lunes, 3 de noviembre de 2014

Trakai y su castillo. La Lituania medieval.

Trakai es una antigua ciudad de Lituania distante a sólo 30 kilómetros de Vilnius, su capital.
La mayor parte de este pequeño e interesante pueblo se encuentra dentro de los límites del Parque Nacional e Histórico de Trakai, en donde se encuentra su castillo, que sin duda es uno de los lugares mas visitados de la pequeña República Báltica.

En Trakai, además del castillo, hay dos o tres calles con casas de madera con techos a dos aguas, un buen números de restaurantes y tiendas, y una tarea imposible: Conseguir un lugar para estacionar.
Del otro lado del puente (3 puentes desde tierra firme), en una ubicación estratégica como siempre lo es una isla separada de tierra por un puente levadizo,  y rodeado por las aguas de tres de los mas de 200 lagos que hay en la región, está el patrimonio mas importante de Trakai, que es su castillo Gótico del sigloXIV, y que alguna vez mando a construir el padre de "Vitautas el Grande" , el gran héroe de Lituania, quien además murió en este castillo.

El castillo es el mejor exponente medieval de todos los que quedan en Lituania . Por fuera está construido enteramente en ladrillo, y  adentro, acompañan las piedras y otros materiales modernos.
Varias veces destruído, luego de un ataque de los Caballeros Teutónicos, en uno de sus intentos de cristianizar la región, decidieron que sus paredes alcancen los 2.50 metros de grosor.
Fue refaccionado enteramente varios siglos mas tarde, y alguno de esos cambios le han quitado originalidad y valor al conjunto.

El castillo se encuentra en una isla sobre el Lago Galve, el  mas profundo de todos los lagos cercanos, y es imprescindible para comprender la historia  de Lituania y sus diferencias con las repúblicas hermanas del Báltico.
Aparentemente es el único castillo de Europa construido en una isla.
Trakai se encuentra a solo 30 kilómetros al sur de Vilnius. Son 20 minutos en auto, o 40 en alguno de los buses que comunican este pueblo con la urbe mas grande de Lituania, por rutas que cumplen los mas altos estándares de calidad de la UE.  Nadie en el país, encuentra una excusa para no visitarlo.

Es pequeño el pueblo de Trakai. Quizás 6.000 habitantes. Coexisten varias minorías, entre ellos los polacos, los tártaros y los rusos. Además viven desde el siglo XIV, un grupo de judíos  que llegaron desde Crimea (actual Ucrania) y practican el Caraísmo (קראית), una variante del Judaísmo en el que se abandona la tradición oral (el Talmud) y solo se persigue la tradicón escrita (la Torá). 
El Parque Nacional e Histórico de Trakai es sumamente popular entre los lituanos y es usado por los locales como lugar de esparcimiento, de descanso, y para las fotos de casamiento de las jóvenes parejas que se casan seguido los días sábados, sin temor al divorcio, que es muy común en este país.

Es el mas chico de los 5 parques nacionales que hay en el país. Son 8.200 hectáreas, de las cuales 3.000 son de bosques, y 1.400 pertenecen a alguno de los 32 lagos protegidos.

Tras cruzar el puente peatonal que une a esta isla con tierra firme, nos encontraremos con un pequeño mercado que vende artesanías locales, cerveza, y la famosa especialidad de la cocina de los Karaites, las sabrosas Kibinas, que no son otra cosa que empanadas. Pueden ser de carne de cordero o vacuna, y como en Argentina, hay de varios sabores distintos.
El interior del castillo es pobre, en comparación a tantos otros castillos de Europa, y aunque la guía que me tocó  era muy buena, en mi opinión carece de interés, así como la muestra del museo, en donde se exhiben viejas armas, mapas, monedas, pipas, etc. Además esta lleno de turistas. En lo particular me gusta pagar la entrada a los museos, y este, en comparación a otros, puede resultar un tanto "caro". De seguro para los habitantes de Trakai, como para los lituanos ha de ser mas interesante, por el pasado mas glorioso de este lugar.

20 minutos alcanzan para recorrer sus entrañas, y en menos de dos horas habrás tenido suficiente de Trakai, si es que tienes otros planes para hacer en los alrededores de la capital lituana.
Así y todo se respira paz en este verde ambiente cercano a la capital, y creo que vale la pena hacerse una escapada hasta esta región, y aunque sea tirarse en el pasto a ver los patos del lago nadar.