Cuando desperté aquella mañana de domingo en la bulliciosa Bangkok me sentía pésimo. No estaba muy contento con la idea de ir a conocer Amphawa.
El tráfico saliendo de la urbe era espantoso y no mejoró durante la mayor parte del camino. Finalmente tras más de dos horas de frenadas y aceleradas llegamos a la vecina provincia de Samut Songkhram ubicada en pleno delta del río Mae Klong. En el medio de ese delta se encuentra la ciudad de Amphawa, famosa, entre otras cosas, por sus dos mercados.
La gama de aromas es lo primero que llama la atención de los visitantes. Decenas de barcos amarrados a las orillas funcionan como cocinas flotantes dónde preparan con esmero y sabiduría los mejores platos de la zona, como el Pla Too Mae Klong, el famoso e icónico pescado de cuello torcido, calamares, langostinos de muy generosas proporciones o los famosos postres de coco, y aquí hay que hacer un párrafo aparte, ya que el área este es famosa por su aceite de palma y probarlo es una obligación.
Una cosa que se ha vuelto muy popular en los mercados de Tailandia es el Mala, y aunque es un término de origen chino (Szechuan), se refiere a estas brochetas que uno puede armar a su antojo, y que antes de ser entregadas son untadas en una salsa picante, dulce y agria. Vale la pena probar los hongos Eryngii (Hongos Ostra Rey), o los Look Chin, las albóndigas a su derecha. generalmente rellenas de pescado.
A medida que van pasando las horas el mercado se va poniendo más tranquilo, y ahí es el momento de subir a uno de los Long Tail Boats para adentrar en este fantástico y fértil mundo, y conocer como es el alma de los Klongs (canales).
Los Long Tail son las embarcaciones más emblemáticas de los deltas del Sudeste Asiático. Lo que las hace tan geniales es que están perfectamente adaptadas a estas aguas que pueden ser muy bajas y barrosas, razón por la cuál carecen de timón y tienen un eje largo, de unos tres o cuatro metros conectado directamente con el motor. Aquí viene la segunda particularidad, ya que estos no son mototres marinos, sino clásicos motores Diesel de camión, Hyundai, Isuzu o Toyota.
El viento en la cara me hacía sentir bien y enérgico. Durante el paseo en bote uno puede divisar muchas cosas de interés, pero un gigante Buda va a llamar nuestra atención. Trata del Templo Wat Bang Khae, y para aquellos que vengan con más tiempo resulta una interesante visita por sus tallados de madera que narran la historia de Buda desde su nacimiento hasta su ilustración.
Como sucede en los lugares de delta, las casas están construidas sobre pilotes de madera para lidiar con las crecidas del río y las mareas. En Amphawa suelen ser de madera de teca, madera de gran calidad que abunda en la zona. En este caso las casas tienen la particularidad de tener fachadas que se abren completamente, no solo para ventilar, sino también para poder comerciar con las embarcaciones.
Durante siglos Amphawa fue un centro logístico dónde centenares de barcos intercambiaban productos entre la costa y el interior de Tailandia. Toda esta zona del Delta de Mae Klong es extremadasmente fértil, por lo cuál siempre jugó un rol importante sobre todo en la producción de azúcar de palma, deliciosos pomelos, y coco.
Ambos mercados atraen a miles de visitantes cada año, razón por la cuál, la economía de Amphawa ve aquí su mayor ingreso. El sitio es agradable, la naturaleza exhuberante. Ciertamente es una cara muy diferente a la que tiene Bangkok, incluso fluvialmente hablando. Hay un montón de alojamientos, quien sabe, quizás la próxima pase unos días por aquí.
El tráfico de la vuelta fue horroroso. Domingo y en hora pico. Tomando esto en consideración, para un day trip de Bangkok a Amphawa, quizás el mejor día sean los viernes.









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