lunes, 6 de julio de 2015

Salamone, el arquitecto maldito de las pampas

Hace unos pocos meses se decidió nombrar como Monumento Histórico Nacional  a las 60 obras que el arquitecto ítalo-Argentino Francisco Salamone hizo en una quincena de municipios de la enorme provincia de Buenos Aires.

Manuel Fresco, quien por esos años era el gobernador de la provincia de Buenos Aires, encomendó a Salamone el gran negocio de obra pública. Digo el negocio, ya que fue escandalosa la corrupción involucrada en estos proyectos. Una corrupción que llegó para instalarse.

El arquitecto e ingeniero Francisco Salamone, recibido en la Universidad de Córdoba, había arrancado su carrera con el pie izquierdo en Villa María, Córdoba. Ahora era amigo personal del gobernador y tenía presupuesto ilimitado para darle rienda suelta a su imaginación. Eso fue lo que hizo.

La obra de Salamone es futurista, estrambótica, geométrica y monumentalista. No pasa inadvertida y despierta variados sentimientos. En sólo 36 meses puso su firma en decenas de pueblos del sudoeste de Buenos Aires. La idea de estos proyectos era mostrar el avance de la civilización por sobre los territorios que hasta no hace mucho tiempo atrás estaban dominados por los indios.

Algunas de sus obras, en mi franca opinión, me parecen una cagada. Muchas están en estado de abandono. Lo cierto es que ahora son todas "Monumento Histórico Nacional". Estas son las que mas me gustaron y que fui recogiendo a lo largo de mis viajes por la provincia de Buenos Aires.

La municipalidad de Carhué, cabecera del partido de Adolfo Alsina, que visitase cuando vine a conocer las Ruinas de Epecuén, es muy apreciada por la fusión de estilos que presenta, mesclando el Futurismo Italiano con su clásico estilo Art Decó, y el Funcionalismo. El Edificio de 1938, quizás la obra mas destacada de Salamone, sito frente a la plaza principal, está protegido por el estado y es Monumento Histórico Nacional. Cuenta con mobiliario y luminarias diseñados por el arquitecto.

El "Palacio de Alsina" (tal como se conoce al edificio)  tiene una alta torre en su sector central. El alto de las torres de Salomone tienen un por qué, y es el de superar en altura a las iglesias, en un claro simbolismo que marca el poder del estado por sobre el de Dios. Un estado presente que además tiene la gentileza de darte la hora, o eso parece ya que todas las torres de los municipios intervenidos por Salomone cuentan con un reloj.

La torre de la Municipalidad de Adolfo Alsina alcanza los 36 metros pero iba a ser mucho mas alta, simulando una suerte deTorre de Babel. Alguien se guardó un vuelto y la obra no llegó al cielo.
Municipalidad de Adolfo Alsina
El faenado a gran escala estaba cumpliendo un rol muy importante en la economía bonaerense. Antes de hundirse en las salitrosas aguas por mas de tres décadas, Villa Epecuén tenía, como tantos otros pueblos en la provincia de Buenos Aires, un matadero en las afueras del casco urbano. Otra obra de Salamone que vuelve a ser lo mas alto del lugar. Funcionó hasta los días en que empezó a quedar rodeado por las aguas, y orgullosamente es de las pocas construcciones de la ex villa turística que frente al embate de la sal y del agua aún sigue de pie.
Matadero en Villa Epecuén, partido de Adolfo Alsina
En el partido de Azul, la participación del ingeniero Francisco Salamone es mucho mas importante. El también arquitecto e incansable trabajador mando a hacer todo lo necesario para la constitución de la plaza sin dejar detalles al azar, desde las baldosas de las veredas hasta los tres tipos de bancos y dos de luminarias que completan el lugar. 
Ideó para ello  un sistema de módulos para que pudieran hacerse iguales y en forma masiva y veloz, aquellos bancos, los maceteros, las ramblas y las luminarias de la plaza, tal como termino sucediendo.

