lunes, 24 de junio de 2013

Dos días en SOWETO

La gente te dice que no vayas para SOWETO, que no vale la pena, y que es muy peligroso.

Conocí en Pretoria a un gran tipo, Thanie. Resultó ser de uno de los barrios que componen SOWETO, así que le pregunté si le apetecía oficiar de guía y llevarme a conocer la ciudad, la suya.
Era una buena oportunidad para conocer los barrios bajos.

Me pasó a buscar en su pequeño auto por la puerta de mi hotel al día siguiente. Salimos a las 9 de la mañana con dirección sur.
Me preguntó si tenía idea de a dónde estaba yendo y qué es lo que allí quería ver. No desanimándome, sino un tanto curioso acerca de cuáles eran mis expectativas.

Los orígenes.

Con el descubrimiento de oro en 1885 los buscadores de fortuna comenzaron a llegar en buen número hacia esta zona, y solo una década mas tarde, la población llegaba a los 100.000 habitantes.
Así nacía Johannesburgo, y también las poblaciones al sur de la ciudad.

Había una enorme cantidad de oro en el filón (o rand, como le dicen ellos) de una montaña, y es por eso que la moneda de Sudáfrica recibe ese nombre, el Rand.

El SOuth WEstern Township nació como tal unos años mas tarde, cuando la población blanca "temió" el gran avance de la población negra desde las zonas rurales hacia Johannesburg.
Miles llegaban cada semana, sin mas que la esperanza de un trabajo que ofrecía y requería la rentable explotación minera.

Esto ocurría en el período comprendido entre la primera y la segunda guerra mundial.

Una ley prohibía la presencia de Africanos en zonas elegidas para los blancos, y les daba el poder a las autoridades locales para echar a los negros y localizarlos en zonas asignadas en las afueras de la ciudad.
Eran expulsados de los barrios blancos y las zonas industriales, o sea todo lo urbanizado.
Allí, en las nuevas zonas asignadas, vivirían hacinados y en las peores condiciones posibles.

Seguían llegando, sabiendo que no tenían las posibilidad de mejorar, de crecer, de competir, de estudiar,integrarse o  comprar un mísero pedazo de tierra.

En junio de 1976, SOWETO fue escenario del acontecimiento mas brutal de toda su historia, y probablemente de la del país. Ahí fue cuando el barrio cobro fama y llego a oídos de todos en el mundo. Una manifestación pacífica que se había originado en una escuela de Orlando West (uno de los townships, el mas famoso) terminó con una salvaje represión policial con 575 muertos, muchos de los cuales eran solo niños estudiantes.
Protestaban ante la obligación impuesta por el gobierno de dictar clases en Afrikáans, un idioma de origen Germánico hablado por los colonizadores Holandeses, los Boer, y que ningún negro hasta el momento hablaba.
El afrikáans es un idioma propio, que aunque tiene las raíces mencionadas, toma mucho del Portugués, el Malayo e idiomas locales como el Zulú, el Hindú o las lenguas Bantúes. Un idioma adaptado al lugar. De todos modos puede ser entendido por los Holandeses de Europa.

Tras manejar una veintena de kilómetros, quizás 30, llegamos a esta ciudad del sur de Johannesburgo, que aunque es parte de tal, por su tamaño, la cantidad de habitantes y su propia cultura, podría ser otra ciudad, y es por eso que los habitantes piden recuperar la autonomía de Johannesburgo, que en algún momento supieron tener. Intereses políticos.

El (ahora) guía amigo me explicaba la historia y nombre de los barrios y todos los cambios que tuvo la zona con la llegada del mundial 2010 a Sudáfrica. Calles pavimentadas, pintura en las casas, y paradas de colectivos que se parecen a las del primer mundo.

Empezamos a recorrer las calles mientras nos contábamos diferencias culturales de nuestros respectivos países.

El barrio, la ciudad, esta dividida en sectores que estaban asignados a un tipo específico de población. Thanie me fue mostrando los diferentes tipos de construcciones  de las casas. Así vi las Elephant houses con paredes de concreto y unos techos enchapados tipo tinglado redondeado de galpón, tal como sugiere el lomo de un elefante. Por su forma no permiten el agrandamiento de las casas tal como ha sucedido con otras propiedades de SOWETO.
Este tipo de viviendas fueron concebidas para usarse entre dos o tres familias.


