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domingo, 26 de julio de 2020

El caso Artsaj (o de Nagorno Karabaj)

Es probable que nunca hayas oído de Artsaj, quizás por que hasta hace poco tiempo se llamaba Nagorno Karabakh o Karabaj y siempre tuvo un status especial.
No figura en los mapas ni es reconocida por ningún país miembro de la ONU, sin embargo es una república independiente de facto surgida tras la caída de la URSS y la posterior Guerra del Alto Karabaj (1991 - 1994) librada entre las repúblicas de Armenia y de Azerbaiyán.

Tiene su propio presidente, su parlamento, una bandera, un sistema multipartidista. Comparte la moneda con Armenia.
Es un lugar que según todos los países de la ONU forma parte de iure de Azerbaiyán, pero de facto está bajo control de la República de Artsaj (antes Nagorno Karabak) desde 1994.
Es tranquilo y seguro para visitar, pero técnicamente ambas naciones están en guerra.

Cuándo viajamos al Cáucaso con un grupo de amigos, inmediatamente hicimos lo posible para incluir esta región en nuestro periplo. Para hacerlo posible debimos visitar Azerbaiján en primer lugar a modo de poder ingresar a este territorio a través de la única ruta abierta y segura que es la que comunica a Yerevan (o Erevan), la capital de Armenia con la ciudad de Stepanakert, capital de la hoy denominada República de Artsaj, ya que todas las fronteras con Azerbaiján permanecen cerradas desde hace décadas
La carretera serpentea las montañas y apenas cruzamos algún vehículo en todo el recorrido. Una vez hechos los trámites fronterizos, en dónde no incluye la parte del visado que hay que tener para recorrer este lugar, se avanza por una ruta plagada de pozos que hay que ir esquivando a baja velocidad.
Hablar del Alto Karabakh es hablar de un conflicto cuyas heridas permanecen abiertas, tanto para los armenios como para los azeríes. Es una historia de larga data en dónde ambas partes tienen motivos sólidos para justificar su verdad de la historia.

Muy atrás en la historia

En un lado del ring tenemos a Armenia que reclama la tierra como propia por haber sido poblada por gente de su etnia desde por lo menos el siglo II a.C.  Pocos siglos más tarde Nagorno Karabakh fue una de las 15 provincias del Reino de Armenia que existió del 189 al 387 d.C.
También fue parte del Principado de Khachen, posteriormente conocido como Reino de Artsaj.
Cabe destacar que en estos momentos de la historia los azeríes ni siquiera estaban planeados, pero a
partir del siglo VII vinieron 450 años de ocupación extranjera por parte de las dinastías árabes, y
Armenia seguía perdiendo parte de su gran territorio.

Historia reciente

Desde la Edad Media y hasta 1805, la República de Artsaj fue parte del Imperio Persa, pero tras un tratado pasa a ser dominio del Imperio Ruso. A partir de esos momentos los musulmanes emigran hacia Irán y los Cristianos de Irán emigran hacia la región del Karabak.

En 1903 el zar de Rusia Nicolás II ordena la confiscación de todas las propiedades de la Iglesia Apostólica de Armenia y el cierre de todas sus escuelas, lo que ocasiona enfrentamientos violentos, especialmente en la ciudad de Shusha.

En 1905, en plena Revolución Rusa, y durante el mes de febrero, empiezan problemas con la minoría armenia en Bakú. En aquellos días hubo cientos de muertes de armenios en la capital de Azerbaiján, y gran parte de los 35.000 armenios que por aquel entonces vivían en la petro capital. Se conoce a estos enfrentamientos como Guerra Armenio Tártara.
Los focos de violencia se reparten en toda la región, especialmente en las ciudades de Najichevan (enclave de Azerbaiján en Armenia y fronterizo con Irán) durante el mes de mayo, y más tarde en agosto en la ciudad de Shusha, por aquel entonces capital de Nagorno Karabaj.

En 1917, tras triunfar la Revolución Rusa, el territorio de Nagorno Karabaj fue cedido a la nueva República Democrática de Azerbaiyán tras un decreto firmado por Stalin, cuyo objeto era no sólo sembra un "Caballito de Troya" en la región, si no lograr un acercamiento hacia Turquía, cuyas raíces étnicas son las mismas que la de los azeríes. El plan de los rusos era sumar el estratégico territorio de Turquía bajo el poder de la esfera soviética.
Durante este período la población musulmana en Shusha crece a gran velocidad y aparecen los primeros planes para englobar a Georgia, Azerbaiyán y Armenia bajo el poder de un solo estado nacional.

En 1918 y por pocos meses se origina la República Democrática Federal de Transcaucasia, pero no tiene éxito ya que en la Unión Soviética aún eran días de guerras civiles.
Este año se produce la primer guerra entre Armenia y Azerbaiján.

En 1920 ocurre la Masacre de Shusha por parte del ejército de Azerbaiyán contra la minoría étnica de armenios que habitaban en la ciudad. Los azeríes sienten al Qarabaq, y a Shusha en especial, como parte primordial de su historia, la cuál es reflejada en la literatura y en su idioma. En esta ocasión los azeríes recibieron un fuerte apoyo de parte del Imperio Otomano que estába pronto a caer. Por el otro lado los habitantes armenios  reciben apoyo del Federación Revolucionaria de Armenia . Tras cuatro días de ataques, la minoría armenia es expulsada de Shusha, por aquel entonces la ciudad más grande de la región. En estos acontecimientos pierden la vida 30.000 armenios y 15.000 azeríes.