Se presentaron mas de 50 proyectos para la ciudad de Azul, pero estos son los que llegaron a realizarse.
Plaza General San Martín en Azul, provincia de Buenos Aires
La Plaza General San Martín, la principal de la ciudad de Azul tiene, como tantas otras plazas argentinas, una estatua ecuestre del padre de la patria. A esta la hicieron en 1937 y justo enfrente están los edificios mas importantes de la ciudad, como la imponente catedral, el importante Teatro Español y el Gran Hotel Azul, en donde me hospedé en esa oportunidad.
Estatua ecuestre en la Plaza General San Martín en Azul, provincia de Buenos Aires
Los pisos, con baldosas blancas, negras y grises dan la sensación de ser irregulares. La lógica indica que el piso es plano, y lo es, pero la mente nos hace dudar ante tanta sensación de movimiento que resulta hipnótica y puede marear a quienes pasamos allí por primera vez.
Pisos de la Plaza General San Martín, en Azul, provincia de Buenos Aires
En el centro de la plaza destaca por debajo de la estatua una fuente de figura geométrica, desde donde es posible apreciar que todo el conjunto es de un original y cuidado estilo Art Decó.
Fuente Plaza San Martín
Cuando uno llega al Cementerio Único de Azul  (o Cementerio Municipal), lo primero que divisa es un gran pórtico de entrada con la leyenda R.I.P. (Requiescat in Pace) en grandes letras de un mármol negro. Tiene 43 imponentes metros de frente y 21 de altura. Una figura del Arcángel San Miguel (aka "El Angel Vengativo' o "El Angel Exterminador") brota fuerte con una espada entre las manos. Parece seguir con su mirada a los vivos desde todos los ángulos.

Es aquí donde Salamone da rienda suelta a toda su creatividad Art Decó. Este pórtico en el acceso al cementerio tiene un significado en sus dos costados, ya que el inverso de la cruz custodia a los muertos del cementerio, marcando lo que es el límite entre la vida y la muerte. El afuera y el adentro.
Entrada al Cementerio Único de Azul
No es la primera vez que Salamone se encarga de diseñar los cementerios municipales de una ciudad. Ya lo había hecho en las ciudades de Balcarce y de Saldungaray, en donde un monumental Cristo sobre un plato redondo simula la idea de que "la vida es una ruleta" (Salomone tenía problemas con el juego). Tanto el camposanto de Azul, como el de Saldungaray están consideradas las "obras maestras" de Salomone, en donde el artista se hace completo y logra un expresionismo inédito hasta el momento. Estas obras hoy son de culto entre arquitectos.
El Angel Vengador, Azul Buenos Aires
 Con la producción de carne a gran escala, no sólo se comenzó a cuestionar el cruel método de matanza de los vacunos, si no también la necesidad de tener un mejor manejo de los abundantes residuos patológicos producidos, y las condiciones higiénicas en la que estaban sometidos los trabajadores.

El Matadero Municipal de Azul (circa 1937) está en las afueras de la ciudad, emplazado en lo que es y era el camino viejo a Tandíl. Es probablemente uno de los mas grandes de cuantos hizo Salamone. 
Matadero de Azul
Todos los mataderos de Salamone tienen un espacio frontal y abierto en donde funcionaba un sistema de rieles que iba acercando las miles de reces a los trabajadores. De esta manera se instalaba la idea de producción en cadena. Lo que tienen en común los mataderos de Salamone es esa funcionalidad edilicia heredada del Movimiento Bauhaus.
Torre de matadero en Azul, obra de Francisco Salomone
Las torres típicas del Art Decó de Salamone vuelven a aparecer en este matadero, sólo que aquí, para diferenciarse, tienen la forma de enormes cuchillas. Su torre alcanza los 18 metros de altura.

El estilo modernista de sus construcciones hicieron que la sociedad encuentre similitudes con la arquitectura soviética y/o fascista en días en los que Argentina estaba gobernada por una dictadura.
Matadero Salomone en Azul, provincia de Buenos Aires
Muchas veces había visto y visitado la Municipalidad de Chascomús, frente a la plaza en donde alguna vez pusieron la piedra fundacional de la ciudad, pero como su estilo es completamente diferente, nunca se me ocurrió asociarla con Francisco Salamone. Me vi sorprendido al saber que este edificio también es de su autoría.
El caso de Chascomús es completamente diferente al del resto de los pueblos en donde el arquitecto Salomone ejecutó su obra. Resulta que esta ciudad viene escribiendo su rica historia desde 1779, cuando se eligió a este lugar como el emplazamiento del Fuerte San Juan Bautista de Chascomús, "por sus ricas pasturas y su leña en abundancia". Este fuerte protegía el avance del indio más allá del límite natural que suponía el Río Salado en tiempos de dominio español.

