sábado, 22 de junio de 2013

Serengeti durante la Gran Migración

Cuando llegamos a Serengeti ya veníamos de exitosos safaris en varios parques nacionales, y las pretensiones eran altas. Ya no queríamos ver (solo) animales, si no que buscábamos acción al por mayor. Algo como un león comiendose una zebra, o un cheetah persiguiendo a una gacela. También nos conformábamos con ver a un rhino mas de cerca.
Lo conseguimos todo.

Serengeti significa en Masái algo así como "La tierra que transcurre para siempre". Las tierras parecían, de hecho, llanuras infinitas. Al principio de nuestro recorrido eran más desérticas, y con apenas un arbusto cada tanto. Si es que había.

El Serengeti presenta un ecosistema único en el mundo que se ha mantenido casi intacto por un millón de años.
Durante el invierno, algunos días cualquiera entre abril y julio se presenta EL acontecimiento mas fenomenal de la vida salvaje, en Africa y en el mundo entero: La Gran Migración.
Este fenómeno ocurre cada año e involucra cifras enormes de animales, difíciles de imaginar, realmente sobrecogedoras, formando por momentos lagunas de animales. Es increíble.

El viaje sin principio ni fín  es circular para los emigrantes, los ñus, sus compañeras las cebras, gacelas de Thompson y otras y tiene unos 500 kilómetros en redondo entre el Parque Nacional Serengeti y la Reserva Natural Masai Mara en la vecina Kenia.
Todos estos animales herbívoros son seguidos por los depredadores. Los leones cazan o esperan a que caigan cansados animales, las hienas esperan cerca para llevarse algún resto. También están los chacales y desde arriba, vigilándolo todo, las águilas. Estos animales se suman a una fauna residente ya de por si grande. Allí esperan sedentarios los impalas, las jirafas en donde hay árboles, los búfalos que siempre tienen sus clubes de seguidores a mi no me provocan mucho. También están los topis, que me caen súper, los siempre graciosos warhogs, mas gacelas de media docena de tipos diferentes, y claro, los depredadores locales, como el leopardo o los perros salvajes.

Este acontecimiento se produce cada año y va en el mismo sentido que las agujas del reloj.
Tras recorrer algunos kilómetros comiendo tierra a lo pavote, llegamos a lo que sería un oasis en el desierto. Aquí están algunas piedras que sobresalen de la "infinita" planicie. Los locales llaman a estas piedras, que dicho sea de paso son las mas antiguas del mundo, Kopje, que deriva del Holandés y significa algo así como pequeña lomada (Naabi en Masai). Estos Kopjes sobresalen de la planicie (Siringet en Masai) en tierras que fueron tapadas por las cenizas del volcan Ngorongoro, creando una capa cementosa que dificulta el crecimiento de los árboles, razón por la cual ninguno es alto.
Estos Kopjes albergan a su propia fauna. Allí hay lagartos, serpientes, baboons y aves varias, muchas de las cuales (aproximadamente un cuarto de ellas) vienen o van hacia Europa y la estepa Rusa. En total, los fanáticos, pueden llegar a divisar 530 especies distintas.

Desde aquí se arranca el recorrido propiamente dicho. Muchos aprovechan para almorzar,todos en realidad, ya que mas adelante no se podra descender de los vehículos y encontrar sombra es una tarea difícil. Nosotros venimos equipados con los picnic boxes provistos por la empresa, que siempre son muy ricos y completos. La gente aprovecha para ir al baño o tirarse a la sombra en un ámbito seguro y controlado.Quizás hacer compras, aunque es carísimo el lugar, acostumbrado a un turismo de ricos.
Allí levantamos los techos de las Toyota Land Cruiser´s y nos preparamos para disparar nuestras máquinas de fotos contra todos los animales que se nos iban presentando.

Este primer viaje (Safari en Suahili) era camino a nuestro hotel. Eran poco mas que 110 kilómetros que nos iban a mostrar un poco de Serengeti, sus animales, las peligrosas moscas Tse Tse que pueden transmitir tripanosomiasis, o enfermedad del sueño, y un atardecer con un sol enorme cayendo como un globo naranja frente a nuestros incrédulos ojos.
Apenas después estábamos llegando a nuestro espectacular campamento, en donde, desde el momento uno fuimos tratados como reyes viviendo un lujo victoriano, en un entorno realmente privilegiado.