Durante los años siguientes las repúblicas de Transcaucasia (Armenia, Azerbaiyán y Georgia) pasaron a formar parte de la esfera de la Unión Soviética. Hubo promesas para todos los bandos, pero como la idea era sumar a Turquía al comunismo, desde Moscú se decidió el destino del Alto Karabaj.

En 1923 el Alto Karabaj pasa a ser parte de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán (1920 hasta la caída de la URSS en 1991) . A partir de este momento comienza a crecer en forma acelerada la población musulmana, especialmente alrededor de Shusha.

Hasta los años 60´ la mayor parte de Nagorno Karabaj, y en especial de Stepanakert (antes Vararank), hoy la capital, estaba destruida. Durante la década siguiente se convirtió en un resort vacacional recuperando parte de su brillo. 

El 27 de febrero de 1988 ocurre el Pogrom de Sumgait, un pueblo costero de Azerbaiyán. Son expulsados 18.000 armenios. En Ganja (por aquel entonces Kirovabad), la segunda ciudad más poblada de Azerbaiyán también hubo un Pogrom resultando en 130 muertos y toda la población armenia expulsada.

En 1989 la población de Nagorno Karabaj ascendía a 192.000 habitantes de los cuales un 76% eran armenios, un 23% azeríes y el resto pertenecientes a un puñado de minorías.

En 1990 hay un nuevo pogrom contra los armenios, esta vez en Bakú. Eran días agitados en la capital azerí, de modo que Gorbachev manda 26.000 soldados para calmar las aguas. Estos acontecimientos conocidos como "Enero negro" dejan 700 muertos y millones en perdidas materiales.

1991 Tras la disolución de la URSS,  Armenia, Azerbaiyán y varias naciones de la región consiguen su independencia. Los azeríes le sacan a Nagorno Karabaj su estatus de autonomía, se aviva el conflicto tras un referendum celebrado a fin de año por los armenios y comienza una nueva guerra.

En 1992 hay guerra a gran escala. Las fuerzas armenias toman la ciudad de Shusha, estratégica para controlar el territorio. En febrero ocurre la Masacre de Joyali, en dónde las fuerzas de Armenia ayudadas por un comando ruso atacaron sin piedad a este pueblo azerí de 2000 habitantes, matando a más de 600 civiles, siendo mujeres y niños casi la mitad de las víctimas.

Para la primavera de 1993 las fuerzas de Armenia tenían control de todo el territorio de Nagorno Karabaj, y parte del territorio azerí.

En 1994 termina la Guerra de Nagorno Karabaj luego de un alto al fuego promovido por Rusia. En la guerra hubo 30.000 muertos, 1 millón de desplazados (750.000 azeríes) e innumerables daños materiales.

Para 2001 un 95% de la población de Nagorno Karabaj es de origen armenio.
Los presidentes de Azerbaiyán y de Armenia de juntan en Key West, Florida, y llegan a un aparente acuerdo pero nada sucede.

El odio y resentimiento persiste. En 2004, durante un seminario de la OTAN celebrado en Hungría, el oficial azerí Ramil Safarov asesinó con un hacha al teniente armenio Gurgen Makarian mientras este dormía. Safarov termina condenado y preso en una cárcel húngara.
En 2008 vuelve la tensión a Mardakert en dónde tropas azeríes y de la República de Nagorno Karabaj se enfrentan a tiros dejando un número de muertos que varía según el bando.

Nuevos enfrentamientos se repiten en 2010 en Mardakert dejando un total de 74 soldados muertos.

En 2011 se repiten escaramuzas entre los soldados durante todo el año provocando un puñado más de muertes en ambos bandos. 
Vuelve a fallar un intento de acuerdo de paz, esta vez promovido por el ex presidente ruso Dmitri Medvedev. 

En 2012 continúa la tensión en la frontera y cada tanto algún ejercito suma una baja. Mientras tanto transfieren a Ramil Safarov, el "Asesino del hacha", a una cárcel en Azerbaiyán para que este pueda continuar cumpliendo con su condena, pero es liberado por el presidente y convertido en héroe nacional


En 2013 mueren 12 soldados de Azerbaiyán y 8 de Armenia en nuevos enfrentamientos en la frontera.

2014 parecía que por fin iba a ser un año tranquilo. Ya habían pasado 20 años desde el fin de la Guerra de Nagorno Karabaj, aunque claramente la zona seguía siendo un polvorín a punto de estallar. En junio hubo una serie de enfrentamientos fronterizos que arrojaron 16 soldados muertos. En julio las fuerzas de NK capturan a dos espías azeríes a que son condenados a cadena perpetua por una corte de Armenia.
Durante el mes de agosto y tras tres días de choques mueren otros 22 soldados.
En noviembre el Ejército de Azerbaiyán derriba un helicóptero Mil Mi - 24 de origen ruso perteneciente a las fuerzas de NK. Este año resulta el que mas muerte ocasionó desde el final de la guerra en 1994.
En la última década Azerbaiyán ha invertido billones de Dólares en armamento moderno.

