En el centro de Ashgabat hay una gran mezquita que es uno de los tantos monumentos emblemáticos que tiene la inigualable capital de Turkmenistán, y la más grande e importante de la ciudad. Se trata de la Mezquita Azadi, cuyo nombre formal es Mezquita Ertugrul Gazi.
Su diseño está inspirado en al Mezquita Azul de Estambul, y no tiene nada que envidiarle. De hecho fue un regalo del gobierno de Turquía para simbolizar los lazos de amistad entre las dos naciones. Construida enteramente en mármol blanco, como tantos otros edificios en Ashgabat. Cuenta con cuatro minaretes altos y una gran cúpula que puede admirase desde kilómetros a la distancia.Durante su construcción en 1998 (solo 8 años más tarde de la independencia de Turkmenistán) murieron varios obreros y arquitectos, por lo cuál hay una leyenda local que dice que la misma está maldita.
En su lujoso interior puede albergar 5.000 personas y emula el estilo otomano clásico en sus paredes y vitrinas. También en su impecable alfombra acolchonada.
La mezquita está dedicada al padre fundador del Imperio Otomano, Osmán I. Me pareció una belleza, especialmente por dentro. Pudimos recorrer sus entrañas y subir a sus balcones antes de seguir camino a los mercados de la ciudad.



