miércoles, 19 de noviembre de 2014

Ollantaytambo, la gran fortaleza Inca

Deje Urubamba contento. No solo lo había visto todo allí, si no que tuve un pequeño incidente, y a esa altura, abandonar el lugar era lo mas honroso y conveniente.
Poco tiempo mas tarde, luego de recorrer un camino que va en paralelo al río y entre verdes montañas, llegamos, junto a mi hermana, a Ollantaytambo.
Tras una recorrida por este bonito y austero pueblo, que aún mantiene el trazado original planeado por los Incas, nos juntamos con el guía que nos fue asignado, y compartiríamos con otras personas. Lo seguimos entre muchos otros visitantes que subían y bajaban por las callejuelas. Para no perderlos, cada guía llevaba una caña con un banderín de tal o cual color para ser mas fácilmente identificables.

Tiempo antes de ser dominado por los Incas, Ollantaytambo había estado ocupado por pobladores Quechuas y Aymaras, que no guardaban simpatía alguna con los Incas, y no les pagaban sus impuestos. De la mano de Pachacútec fueron ejecutados. Solo entonces mando a construir, y a petición de su padre, el Inca Huiracocha, el complejo de Ollantaytambo.
Mientras caminamos en nuestro primer ascenso del día siguiendo al guía, observamos a la distancia la Plaza de Manyaraqui, en donde suceden los acontecimientos sociales mas importantes de Ollantaytambo pueblo, y que recientemente habíamos visitado.

Originalmente Ollantaytambo fue concebida como una suerte de complejo habitacional. Era uno de los muchos de lo que funcionaban en el Valle Sagrado de Cusco, pero su función no se limitaba a eso.
La nueva ciudad estaba muy bien protegida por la geografía que la rodeaba. La ciudad contaba con una serie de fortificaciones a ambos lados del río Urubamba, y un puñado de pucarás hacían de este un lugar blindado. Una verdadera fortaleza que años mas tarde sería escenario de una derrota de los conquistadores españoles frente a las tropas de Manco Inca, alguna vez aliado de la corona.
Es verdad que desde arriba se domina con la vista los valles. Ollantaytambo ofrecía un refugio perfecto.
Se cree que para su construcción utilizaron las técnicas de los Tiahuanacos, una civilización del altiplano boliviano, que vivía cerca del Lago Titicaca, esto por varias similitudes que hay en el labrado de las piedras, como los encontrados en Tiwanaku, la capital del antiguo imperio.

Tras caminar poco mas de media hora escaleras arriba, pudimos apreciar en todo su esplendor, las construcciones de la "Fortaleza de Ollantaytambo", y el esfuerzo que han hecho las miles de personas que traían las piedras de una cantera cercana, muchas de las cuales han quedado en el camino.

Caminamos con todo el grupo hacia los restos de las antiguas terrazas,  en donde los incas cultivaban la papa y el maíz. Las terrazas se nutrían del agua del Arroyo PataKancha, que es el que cruza por Ollantaytambo pueblo. Estas terrazas, además, protegían de la corrosión a los edificios mas importantes del complejo.

En la parte superior del Templo del Sol se encuentran estos peculiares nichos que cumplían alguna función de seguridad, tipo observación. Frente a este lugar, llamado Intihuatana  hay una piedra que sobresale al precipicio, y se cree era usada para torturar a los enemigos.
La fortaleza de Ollantaytambo es diferente a todas las que pude observar por este primer viaje al Cusco.

Observaciones: Ollantaytambo es uno de los platos fuertes de la zona. En mi opinión conviene visitarse antes de ir a Macchu Pichu, para que nuestra sorpresa y admiración sea cada vez mayor.
Es accesible por vía ferrea (el tren que va de Cusco a Macchu Pichu hace parada en Ollantaytambo), y también por la carretera que viene desde Pisac, o la ruta que une Chinchero con Urubamba. Todos lugares que vale la pena visitar, y que generalmente están incluidos en los tours ofrecidos.