Mas tarde vimos en otro sector del barrio las construcciones tipo matchbox (caja de fósforos), que son mayoría en SOWETO. Son conocidas por ese nombre dado su pequeño tamaño, como el de una caja de cerillas. Tienen dos ambientes y un baño afuera.
Este parte de la ciudad posee servicios de agua corriente y luz eléctrica, por lo cual está considerado como un sector de clase media en el barrio.

Observe que hay un gran trabajo por mejorar la calidad de los pobladores, que hoy, a diferencia de ayer, son legítimos dueños de las casas en un lugar que empieza a cotizar.
Mas agua corriente, servicios de cloacas y electricidad, recolección de residuos, integración, transporte público eficiente, etc.

También vi las casas conocidas como Hostels, diseñadas para albergar a las poblaciones masculinas que llegaban en solitario hasta aquí como mano de obra barata desde las poblaciones rurales.
Estas construcciones se parecen mas a cárceles en donde los pobladores no encuentran espacios privados para las prácticas mas íntimas.
Estas construcciones pobres son heladas en invierno, y muy calurosas en los meses de verano.
Nunca fueron pensadas como viviendas permanentes. Nunca fueron abandonadas.

Mientras tanto miraba por la ventana la vibrante vida en el barrio.
Pasamos por Mosteo, otro township en una de las partes mas pobres de esta ciudad de casi 5 millones de habitantes.

El tipo, Thanie, que venía hablando por teléfono, hizo una parada. Veo que de una casa sale un hombre corpulento que salía abrochándose la camisa. De golpe sube al auto. Tenía el cinturón en sus manos.

- "This is my brother , Itembe" - me dice Thanie.

Yo miraba como el tipo se pasaba el cinturón por los ojales del jean, para saludar recién cuando hubo terminado.

- "Hello" - y me da la mano de un modo amigable, como siempre sucede en el continente negro. Se sienta cómodo en el medio del asiento trasero.

Thanie me preguntó si no me molestaba aprovechar que volvíamos a la ciudad para dejar a su hermano por allá. Había muy buena onda así que no me opuse. Además quería conocer mas de su historia.

Juntos seguimos recorriendo las calles ya orientados hacia mi hotel en Fourways, riendo y maldiciendo el tráfico, cuando me invitan a uno de los tantos lugares en donde hacen cerveza casera. Una cerveza peculiar y diferente, el Umgomboth que esta hecha a base de sorgo.

Acepté encantado. Nadie me esperaba en el hotel.

Una cerveza lleva a la otra. La verdad que no sabe rica, pero con los tragos se va haciendo mas fácil de beber.

Los taxis (minibus) llegaban de a grupos a todas las esquinas, y el barrio parecía inundarse de gente.
Itembe, que ya no llegaba a su cita en la ciudad, creía buena idea seguir bebiendo y tras una o dos horas me invitó a dormir a su casa. Estos dos hermanos vivían juntos. Entre los dos cuidaban y mantenían a su madre y a cinco hermanos mas. Todos pre adolescentes.

La madre también preparaba cerveza, y acopiaba en su casa. Ya acostumbrado a este nuevo liquido cremoso y espeso, y la posibilidad de conocer SOWETO desde adentro hizo que aceptare su invitación.

Una vendedora tenía algunas frutas sobre una tela en la vereda. Compre varios mangos y una bolsa de porotos flacos.
Subimos al auto y volvimos por las calles internas hasta la casa de mis nuevos amigos.

Me presenté, y entregué mis mangos mientras me retaban por haberlos traído. La madre era comunicativa pero no hablaba Inglés.

La casa era chica y ocupaba el lateral de un lote. La puerta, un ambiente de 5x6  en donde estaba toda la familia y una salamandra casi en el centro, con cacerolas humeando y restos de leña usada apilados a un costado en el piso.
Había un cuarto hacia cada lado, y un baño con lavatorio  y un espejo roto. El baño había sido construido usando mitad de lo que antes supo ser un pasillo. Afuera una letrina. Un pozo en la tierra y muchas moscas revoloteando.