Comimos fantásticamente no pudiendo creer disfrutar semejantes manjares en la mitad de Africa. Bebimos vinos Australianos y Sudafricanos y nos entregamos al sueño en nuestras cómodas camas.

Al día siguiente comenzaríamos nuestra recorrida de tres días por el Serengeti.

Un rico desayuno con huevos revueltos, pâtisserie recién sacada del horno, frutas tropicales, cereales, jugos de verdad,salchichas varias, comida Hindú y un largo etcétera. Todo lo que uno puede pretender de un lugar así, y más.

Apenas arrancamos nuestro primer recorrido, que nos demandaría el día entero a puro offroad , nos encontramos con una familia de leones refrescándose en un charco, y adueñándose de el.
El día había empezado bien, y solo llevábamos unos minutos fuera.


La verdad me daban ganas de bajar de la Land Cruiser para abrazar a los leones y llenarlos de besos, pero no me dejaron. Que lindos animales. Todos quedábamos fascinados ante su encanto en cada uno de nuestros encuentros.
Nakupenda Simba.
Seguimos viendo Kopjes en este sector del Serengeti, pero no volvimos a verlos en los días siguientes.
Con el sol bien arriba y un calor difícil de soportar, hicimos una breve parada para repostar 160 litros de combustible para nuestras sedientas Land Cruiser´s.
Seguimos un rato por caminos en buen estado como para descansar un poco de tanto bamboleo, lo que aquí se conoce como el "Masaje Africano".
Divisamos mas jirafas del tipo Camelopardalis tippelskirchi  que solo habitan las sabanas de Kenia y de Tanzania.
Estas jirafas pueden llegar a pesar hasta 2 toneladas.
Es el animal mas alto de todos los que siguen existiendo. Su corazón pesa 12 kilos.

Siempre estaban en grupos pequeños comiendo sin problemas de las copas espinosas de las acacias.
Su momento de mayor vulnerabilidad es cuando tiene que abrir sus piernas y bajar su largo cuello para poder tomar un poco de agua.
No se sabe del todo el porque de un cuello tan largo, aunque algunos científicos dicen que está estrictamente ligado a la defensa del animal, ya que cuando los machos se enfrentan entre sí, lo hacen pegándose tremendos cuellazos (necking). Esto lo pudimos ver, y es muy feo. Se dan muy duro.


- Pole, pole! ( mas despacio) digo en idioma Swahili. Me parece que hay un leopardo (Chui) en ese árbol.

- Adonde?
- Ahí, mira, se ve la patita.
- Yo no veo nada.

El maldito leopardo se hacía desear. Fue, junto al rinoceronte, el animal mas difícil de avistar.
Estaba sobre las ramas de un "Sausage tree" (Kigelia Africana) , árbol siempre verde del África tropical cuyo fruto se asemeja a una gran y gorda salchicha.
Sus ramas son el lugar preferido de las serpientes Python, las famosas constrictoras. Lo mejor es mantenerse lejos de su poca amigable sombra.

Nos quedamos mirando la inacción del leopardo. El tipo solo se digno a mover un poco su pata colgante. Hasta desconfiamos si era un bicho de verdad, mientras tratábamos de tomar una foto decente, como para verlo mas de cerca.

- ¿Lo ven?

En cada río o agujero de agua que nos cruzamos, veíamos centenares de hipopótamos, a los que esperábamos pacientemente a que salgan del agua para burlarnos un poco de su deformidad simpática.
Estos bichos pasan la mayor parte del día bajo el agua en grupos de varias docenas con un macho jefe. Así logran bajar la temperatura de sus cuerpos y protegerse del sol.
Curiosamente, los hipopótamos no flotan ni saben nadar. Para moverse en aguas profundas descienden al fondo y van pegando potentes saltos para poder avanzar.

Pese a su parecido con los chanchos, es el ser vivo mas cercano a las ballenas. Que tal?

El hipopótamo esta considerado como el animal mas peligroso de Africa. Todos los años son responsables de asesinar a muchos humanos desprevenidos cuando están en o en las orillas de un río.


Terminando un segundo día de extensos recorridos por la sabana (Mbuga) y fuimos encarando la vuelta.

Nos topamos con varios incendios controlados, que no llegaban a quemar del todo los altos pastos, y por suerte dejaban a todos los bajos árboles en pié.

