martes, 17 de febrero de 2026

El corazón de Uzbekistán

 En nuestro segundo día en la ciudad fuimos a conocer la Plaza de la Independencia, que es el símbolo espiritual de Tashkent y el corazón de la soberanía del país. La plaza es sin duda un espacio indispensable para entender la identidad de Uzbekistán.
Originalmente diseñada durante la era zarista, cuando era conocida como Plaza Lenin, fue completamente modificada tratando de reflejar la identidad local.

Apenas uno sale de la boca del metro de la estación Mustaqillik Maydoni (una de la más bellas de la ciudad y parte de la Línea Roja o Línea Chilonsor) se topa con una estructura de material plateado. Se trata de El Arco de Plata (Ezgulik), un monumento a la bondad y a la nobleza.
El arco está formado por columnatas de mármol blanco y está coronado por la figura de varias cigüeñas, que en la cultura Uzbeka simbolizan la paz, la buena fortuna y la felicidad
Lo primero que sorprende es la escala, o tamaño de la plaza, pero sobre todo impresiona por su pulcritud (las estaciones del subterráneo ya habían sido un buen antecedente). En ella parece amalgamarse perfectamente la arquitectura soviética con el moderno Uzbekistán que parece caminar a paso firme hacia el rol central que tuvo alguna vez.
La plaza está rodeada de algunos edificios gubernamentales clave como el Ministerio de Finanzas o el edificio del Senado de la Nación.

Como en muchos otros espacios de la ciudad, la Plaza de la Independencia también tiene su conjunto de fuentes que traen un poco de frescura a la aridez de la ciudad, y por las noches se tiñen de colores para darle más gracia al conjunto. Las fuentes escupen chorros de agua con patrones geométricos complejos, que hacen todo un espectáculo para los visitantes.

En el centro de la plaza se erige un alto pedestal de granito en el exacto sitio dónde antes se encontraba la estatua de Lenin. En lo alto del pedestal hay un globo terráqueo dorado dónde sobresale la figura de Uzbekistán, nuevo miembro soberano de la comunidad internacional.
Cerca de la base del pedestal se encuentra el Monumento a la Madre Feliz, inaugurado en 2006. Esta estatua presenta una mujer sentada que sostiene un niño en sus brazos. La mujer representa a la madre patria, sabia, y el niño representa el futuro promisorio.


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