miércoles, 26 de noviembre de 2014

Un tren que nunca llegó, Gauchos Judíos y un contingente de espías nazis

La historia del Hotel Boulevard Atlántico, es una mas de sueños rotos e incumplidos.
Fue construido en 1888, en el medio de la nada, para recibir a los acaudalados turistas que iban a llegar en un tren que nunca se hizo. El ferrocarril uniría las ciudades de Mar del Plata con Necochea, trayendo bienestar y prosperidad a toda la zona, pero la crisis de finales del siglo XIX dejo durmiendo el proyecto en algún cajón.

Los primeros pasajeros del hotel, fueron un grupo de 817 judíos que llegaron al país en el barco "Pampa", alquilado por el Barón Hirsch para traer en forma masiva, a los judíos perseguidos de Rusia, Polonia, Besarabia, Ucrania y otros países. Estos  tenían como destino final, la provincia de Entre Ríos, en donde se asentarían en varias colonias. Mas tarde, estos colonos llegados desde Rusia, serían conocidos como "Los Gauchos Judíos".

Se alojaron en un edificio cuya obra estaba suspendida por la crisis de 1890, y algunas partes sufrían serio riesgo de derrumbe. Llovía adentro del edificio, y la humedad del mar y el frío, acabó con la vida de muchos de estos hombres.
Años mas tarde se encontraron muchos restos óseos humanos en los alrededores, tejiendo las mas insólitas e inverosímiles leyendas de la zona.

Recién en 1920, el Hotel Boulevard Atlántico (y las playas de Mar del Sur) tuvo su época de esplendor, la cual mantuvo hasta bien entrados los años 50. Desde entonces parece como quedado en el tiempo.
Estaba en Mar del Plata en lo de una pareja amiga, Cecilia y Andy, co-protagonistas de varias entradas de mi blog. Mi hermana me había contado de este lugar cuando éramos niños, y lo recordaba por ser ese hotel a donde el tren nunca llegó. Cuando mi amigo preguntó si había oído hablar del Hotel Boulevard Atlántico, yo ya me estaba parando, y convenciendo a los demás para que me acompañen a conocerlo.
La tarde estaba perfecta, así que después de almorzar varias sabrosas carnes al disco, partimos primero hacia Miramar, y luego hacia Mar del Sur, por un camino de solo 60 kilómetros, en el que a veces acompañan los bosques de pinos a nuestros costados.


Cuando se llega a la reja de hierro del viejo Hotel Boulevard Atlántico, y a falta de un timbre, se aplaude tres o cuatro veces, y alguien sale a abrir.
Tuvimos la suerte (quizás la tienen todos) de que, el dueño actual, quien vive en el hotel, nos hiciera de guía por el interior del edificio, del que fuera el primer hotel de lujo. El hotel pese a encontrarse en penoso estado de conservación, es Monumento Histórico Municipal y guarda las 1001 historias. Algunas de ellas muy interesantes.

El hotel es de un regio estilo neoclásico, y sorprende por su ambicioso tamaño. Mas de un siglo paso desde su inauguración, y aún hoy sigue pareciendo ridículo una mole de este tamaño, en un lugar donde incluso hoy en día, hay poco mas que nada.

En sus muros se ven las diferentes modificaciones que fue recibiendo el edificio en los años peores, cuando dividieron los cuartos, o modificaron ambientes sin un presupuestos acorde.
Cuenta la historia que en febrero de 1944 desembarco un contingente de espías Nazis, que arribaron en un submarino. Venían a hacer inteligencia para marcar lugares posibles en donde desembarcar en caso de ser necesario. Llegaron a la conclusión que las costas comprendidas entre los faros de Miramar y de Necochea, eran óptimas, y en un punto equidistante entre los dos faros, dejaron un par de hombres en tierra firme.
Poco mas de un año mas tarde, en julio de 1945, un submarino alemán, el U 530, emergía en las aguas del puerto de Mar del Plata.
La Segunda Guerra Mundial había terminado hace dos meses, y los tripulantes del submarino llevaban casi 50 días sin tocar puerto. Ya no tenían víveres ni combustible. Ni noción alguna de que la guerra había terminado. Un mes mas tarde, un segundo submarino que venía desde tan lejos como Noruega, el U977, emergería nuevamente en estas costas.

Los rumores volvieron cuando muchos testigos aseguraron ver botes de gomas con muchas personas a bordo desembarcando en las costas de Mar del Sur, días antes de la rendición del submarino. Se llegó a decir que el mismísimo Adolf Hitler había sido una de ellas.

Hasta no hace mucho tiempo atrás, en las grandes bajamares, se veía la torreta de un submarino alemán hundido en las cercanías de El Medano Blanco.
El hotel de 4.500 metros cuadrados tuvo funcionando entre 76 y 90 habitaciones durante mas de un siglo. Era una muestra mas de un país pujante, que se venía con todo.

En la pequeña aldea, que no llega a los 500 habitantes, hay una comunidad de descendientes de Croatas. Son aquellos nietos e hijos de los obreros que alguna vez construyeron el hotel Boulevard Atlántico. La leyenda cuenta que hubo siete obreros desaparecidos, y que sus familiares detuvieron la obra del hotel durante prolongado tiempo, pero los cuerpos de estos croatas nunca fueron encontrados, y los misterios alrededor del hotel siguen apareciendo.

Un incendio en la cocina fue la gota que rebalso el vaso, cuando decidieron cerrar sus puertas en 1993.
Pocos años mas tarde un tornado volaría buena parte de los techos franceses, y el hotel no tardo en convertirse en una ruina.
Los pisos de pinotea del interior son los originales. Esta es la foto del restaurante, que en la época se llamaba "Comedor". De las pocas cosas que sobrevivieron a los saqueos, a los remates judiciales, y al paso corrosivo del tiempo.
Este es uno de los salones que han sido "restaurados" para visitar en el tour. Actualmente lo utilizan para eventos sociales, y al momento de mi visita prometían rápidos cambios en la fortuna del viejo hotel Boulevard Atlántico.
 El patio de balcones enrejados, con sus centenarias palmeras, era el lugar en donde coincidía el servicio doméstico con el que llegaban los clientes del hotel.

El lugar era remoto, y no había caminos. Para los aventureros huéspedes, suponía un esfuerzo llegar, pero valía la pena. Eran tratados a cuerpo de rey, y el ambiente era muy exclusivo.
Hasta no hace mucho había un proyecto de puesta en valor, en donde pretendían abrir el hotel, con menos habitaciones y mas grandes (tipo hotel boutique), renovar el restaurante, construir un museo, y traer a la zona algunos locales comerciales.

No se en que quedo todo. Cuando ande por la zona, voy a volver a visitar el hotel, para ver si cumplieron con sus muchas promesas.