Durante seis de los 12 meses del 2015 volvieron a producirse enfrentamientos en la frontera sumando otro centenar a la lista de decenas de miles que ya suma el conflicto.

Entre enero y febrero de 2016 hubo varios soldados armenios muertos a mano de francotiradores azeríes. Entre el 1 y el 5 de abril hubo una serie de enfrentamientos fuertes que se conocen como la "Guerra de los cuatro días", en dónde 92 soldados azeríes, 88 armenios y 10 civiles se sumaron a engrosar la lista de fallecidos. Tras esta guerra Azerbaiyán recupera 2000 hectáreas de terreno perdidas tras la guerra de 1994, pero pierde un helicóptero militar, un tanque y 13 drones no tripulados.
Nuevos enfrentamientos se repiten un mes más tarde y nuevamente durante octubre.

En 2017 febrero suma media docena de nuevas muertes a la centenaria contienda. Junio siguió con soldados armenios muertos, un sistema antiaéreo de Nagorno Karabaj fue alcanzado por uno de los nuevos y modernos misiles recientemente adquiridos por el Ejército de Azerbaiyán. No faltaron oportunidades durante junio y agosto para probar nuevos juguetes poniendo en duda que realmente se busque una solución pacífica al conflicto.

En 2018 la bala de un francotirador azerí dio en el cuello de un soldado armenio inaugurando la temporada. Hechos similares se repitieron en febrero, marzo y abril y nuevamente en junio, momento en el que estábamos de visita en la recientemente denominada República de Artsaj, aunque vale decir que en ningún momento nos sentimos en peligro, y siempre fuimos bienvenidos a dónde fuésemos.
En septiembre los azeríes sumaron otros 4 trofeos a sus estanterías.

Pese a la pandemia por el Covid 19, el conflicto parece que no quiere tomar un descanso. Hace unos pocos días en este mismo mes de julio de 2020 hubo enfrentamientos cerca de la ciudad de Tavush en dónde 13 soldados azeríes y 6 armenios hacen pensar que la historia aún se está escribiendo.


domingo, 26 de abril de 2020

Trekking por aldeas remotas de Azerbaiyán

Las minorías étnicas que viven en Azerbaiyán no llegan a componer el 10% de la población de la nación. El resto, la amplia mayoría, es de origen Azerí. Entre estos grupos algunos son sumamente desconocidos y posiblemente estén prontos a desaparecer.
Pensamos como hacer para conocer estos pueblos y no tardamos en darnos cuenta de que no había otra manera que hacerlo contratando un guía, ya que resultaba obligatorio para conocer esta parte del país. Decidimos entonces organizar un trekking de tres días y dos noches uniendo varias aldeas en las montañas del Gran Cáucaso, durmiendo en casas de familia, y permitiendo una conexión más profunda con la gente de las montañas.
Nos encontramos con nuestro guía Tural y un conductor de pocas palabras que tenía aspecto de vasco. Partimos desde allí seis personas en un vehículo de doble tracción, un simpatico UAZ de origen ruso, y en este caso con un motor Peugeot de segunda mano.
La primera parte del recorrido, aún por rutas de pavimento o tierra mejorada, discurrió entre paisajes verdes con un cierto aire tropical, y largos boulevares con árboles cuyas copas se tocaban.
Tras alguna curva el camino cambia y se convierte en uno típico de montaña. A partir de allí fuimos
ascendiendo literalmente a los saltos hasta nuestros primeros destinos, observando las montañas que hacen frontera con Dagestán, la frontera más austral de Rusia.
La puerta del conductor se abría cada tanto y había que tener cuidado de no golpear las cabezas contra los parantes o el techo, que para mi suerte era de lona.
Paisajes de la Cordillera del Gran Cáucaso en Azerbaiyán
Durante nuestra visita en primavera tocaron unos días con bastante sol, y la temperatura fue de lo más amena. No soplaba una brisa de viento y por lo general la senda estaba despejada de todo obstáculo. En invierno las temperaturas pueden descender unos 30 grados bajo cero, y los asentamientos quedan aislados durante largos meses.
Con el correr de los kilómetros los paisajes iban mejorando. Cada curva podía significar un cambio abrupto para lo que nuestros ojos veían. Un elixir para quienes amamos la montaña. Estar en este lugar del mundo sin duda es algo especial.
Nuestro UAZ
En algún punto del Xinaliq Youm, el camino a la aldea de Galeykhudat, solo se puede continuar en vehículos con caja reductora, o 4x4 baja, ya que los senderos se tornan empinados y serpenteantes. Hicimos una breve parada para acoplar los cubos de bloqueo del UAZ para enfrentar con mayor eficiencia lo que seguía de una senda hasta el momento amena.
Almuerzo en Gadeykhudat o Galakhudat o Galey Khudat
Así llegamos felices y exultantes con nuestras primeras impresiones a Gadeykhudat. Una familia local nos esperaba en una casa de piedras y ramas en dónde compartiríamos un almuerzo. Bebimos varias tazas de té con esta gente de origen túrquico que están "desde siempre" en la zona. De hecho dicen ser descendientes de Noé y sobrevivientes del Gran Diluvio Universal.
La interacción no es del todo fácil ya que hablan un idioma propio. Son pocos los que hablan una  segunda lengua, y cuando sucede, por lo general es el Azerí.