El piso de la casa era de tierra compacta.

En seguida me sirvieron mas cerveza, esta vez directamente desde un bidón de 10 litros. Nos sentámos los mas grandes en una mesa en la que todos al mismo tiempo no entraban.
Había una sola ventana y por atrás pasaban vecinos.
Algunas sogas cruzaban el ambiente y hacían de tenders para la ropa. Restos de bolsas aparecían del techo, seguramente para detener la entrada de agua durante las lluvias.

Comimos ugali, una pasta de maiz parecida a la polenta, pero blanca, y que mas tarde se repetiría en mis futuras comidas. Este acompañado por mondongo embebido en una salsa con tomates y algo marrón que no supe entender que era. Me convidaron Biltong, carne cruda seca, que comí con gusto.
Los niños, parados a nuestros costados se reían y opinaban de todo en un perfecto y animado Inglés.

Me contaron que en SOWETO había ratas del tamaño de gatos. Nos les creí, pero insistían en que era verdad. Se habían comido a un bebé.

Me cedieron una cama que generalmente era compartida por dos de los hermanos, que esta vez durmieron a mis pies.
De golpe la casa estaba oscura y yo que no tenía ganas de dormir.
El frio que se colaba por las paredes hechas de bloques de ladrillos grises. Yo me ponía en posición fetal y pensaba en los chicos que dormían en el piso.
Dormí mal y poco. Cada tanto sacaba de la cama tierra o arena que se iba levantando del piso o de afuera. Quizás caía del techo.
Maldecía a los perros que no dejaron de ladrar en toda la noche.


Al día siguiente salí de la cama en cuanto oí acción alrededor de la salamandra. Ya estaba despierto hace rato, queriendo seguir el día y volver cansado y mal dormido a la comodidad de mi hotel.

Me fue convidada una taza metálica con leche, azucar y leche condensada, y medio pedazo de algo parecido al pan.
Saludé con el mismo entusiasmo a los niños que todos prolijos se aprestaban a ir a clases, y me despedí de ellos.

Thanie ya estaba ahí, pero no su hermano.

Rápidamente salimos a recorrer las atracciones principales del barrio, que el día anterior casi habíamos dejado de lado.
Así pasamos por la universidad, que se veía muy bien y por el hospital mas grande del mundo.

Me emocioné en el Museo de Héctor Pieterson el cual recorrí con respeto y atención.

Vi las torres de la ciudad, y otros barrios.

Luego fuimos caminando a la famosa calle Vilakazi, la única en el mundo con dos residentes que han sido galardonados con el premio Nobel: Nelson Mandela y Desmond Tutu.

Allí esta la casa en donde vivió Nelson Mandela en los años 60, que hoy funciona como museo, y es visitado tanto por turistas curiosos como jefes de estado y estudiantes de todo el país.
Enfrente la casa de Tutu, que aunque no esta abierta al público, todos le echan una mirada.

La calle Vilakazi también es famosa, pues en ella está el colegio Orlando West High School que fue el epicentro de las protestas de 1976 que cambiaron la historia del país.


Este segundo día de recorrido fue de mayor reflexión.
La visita al museo de Hector Pieterson me habían dejado triste e introvertido.
Luego visitamos la iglesia de Regina Mundi, en donde contraté un guía para que nos explique el valor histórico de esta iglesia en la lucha del apartheid.

En el camino de regreso nos desviamos para que pudiera sacarle unas fotos al estadio mundialista de Soccer City, con su particular y moderno diseño.

Me sentí muy afortunado de haber podido recorrer un poco de SOWETO y conocer a esta familia. Ver como viven desde adentro. Compartiendo historias y cervezas, comidas y anhelos.

Ojalá sigan mejorando las cosas. Se sienten vientos de cambio.

El camino de regreso fue en silencio. Casi total. Muchas cosas pasaban por mi cabeza.

En la puerta del hotel pedí a Thanie que me espere. Tenía un regalo para su familia. Mis amigos.


Horas mas tarde recordé lo de las ratas del tamaño de gatos. Me dio  cierto morbo y lo busque en Google. Es verdad. Las ratas pueden ser tan grandes como un gato. También era cierto que algunos bebes habían muerto producto de el ataque de estos súper roedores.