lunes, 5 de enero de 2026

Museo Afrasiab de Samarcanda

 Un viaje a Uzbekistán, y especialmente a Samarcanda, está repleto de historia. Es absolutamente inevitable empaparse de una larga serie de acontecimientos que sucedieron en esta ciudad a lo largo de 2.700 años. Esta encrucijada de culturas hace de Samarcanda una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo que la UNESCO declara en 2.001 como sitio Patrimonio de la Humanidad, y no es para menos.
A mi entender es el tipo de ciudad que no puede visitarse sin la asistencia de un guía, caso contrario sería mucha la información que uno se pierde, incluso yendo medianamente bien preparado. Entre tanta riqueza cultural existe el Museo Afrasiab, situado en el sitio homónimo y que es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo, y la parte más antigua de la ciudad de Samarcanda destruida por los mongoles a principios del siglo XIII.

En esta última década vengo viajando mucho con amigos con quien compartimos varias pasiones, y este viaje por La Ruta de la Seda no sería una excepción. De hecho era un viaje planeado años antes de la pandemia y que supo encontrar su momento varios años más tarde.

El museo se encuentra en un sitio muy atractivo en el norte de la ciudad por el cuál da gusto caminar, y eso fue lo que hicimos antes de entrar al edificio. El entorno es precioso y la flora muy interesante, con árboles centenarios de pistacho o suculentas con flores coloridas que varias veces llamaron mi atención. Como todo en Uzbekistán se encuentra en un estado impoluto.

Afrasiab es la parte más fértil, antigua y alta de Samarcanda que estuvo habitada desde el 500 a.C. hasta el 1.200 cuando fue destruida en una de las Invasiones Mongolas, pero incluso existía desde por lo menos un milenio antes.

El área de exploración dónde se encuentra el museo cubre unas 220 hectáreas, y el espesor de los estratos arqueológicos varía entre ocho y doce metros.

Creo que lo más destacado que tiene el museo son una serie de fantásticos murales pintados aproximadamente en el 648 d.C. En esos murales se ve, por ejemplo, una escena del rey Varkhuman con embajadores de diversos países en la que un chino le obsequia una ristra de capullos de gusanos de seda.
El resto del museo expone gran cantidad de piezas de cerámica vitrificada que dan muestra de grandes habilidades y buen gusto. Hay jarras, vasijas, cuencos, platos y también muchos objetos en vidrio, como copas de vino, botellas, cucharas, frascos. También un montón de monedas de todos los períodos, y un puñado de maquetas que ayudan a entender la historia del emplazamiento luego de visualizar un corto video explicativo.
El museo y el yacimiento arqueológico se encuentran un tanto alejado del centro de Samarkanda. Es un sitio muy cuidado pero el museo resulta un tanto pobre, por lo que su visita no es indispensable. Quizás con los años mejore un poco, ya que la mayor parte del yacimiento, está aún sin explorar.