Esta era también nuestra primer experiencia con la cocina de Azerbaiyán fuera de lo que sucede en Bakú, dónde la oferta gastronómica tiene todo lo que el mundo sibarita tiene para ofrecer. En la casa, sentados en una mesa al ras del suelo comimos Kyufta bozbash, una sopa tradicional de las montañas del Cáucaso hecha con cordero, papa, tomate y menta, entre otros condimentos. Esto acompañado con pan (churek), el queso típico de Eurasia y el infaltable vaso de té.
Durante la tarde hicimos caminatas por la zona y de noche comimos los restos del mediodía.

Al día siguiente nos despedimos de nuestros amables anfitriones y proseguimos con nuestro itinerario.
Las montañas del Cáucaso
Seguimos el camino es ascenso sobre la Cordillera del Gran Cáucaso por senderos de gran belleza en dónde aparecen verdes valles a diestra y siniestra que son aprovechados por los pastores siguiendo las mismas costumbres de sus ante pasados a través de los siglos. Pudimos durante la larga caminata hasta la siguiente aldea, observar nutridos rebaños de ovejas, vacas que sorprendían por lo gordas y algunos ejemplares del Pastor Caucásico, un tipo de perro moloso y de gran porte que puede pesar 100 kilos y nunca había tenido la oportunidad de ver en vivo.
Calles de Khinaluz o Xinaliq
Con el último aliento llegamos a la aldea de Khinalug, el pueblo más alto de Europa (si es que se considera como parte del continente), pero de seguro lo es en Azerbaiyán y también el más remoto, y una de las poblaciones más altas de las que existen entre las montañas del Cáucaso. Un pueblo de unos 2.000 habitantes que lograron mantener su identidad y cultura básicamente por el aislamiento que se produce en el largo invierno en dónde las aldeas quedan incomunicadas durante meses, y a muchas de ellas solo se puede llegar a caballo cuando la nieve finalmente de derrite.