Años mas tarde fue escenario de la "Batalla de Chascomús", una de los mas cruentos enfrentamientos entre hermanos que hubo en suelo argentino. Luego llegarían los primeros alambrados y el ferrocarril a esta zona que ya era famosa por la cantidad de hacienda que tenían los grandes estancieros de los campos mas antiguos de la provincia, tan cerca de la Capital Federal.
Era aquella una época en que la producción de carne era el mayor ingreso que tenía la provincia de Buenos Aires.
Municipalidad de Chascomús
Chascomús tenía en aquellos días un viejo cabildo colonial con arcos de recova de mediados del 1800. Cuando la gente se enteró de los planes del gobierno, en donde Salamone iba a hacer un nuevo edificio municipal, se movilizaron en masiva protesta. Ante las quejas de los vecinos, el arquitecto no se animó a construir algo tan futurista y atrevido. Quizás por ser un municipio que dobla en años de existencia a los otros pueblos en donde plasmo su obra.
Municipalidad de Chascomús
Lo cierto es que tiraron abajo el cabildo existente y con el presupuesto generoso del gobernador Fresco construyeron el edificio actual. Antes los 4 proyectos que presentó Salamone pasaron bajo la atenta mirada de una comisión.

La municipalidad nunca contó con la simpatía de los vecinos contemporáneos, pero con el correr de los años, "la torta de bodas" fue sumando simpatizantes, y hoy es uno de los lugares mas fotografiados por los cientos de miles de turistas que visitan cada año Chascomús, "Capital del Miniturismo".
Su estilo es indefinido, una suerte de mescla entre lo Colonial y lo Neoclásico.
Municipalidad de Chascomús
Otra de esas obras que parecen exageradas para el lugar en donde están emplazadas es el edificio que hicieron para la Municipalidad de Rauch (Capital Nacional del Ave de Raza) inaugurado en 1938. Como les pasa a tantos otros distraídos, el edificio llamó inmediatamente mi atención, sólo que para ese entonces ya estaba familiarizado con la obra de Francisco Salamone. El edificio ultra geométrico se encuentra en la plaza principal del pueblo, que dicho sea de paso es muy bonita, con su kiosco y espacios verdes muy cuidados. Esta plaza, con su pérgola y luminarias, y el plano de todas las calles circundantes también son obra de Salomone.

Rauch todavía es chico (unos 12.000 habitantes), y siempre hay que ver las cosas en contexto. Sólo basta imaginar como era este lugar en los días en los que Salamone hizo la municipalidad. Apenas unas décadas habían pasado desde el último malón.
Municipalidad de Rauch
Pellegrini, un prolijo pueblo del oeste bonaerense, casi en el límite con la provincia de La Pampa, también tiene el sello inconfundible de la obra de Salamone. El edificio de la municipalidad se ubica sobre dos plazas contiguas, también trazadas por el lápiz del arquitecto. Es lejos la construcción mas alta de este pueblo, como ocurre generalmente con los edificios municipales gestados en las llanuras.

Como en el caso de Rauch, y casi todos los municipios, el edificio parece demasiado importante para las dimensiones del pueblo. En la actualidad Pellegrini cuenta con poco mas de 5.000 habitantes.

La torre de la Municipalidad de Pellegrini es la única que tiene un reloj a ambos lados de la torre, y tal como ocurre en la Municipalidad de Alsina, los muebles del interior también fueron diseñados por el futurista y controvertido arquitecto maldito de las pampas.
Municipalidad de Pellegrini
Muchas de las obras del arquitecto Salamone no pudieron siquiera inagurarse, ya que se había instalado entre los pueblos la idea de que su arquitectura tenía connotaciones políticas asociadas al fascismo. Además resultaban extravagantes, modernistas, disparatadas, y resultaban chocantes, allí, en el medio de las pampas. Incluso muchas plazas principales, allí donde siempre se suele dar "la vuelta del perro", dejaron de ser el punto neurálgico o social de los pueblos.

Así murió, ignorado y olvidado durante décadas. Sólo construyó dos edificios racionalistas, uno de ellos en el codiciado terreno frente al Hotel Alvear Palace, sobre Avenida Alvear, la mas elegante de Buenos Aires. Salamone se había llevado gracias a la obra pública y a los sobre-precios un gran billete, y ya no necesitaba trabajar.
Municipalidad de Pellegrini, provincia de Buenos Aires
Fueron muchas las veces que escuché que las obras de Francisco Salamone parecen salidas de la película "Metropolis" del alemán Fritz Lang, que cuenta la historia de un grupo de trabajadores encerrados en el corazón industrial de una megalópolis del siglo XXI. Mucho de verdad hay en ello.
La obra de Salamone hoy es mas apreciada, contemporanea y moderna que nunca.