simplemente espectaculares no importa en que dirección se mire a uno se le cae la mandíbula ante tanta belleza.
Este complejo de torres y viviendas forma parte de una frontera de larga data entre dos mundos, la Georgia cristiana y la Chechenia y el Dagestán musulmán (hoy día bajo control y dominio ruso). La leyenda dice que fue fundada por 5 hermanos seguidores del arcángel Broliskalo quienes eran custodios de un fabuloso tesoro escondido en las cercanías de esta fortaleza, y que ha deser hallado por "El Elegido".
Algunos carteles (2018) avisan de los trabajos de restauración y la puesta en valor de este sitio, aparentemente uno de los más amenazados de Georgia. No tengo duda de que han de mejorar los senderos y la infraestructura en general, pero para la gente menos atlética o confiada la subida a Mutso aún reviste ciertos peligros, incluso para los más osados, una vez que se llega a la parte más alta del complejo pétreo.
Hay una terraza del otro lado de una arista que simplemente reviste peligro de muerte al cruzarla. Por suerte nos espera un cómodo sillón para recuperarnos de tanta aderanalina perdida, y claro, esas sensacionales vistas de Sakartvelo, nombre que usan los nativos para referirse a Georgia.
En lo personal estaba feliz de estar nuevamente en las montañas del Cáucaso haciendo un trekking.
Cuándo alrededor de 1950 el Estalinismo obligó a los pobladores de esta región a abandonar estas aldeas, Mutso, Shatili y algunos otros poblados de la zona ingresaron en el imaginario popular y se han convertido en todo un símbolo de la bravura y resistencia de los georgianos. Desde entonces existen canciones, pinturas, leyendas y poemas .
Todo el país de Georgia merece ser visitado. Es un país complejo y variopinto. Esta región no se queda atrás y es ideal para los amantes de la naturaleza, la historia, el senderismo, la montaña, la arquitectura, lo aislado y remoto y el aire puro de la Cordillera del Cáucaso.
Por suerte a algún georgiano se le ocurrió poner un pequeño puesto dónde venden cerveza fría, así que la recompensa a "tanto" esfuerzo por la subida a lo más alto de Mutso está asegurada.