Las viviendas, unas 380, están construidas a mano con piedras tipo laja. Un sistema que se llama Tiknes y que resulta ser el método de construcción más antiguo de este país con forma de águila. No obstante la antigüedad de las casas rondan entre los 200 y 300 años.
Vehículo militar en Xinaliq, Azerbaiyán
Quien escribe era el único del grupo con un poco de energía para recorrer los confines del pueblo y aprender un poco de esta gente que habita estas tierras al menos desde la época de la Albania Caucásica, un pueblo fundado en el siglo III a.C. cuyos límites se extendían entre Daguestán y Azerbaiján y con quienes los habitantes de Khinalug (o Xinaliq) están étnicamente relacionados.
Los zapatos afuera
En esta aldea son musulmanes sunitas, y muy religiosos, como sucede en las poblaciones afuera de Bakú, pero así y todo siguen siendo muy tradicionales a la hora de las ceremonias o ritos anteriores que las familias han logrado mantener inalterados a lo largo de más de 2.000 años de historia, ya que en antaño eran zoroastrianos. Esta religión monoteísta era la religión de estado de Irán y otros países de influencia Persa. Seguían las enseñanzas de Zarathustra, un profeta iraní que vivió en algún momento entre 1.500 y 1.000 a.C.
Algún templo pagano todavía sobrevive en el área, así como cuevas y una docena de mezquitas, las más antiguas de los siglos XI y XII.
Pila de estiércol
Ante la ausencia de árboles en la zona, los locales recurren al estiércol vacuno como combustible. Las mujeres, los niños y los pastores lo recolectan durante todo el año a fin de poder cocinar todos los días y almacenar una considerable cantidad para calentar las viviendas durante los duros y eternos meses de invierno. 
Previamente secan el estiércol al sol para luego confeccionar compactos blosques.
Las casas suelen reservar la planta baja como establo para ovejas o como gallineros. En la planta superior se encuentran las cocinas y los dormitorios. Los pisos están cubiertos con decenas de alfombras de su etnia, y con algún diseño particular al clan al cuál pertenecen.
Khinalug o Xinaliq
Todo el pueblo tiene menos de 2.000 habitante y está dividido en 4 clanes. Cada uno de esos clanes tiene su mezquita, sus propios cementerios de tamaños mayores al del pueblo, dado su antiguedad en la zona. Estos clanes tienen su propia manera de vestir e incluso sus propios diseños de alfombras. Dicho sea de paso, sus medias de lana gozan de cierta fama en el Cáucaso y pueden ser fácilmente reconocidas por contar con un diseño muy similar al de las alfombras que confeccionan
Domino en Azerbaiyán
En Khinalug hablan el Ketsh, un idioma con ciertas similitudes a las de algunas regiones del Daguestán, pero con muchas particularidades que no se encuentran entre otras lenguas del Cáucaso, y que ciertamente no tiene nada que ver con las de origen Túrquico que se hablan en Azerbaiján.
Gramaticalmente es una lengua completa con género masculino y femenino y dos tipos de neutro.
Había sido un día lindo pero apenas se escondió el sol tras las montañas, unos fríos vientos nos corrieron hacia el interior de la vivienda a la espera de una rica taza de té para esperar la comida.
Comimos unos dumplings de con hojas de repollo muy rico, más té con cubos de azúcar rubia y unas pocas costillitas de cabra que evidentemente habían sobrado, algunos caramelos para rellenar y un vino de regalo que trajo nuestro guía de montaña, que como casi todos aquí era musulmán y poco entendía de vinos. Había elegido para nosotros un vino local de cerezas que fruncía el upite
Dormimos en esa misma casa en un gran cuarto en dónde había 5 colchones en fila y algunos más apilados. Varias mantas pesadas que fueron necesarias para paliar el frío, pero nada se podía hacer contra el olor a amoniaco del ambiente. Era como estar dentro de un mingitorio en una estación central de trenes
La noche iba a ser muy larga y los baños se encontraban fuera de la vivienda del otro lado de la calle bajo un cobertizo de chapas. Ya me estaba arrepintiendo de las 18 tazas de té.
Montañas del Cáucaso. Shahdagh
Dormimos poco y mal debido al frío y al olor amoníaco al que curiosamente nunca pudimos acostumbrarnos. El día comenzó temprano con el ruido de las ovejas saliendo del establo y el de los gallos antes de la primer luz del día.
Tomamos unos vasos de té caliente para sacarnos el frío y comimos unos trozos de pan antes de continuar camino por estos bellísimos paisajes salpicados con aldeas centenarias.
Trekking en el Cáucaso
Nuestro guía Tural, muy conocido en la zona, nos hizo caminar bastante ese día. El sendero en general no tenía grandes desniveles y no resultaba para nada difícil. Cada tanto nos contaba algo del lugar o nos enseñaba alguna flor de las muchas que crecen salvajes en las montañas del Cáucaso.
Cascada en Azerbaiján
Esta última parte si requería atención y cierto esfuerzo físico. Tras descender varios cientos de metros llegamos a esta cascada oculta. Al regresar fue difícil dar con uno de nuestros compañeros que no se había sumado al periplo. Un vago.
Cañadones del Cáucaso
Desde allí continuamos en el UAZ que por suerte nos estaba esperando, primero yendo por una senda empinada y otro segmento del recorrido a campo traviesa, ocasión en la que nuestro conductor aprovechó para echar a unos pastores que alimentaban a sus animales en tierras que pertenecían a su clan. Un momento de suspenso ya que los gritos de las partes iban escalando.
Cementerio de Kryz o Qriz
Al rato de andar comenzamos a ver tumbas en el camino. Cada vez más seguido hasta que llegamos a los primeros cementerios. En ellos había tumbas de varios siglos de antigüedad que se mesclaban con otras del período árabe.
La aldea de Qriz (Giriz o Kryz) se encuentra en una fértil llanura a 1.200 metros de altura. El estar tanto más bajo que las poblaciones anteriores les permite a sus habitantes tener frutales y criar ganado. En el pueblo viven unas 300 personas que también tiene su propio idioma hablado por casi 6.000 personas, y mantienen sus costumbres como buenos musulmanes sunitas.
Si bien pequeña, esta aldea se nota más próspera. Las construcciones son de mayor calidad, gran parte de las casas tienen un vehículo en sus puertas y las calles son anchas.
Kryz AZ
En la escuela del pueblo hoy se imparten clases de su idioma, pero también del ruso, lengua que en esta parte de Azerbaiján nunca se habló, ni siquiera durante las largas décadas en las que esta zona estuvo bajo control del Imperio Ruso y más tarde de la URSS.
Comida de Azerbaiyán
Nuevamente hicimos contacto con una de las familias locales quienes nos recibieron en su casa para un rico almuerzo que ya tenían prácticamente preparado en una mesa a la altura del piso.
Con la cosecha de frutos propios había mucho jugo de algo que se parece a un tomate Cherry pero tiene la consistencia de una aceituna, mermelada de la familia de las grosellas, dos tipos de pan, uno neutro y el otro tipo árabe.
El almuerzo fue ameno y abundante. Algunos se dieron el lujo de dormir una pequeña siesta.
Paisajes de leyenda en el Cáucaso
Luego del almuerzo proseguimos un camino cada vez más verde hasta un profundo cañadón en dónde nos detuvimos a meditar y deleitarnos con estas maravillosas vistas sentados sobre grandes rocas con nuestros pies colgando por sobre el precipicio.

El camino de vuelta fue diferente al de ida y ninguno decepcionó . En un puente sobre un río muy caudaloso nos despedimos de nuestro guía y el conductor del UAZ, y tras esperar una hora una coqueta Mercedes Benz digna de los servicios secretos nos vino a buscar para llevarnos de regreso a Bakú, dónde nos esperaba una vibrante noche en la capital del país.

