viernes, 7 de octubre de 2016

Basílica de Luján, "La Capital de la Fe"

Luján es el centro de peregrinaje mas importante de Argentina. Cada año, unos seis millones de personas se acercan hasta la basílica para venerar a Nuestra Señora de Luján, la Patrona de Argentina, Paraguay y Uruguay. Esta enorme demostración de fe (entre las mas importantes del mundo) tiene su origen en 1893 y su apogeo el día de la peregrinación anual que parte sin interrupciones desde la Parroquia de San Cayetano en el barrio de Liniers (C.A.B.A.), hasta la Basílica de Luján, en donde los fieles que caminaron unos 60 kilómetros en 15 horas o mas, asisten a varias misas. Es increíble. Me ha tocado andar por los caminos ese día, y son millares caminando a las veras de todas las rutas que conducen a la ciudad de Luján, el Santuario Nacional de Argentina.
La Basílica de Luján impacta de lejos por el espacio circundante que brinda la Plaza Belgrano que engrandece el conjunto, y también con sus dos torres puntiagudas que superan los 106 metros de altura.
La basílica tiene su origen en 1630, cuando Antonio Farías Sáa, un acaudalado hacendado portugués, hace el encargo de una imagen de la Inmaculada Concepción de María a un artista de Pernambuco, para colocar en una capilla que estaba comenzando a erigir en sus dominios de Sumampa (en lo que actualmente es Santiago del Estero).
El artista, para no defraudar a su compatriota, le manda dos paquetes bien protegidos con imágenes de la virgen, y es ahí, a partir de este episodio donde comienza la leyenda y la historia de esta basílica.
Cuenta la historia que tras algunas semanas de navegación llega a Buenos Aires la encomienda desde Sao Paulo. Allí se mete cada una de las imágenes en un cajón diferente, y se las sube a la carreta que viajaría en una caravana hacia su destino.
Se sabe que esa carreta se detuvo junto al resto en la estancia de un tal Rosendo de Trigueros, en el actual Partido de Pilar (Paraje Zelaya). Parece que al día siguiente, la carreta que llevaba la imagen de la Virgen de Luján no podía avanzar. Era como que los bueyes estuvieran encajados, lo cual resultaba curioso en extremo, pues el resto de las carretas se movían con facilidad. Los conductores bajan entonces la carga y no tardan en descubrir que los bueyes no avanzarían mientras uno de los cajones estuviese a bordo. Rompiendo las reglas abrieron el cajón para divisar que es lo que contenía su interior, y se sorprendieron en demasía al ver que sólo era una pequeña y liviana figura de la Virgen.

Tras un intenso debate entre los múltiples testigos de este peculiar hecho, se llegó a la conclusión de que la pequeña figura de la Virgen quería quedarse por esos pagos. Siendo don Rosendo el "único" habitante de la zona, se la dejaron a él, que emocionado la recibió y se comprometió a tratarla bien. Mas "hizo correr la bola' de su presencia, y como eran tantos los que llegaban, construyó una humilde ermita junto a su rancho para que se la pudiera venerar. Allí permaneció desde 1630 hasta 1674.
Una vez dentro de la Basílica de Luján, quizás lo que mas destaca a nivel edilicio de esta construcción Neo Gótica, sea la nave central que tiene casi 100 metros de largo, lo que le da un aspecto visual angosto (recurso típico del estilo arquitectónico), sólo aliviado por la existencia de sus naves laterales. Sus medidas son bastante "modestas", con un ancho de 13.10 metros y 19.50 de alto.
La Basílica de Luján está hecha de piedra labrada, en su interior funcionan 25 capillas y no le falta nada para que la miren con el debido respeto. Es Monumento Histórico Nacional, aunque desde 1998, muchos años mas tarde de ser proclamada Basílica por el Papa Pío XI en 1930.
Doña Ana Mattos, viuda de un capitán español llamado Marcos Siqueiros, era dueña de una extensa cantidad de tierras sobre las margenes del río Luján, en donde hoy está emplazada la ciudad homónima.
La viuda también era devota de la virgen, y en 1674 manda a comprar la imagen que había en la humilde ermita de don Rosendo, para trasladarla a una capilla de su propiedad.

Tras la venta la pequeña figura de la virgen desapareció de los dominios de doña Mattos, no en una, si no en dos oportunidades encontrándose de vuelta ambas veces en la ermita de don Rosendo, y habiendo llegado hasta aquí de manera inexplicable. Este hecho se traduce como una nueva manifestación de la Virgen, y sólo cuando doña Mattos decide donar los terrenos para la construcción de lo que iba a devenir en la Basílica de Luján, es que la Virgen aceptó su lugar de emplazamiento.
En el altar central se puede ver la imagen de Jesús y María rodeados por los Apóstoles. Por debajo una serie de nichos en donde aparecen las figuras de San Pedro, Santo Tomás, San Felipe, San Simón y San Andrés, y por el otro San Pablo, los santiagos (mayor y menor), San Bartolomé y San Judas Tadeo

Un gran órgano enfrenta al altar, o da la espalda a la gente. Pesa 12.000 kilos y tiene 3.800 tubos alineados en 14 metros de ancho y su profundidad alcanza los 7 metros. Es idéntico al que se encuentra en la Catedral de Notre Dame en Paris, y es que de Francia viene, sólo que el de Argentina no funciona desde hace varias décadas.
Este fantástico órgano fue una donación del Monseñor León Gallardo.
Hoy la Basílica de Luján goza de fama mundial como epicentro de una de las peregrinaciones religiosas mas importantes del mundo. Nadie pone en tela de juicio de que esta sea "La Capital de la Fe".

Como complemento, la propia ciudad de Luján ofrece un buen abanico de actividades culturales, gastronómicas y sociales.