domingo, 28 de abril de 2019

Un rato en la Mesquita Juma

Shamakhi siempre fue una de las paradas importantes de la Ruta de la Seda. Está situada en una productiva zona en el este de Azerbaiyán. Con 30.000 habitantes podemos decir que es una ciudad mediana, que en este caso tiene mas de dos mil años de historia en sus espaldas que hicieron de Shamakhi un pueblo famoso por la calidad de sus alfombras y la habilidad de sus bailarines.
Once grandes terremotos hubo en Shamakhi, que no casualmente se encuentra en el área de mayor sismicidad de toda la Cordillera del Cáucaso. La ciudad tuvo que ser reconstruida en varias ocasiones. La única edificación que logró salvar buena parte de su estructura fue, casualmente, la Mesquita Juma (Viernes). Su parte más antigua data del 743, lo que la convierte en la segunda mesquita mas antigua del Cáucaso tras su tocaya de Derbent, en la República de Daguestán.
Tras algunos siglos funcionando bajo una relativa paz, en 1123 fue destruida por los Georgianos. Luego vinieron años donde se impuso el Chiismo, una de las ramas del Islam que en este caso buscaba separarse, o alejarse del Imperio Otomano. Mandaron hasta 1539 dónde la ciudad volvió a cambiar de manos pese a que nunca dejó de aumentar su tamaño.
En 1721 hubo una masacre contra la población Chiita. Miles murieron. El ataque fue cometido por los Lezguinos, un pueblo del norte del Cáucaso que reparte su población entre Azerbaiyán y Dagestán sumando menos de medio millón de personas. Los Lezguinos (tambíen llamados Lezgos, Lezgicos o Lezgianos) son de mayoría Sunita.

Dos años más tarde, en 1723, entraban las tropas del Imperio Ruso durante las Guerras contra Persia, pero no tardarían en dejar la ciudad abandonada a la suerte.
Los Persas tomaron el control de la zona, una región en la cuál hoy en día siguen teniendo influencia. Poco más tarde, en 1742, el Shah de Persia (Nader) mandó a destruir la Mesquita de Juma castigando a los habitantes por su fe Sunita, una minoría en el país, si pensamos que en esos tiempos la ciudad estaba habitada por unas 60.000 personas, en su mayoría de origen armenio. Cien años más tarde el 90% de la población de Shamakhi sería musulmana.
Esta ciudad también fue importante durante los tiempos del Imperio Ruso, hasta que en 1859, tras uno de esos memorables terremotos que sacuden esta región del Cáucaso cada tanto, hizo que las autoridades tuvieran que trasladar la capital hacia Bakú, por segunda vez en su larga historia. En esa oportunidad, la Mesquita de Juma volvió a caer en pedazos, y hubo que recurrir nuevamente a las donaciones de los fieles para volver a ponerla en pie.

Tras lograrlo otra vez, los vecinos pudieron disfrutar de su arquitectura, de sus dos minaretes, de su tranquilidad y de sus servicios religiosos durante algunas décadas antes de que vuelva a ser destruida, ésta vez por la potencia de un incendio en 1918.
Así es la historia de la Mesquita de Juma, la cuál parece que está destinada a reconstruirse cada vez que el destino quiera tirarla abajo. La última de esas reconstrucciones ocurrió entre 2009 y 2013 por orden de Ilham Aliyev, el presidente, máxima autoridad y dueño de Azerbaiyán.
La Mesquita de Juma está abierta al público en general y se encuentra en perfecto estado de conservación y de limpieza tanto por dentro como por fuera. Es una construcción que permite admirar un regio ejemplo de la arquitectura islámica, especialmente en el interior del recinto.
Si se cuenta con transporte propio, vale la pena también visitar el Mausoleo de Yeddi Gumbaz (no es más que un cementerio). Hay allí algunas tumbas interesantes del siglo XVIII, pero lo que mas sorprende al visitante es el arte fotográfico sobre las lápidas de los muertos. Ver para creer.

lunes, 18 de marzo de 2019

Bakú de noche

La ciudad de Bakú siempre estuvo parada sobre enormes reservas de petróleo. Desde que dejó de formar parte de la ex URSS, la capital de Azerbaiyán no ha parado de crecer, por momentos a un ritmo vertiginoso, al punto de convertirse en la ciudad mas poblada y rica de todo el Cáucaso. Hay que decirlo: en poco se parece a las otras capitales de la región.
Los Petrodólares se dejan ver. A partir de un comentario publicado en la Lonely Planet a los locales les gusta decir que la arquitectura en Bakú es la hija ilegítima entre Paris y Dubai. Una mélange entre las dos ciudades. La capital tiene gracia y cierto estilo. Mientras escribo brotan modernos edificios de atrevidos estilos en los alrededores de su centro financiero. En una década puede que sea irreconocible para quienes alguna vez la visitamos.
La realidad es que a la postre la arquitectura de Bakú es mucho más compleja que esa mélange entre Paris y Dubai, ya que en la capital azerí hay monumentos medievales como el palacio, de cuando la ciudad era una parada en la Ruta de la Seda, ejemplos de arquitectura islámica como el caso de la Torre de la Doncella o en sus murallas y mezquitas. En sus anchos bulevares se aprecian regios ejemplos de la Arquitectura Imperial Rusa (período en el cuál la patria de Pedro se acerca a occidente) brotados a partir del primer boom del petróleo en 1870.
Dicen que la vida nocturna de Bakú se encuentra entre las mejores del mundo. Evidentemente no han viajado, pero de todos modos la noche de la capital es muy escénica, y tal como sucede en Paris está muy bien iluminada. Tiene incluso un cierto aire a Belle Époque el cruzar por los pasajes peatonales bajo las avenidas, pero las coincidencias acaban ahí.

La ciudad es mucho más abierta que las del resto del país. La única abierta o no tradicional. Se ven mujeres solas. Son muy bellas y visten de manera occidental, algo que no volveremos a ver en nuestro periplo por la tierra del fuego, como también se conoce a Azerbaiyán.
De noche la gente gusta de salir a las calles. Esas mismas calles que durante el día parecen estar ocupadas solo por vehículos de última generación dotados de enormes y potentes motores. Nadie camina.
Pasear por el Park Bulvar o la larga costanera mientras sopla la brisa fresca del Mar Caspio (el lago más grande del mundo), resulta una delicia de programa.
Las Flame Towers son los tres rascacielos más altos de Bakú. Por su modernismo acercan a Bakú al siglo XXI. Los edificios albergan un hotel, oficinas y viviendas.  Los edificios con forma de llamas constituyen un espectáculo en si mismo. Especialmente durante las noches ya que los 10.000 paneles vidriados de los edificios están iluminados con millones de lamparas LED que forman diferentes y coloridas figuras alegóricas al país.
Uno puede quedarse un buen rato mirando el juego de luces sobre los edificios que pueden verse desde gran parte de la ciudad. Según sitios especializados se trata de la mejor iluminación nocturna en el mundo, y puede que sea verdad, pues en la capital azerí las luces me han sorprendido en más de una ocasión.
Comer en la ciudad vieja buscando los sabores del cilantro o la menta es mejor que hacerlo con el vino local. A diferencia de sus vecinos, y obviamente por tratarse de un país musulmán (que aquí se muestra más laico que nunca), los vinos que producen no son logrados. Se sabe en cambio que su caviar es el mejor del mundo y hay toda una cultura para descubrir.
La ciudad ofrece un montón de opciones, algunas de las cuales son muy sofisticadas.



jueves, 8 de noviembre de 2018

Lahic, un pueblo de hojalateros en las montañas del Cáucaso

Existe un pueblo muy pintoresco llamado Lahic. Se encuentra sobre las faldas de la cordillera central del Gran Cáucaso en el raión de Ismayilli, uno de los 59 en los que está dividido Azerbaiyán.
Queda a tres horas de distancia desde la capital Baku, y en la ruta se pasa por los viñedos de Shemakla. Los últimos 20 kilómetros antes de llegar a este pequeño poblado son bastante escarpados y la belleza va ganando lugar con el correr de los metros.
Lahic (o Lahij) es un destino muy popular durante los fines de semana entre los azeríes y entre algunos pocos turistas que salen a conocer mas allá de Baku, la petro-capital de Azerbaiyán. El pueblo es encantador y además muy interesante, ya que Lahic es un verdadero pueblo medieval habitado en forma ininterrumpida al menos desde el siglo VI. Un buen ejemplo de la temprana urbe.
Los azeríes están orgullosos de Lahic, el pueblo mas antiguo del país. Sus 900 habitantes descienden de tribus llegadas desde la vecina Irán, y que aún hoy hablan Tat, un dialecto derivado del Persa. No por nada este pueblo es Monumento Histórico y Cultural de Azerbaiyán desde 1980, años en los que el país aún estaba bajo control soviético.
Lahic está dividido en 3 secciones acorde al tipo de familia artesana de la que se proviene. Cada uno de estos grupos tiene su propia sección con una plaza, un hamman (baños turcos o de vapor), una mesquita y espacio para un viñedo a los pies de la montaña Niyal Qalasi.
En Lahic viven la vida de manera mas tradicionalista que Baku, una capital bastante occidentalizada. Todos siguen las mismas costumbres de sus ancestros, y eso también se ve con sus trabajos. Si antiguamente hacían espadas para los ejércitos de los reinos vecinos, hoy no tienen tanta demanda aunque las siguen haciendo junto a otras artesanías en cobre, y también en cuero.
Todo puede verse en las tiendas que hay sobre la calle Aghale, la principal de Lahic, todas dotadas de color y también de aromas. Como en toda casa en Lahic, en la planta baja se encuentran los talleres y en el piso superior, la vivienda propiamente dicha.
Como es una zona de muchos terremotos, los habitantes han desarrollado un sistema de construcción utilizando piedra y madera al que llaman Dirchv. Por lo visto viene funcionando más que bien.
La calidad de las artesanias en cobre puede ser excelente. Siglos de experiencia no son en vano para esta gente que prácticamente nace con un martillo y un yunque en la mano. Para el resto del tiempo en la aldea hay un excelente hotel con una buena vista y comida para el recuerdo. El aire es puro y huele bien y por debajo de nuestros pies se escucha el sonido del agua de deshielo bajando por el sistema de alcantarillas mas antiguo del planeta.

domingo, 22 de julio de 2018

Gobustán, una de las galerías a cielo abierto mejor preservadas

El Parque Nacional Gobustán (Patrimonio de la Humanidad - Unesco) fue establecido en 1966 con el objeto de proteger las más de 6000 pinturas rupestres que tiene esta región de Azerbaiyán poblada hace más de 40.000 años.

El sitio arqueológico se encuentra a 64 kilómetros del centro de Baku, y por lo general es un programa o excursión, que combinado con los curiosos  y numerosos volcanes de lodo que hay en el camino, demanda unas 3 o 4 horas sin contar el transporte. Nuestro chofer de turno manejaba muy contemplativo y a baja velocidad. Nos llevó casi tres horas llegar, previas compras en el camino, pues íbamos a dormir en carpa en algún lugar del parque nacional y bajo un manto de estrellas.
En nuestro último día en Bakú tomamos rumbo suroeste en 4x4 para recorrer el Gobustan National Park, o propiamente dicho el Gobustan Rock Art Cultural Landscape. Ya no volveríamos a la capital de Azerbaiyán, por esa razón teníamos contratado un guía que aunque hablaba poco, sabía inglés y tenía una 4x4 para poder cruzar el Desierto del Qobustán, lo cual resultó moco de pavo.
A las 30 cuadras del centro uno ya descubre un Azerbaiyán completamente diferente al de la capital.
Nuestra primer parada en el parque nacional fue un museo que tiene funcionando unos pocos años. Dotado de una moderna estructura y de un personal capacitado, el museo es el mejor lugar para empezar el recorrido antes de salir a ver las pinturas rupestres.
El museo tiene al entrar un vestíbulo temático y con las placas de ocasión, como las de Unesco, en donde alguna guía de ocasión te recibe con una sonrisa de 3/4 para llevarte en un recorrido a través de los milenios. El museo está dividido en varias salas. La primera de esas explica el paso de más de 40.000 años en lo que hoy es el área del Qobustan. En la sala siguiente podemos encontrar todo lo relacionado al descubrimiento del sitio arqueológico, trabajos que no se han detenido desde 1940.
Hay otra sala (casi todas tienen forma circular) que muestra con imágenes en pantallas el comportamiento del hombre prehistórico y la relación que guardaba con su entorno.
La guía repite acostumbrada, los mismos textos en inglés que podemos ver en las paredes. Todo es muy claro y salvo en temas puntuales no hay mucho que preguntar.
El museo cerrado (y digo cerrado por que el verdadero "museo" se encuentra a pasos y a cielo abierto) se completa con dos o tres salas con petroglifos y sus debidas explicaciones, la relación del hombre cazador con los animales de su entorno y una sala de cine con capacidad para 32 personas, en donde proyectan un cortometraje (o varios, no lo sé) sobre la riqueza cultural del Qobustan.
Tras terminar la visita en el museo cerrrado  y agradecer a la guía de turno, otra persona nos recibe en el vestíbulo, esta vez para recorrer el exterior del sitio y explicarnos todo acerca de algunas de las más de 6.000 figuras (petroglifos) que se encuentran talladas en las rocas del Parque Nacional Gobustán, una de las galerías a cielo abierto mejor preservadas del mundo.
Estamos en las montañas de Jinghirdag a finales de la primavera, y el calor empieza a sentirse en un sitio que tiene apenas sombra.

Se supone que las tribus locales bailaban en homenaje a sus dioses antes de salir de cacería. Una de las primeras figuras que vimos, y de las más importantes del lugar fue la de un grupo de personas bailando, que son las mismas que figuran en un extremo del billete de 5 Manat, la moneda local. El mismo billete que uno necesita para pagar la entrada de ingreso al parque nacional, aunque en la mayor parte de los casos ya viene incluída en la excursión contratada en Baku.
En el pasado, y estoy hablando de miles de años atrás, la flora y la fauna presente en el Qobustan era mucho mas amplia y diversa que la que se encuentra hoy en día. Había en esos momentos un clima subtropical con muchas lluvias. Las aguas del Mar Caspio tenían un nivel más alto y sus orillas acariciaban por poco las piedras que hoy contienen los petroglifos. Tan alto era el nivel de las aguas que un estrecho las comunicaba con las del Mar Negro. En la foto superior podemos ver un tipo de barco utilizado en aquellos tiempos.
Sólo recorrimos el área cercana al museo y al estacionamiento, un lugar que lleva el nombre de "Boyukdash" muy cerca a las costas del Mar Caspio. Un sitio que no fue elegido al azar, ya que hay alrededor petroglifos de gran calidad en las varias suertes de cuevas.

Cómo las piedras del lugar son bastantes blandas, los grabados en las piedras se encuentran a mayor profundidad que otos sitios similares que pude conocer en mi derrotero. En 2007 la Unesco incorporó este sitio a la lista de Patrimonio de la Humanidad, el mismo año que Tyfelfontain cuyos petroglifos tuve la suerte de visitar más o menos un año atrás.
Hacia la Edad de Bronce las figuras de animales fueron perdiendo su importancia. Los nativos rara vez le pedían suerte a los dioses en sus cacerías pues ya domesticaban animales y cultivaban el suelo. Hay unas pocas que se presume fueron hechas por los pastores del momento.
Entre muchas huellas del paso del tiempo por aquí están las de Alejandro Magno (también conocido como Alejandro "El Grande" o Alejandro III de Macedonia), y siglos más tarde por los Romanos. Entre medio hay una teoría de tribus llegadas desde Escandonavia por mucha gente en el área con raíces indoeuropeas u no túrquicas. Cómo ven un sitio con mucha historia que vale la pena visitar.