Cortinas de humo en el Siringet.
El sol siempre naranja y redondo se esconde en esos cielos nunca limpios, siempre terrosos, como el del polvo que nunca llega a asentarse nuevamente en la tierra. Un cielo de Africa cubriendo las inmensidades de estas planicies.

También la hora en que los mosquitos salen a cazar.
Esa noche íbamos a tener una comida muy especial en la mitad del bush, con una alta fogata, para ahuyentar a las fieras, varias mesas, cocineros y media docena de guardias armados.
Un cielo bastante generoso en estrellas y el sonido de las quejas de las hienas cercanas.

Me hubiera quedado ahí toda la noche, pero hay que madrugar y ya estamos todos acostumbrados al horario africano. A la cama a las diez de la noche, y arriba entre las 5 y las 7 de la mañana.
Las jornadas a pura emoción cansan al cuerpo.

El tercer y último día lo pasamos enteramente afuera, recorriendo nuevos sectores, casi siempre manejando a campo traviesa entre pastizales, espinales, huellas pantanosas y el sonido de los ñus, que de a cientos, o miles se acercaban a las aguas del río.

Ocasionalmente cruzábamos algún pequeño bosque buscando nueva fauna.
Esperamos pacientemente que algún ñu o cebra se meta en el río para ver como se lo devoraba uno de los tantos cocodrilos. Aquí las aguas están infestadas de ellos, y son los mas grandes luego de los australianos.
Compartiendo el terreno con mas y mas hipopótamos. Siempre guardando distancia de tan agresivos bichos, que esta vez se encontraban con sus crías tomando sol en una linda playita del río Grumeti.

Lo mas gracioso es como cagan esparciendo todo el excremento con su cola tipo ventilador. Una forma de marcar territorio, y avisar su presencia.

Con tanto pájaro dando vueltas, aprendimos algunas cosas de su comportamiento.
Algunos de nuestros compañeros, ávidos cazadores de imágenes, estaban felices tratando de divisarlos todos.

Cuando uno esta de safari, todos los guías están comunicados por radio, así que cuando uno ve algo en algún sector, es de buena leche dar aviso al resto, así la gente no se queja y puede ver la mayor cantidad de animales posible.
Cada tanto, salíamos disparados de aquí para allá en nuestro afán de verlo todo.


Los Ñus siguen apareciendo de a miles y dominan el paisaje. Algunos van cayendo agotados y serán comidos por los muchos depredadores que acechan.
Aprovechando un lugar en el camino en donde teníamos franca vista hacia todos los costados, de modo de poder divisar algún animal salvaje, descendimos de los vehículos para desayunar sentados en el amarillo pasto en esa fría mañana.
El sol acariciaba desde arriba. Todos mirábamos en la misma dirección y nadie a sus espaldas.

Aquí, uno de los tantos hormigueros, como de cemento. Hemos visto algunos que doblaban su altura, pero eran de tierra.
Seguimos nuestro safari siempre acompañados por el ya ensordecedor sonido de los ñus. Que cantidad impresionante de animales. Realmente no dejábamos de sorprendernos por la magnitud del evento que estábamos presenciando.
Los veíamos pastar, pero también correrse y pegarse fuertísimos golpes con sus cabezas los unos a los otros, en la cual los dos machos quedaban mareados por un rato..
También estaban los ñus viejos, que son respetados y ya no necesitan andar cabeceando al resto para que les hagan caso.
Otro buen y exitoso momento llego cuando pudimos divisar a lo lejos un cheetah.
Logramos acercarnos sigilosamente y captar con nuestra mirada a la inocente gacela que se encontraba a unos 100 metros de nosotros y el cheetah.
Estando todos en contra del viento, la gacela no podía olernos. Era cuestión de esperar.

Cada vez que la gacela se distraía un poco, o miraba para el otro lado, el cheetah avanzaba sigilosamente arrastrándose de una planta a la otra, siempre intentando acercarse a la gacela, para dar por fin su tremenda corrida que dejara sin posibilidad de escape a la gacela.

Nos quedamos en profundo silencio observando de cerca tan bonito animal. Los motores apagados y el sonido solo ocasional de alguna (cuando no) molesta mosca Tse Tse.


La gacela ve al cheetah y toma un poco mas de distancia. Los dos saben que el cheetah necesita de una distancia mínima antes de largarse a correr (unos 80 mts), y que la tarea demanda tanta energía, que si el cheetah falla, se quedará sin comer. Si vuelve a tener mala suerte en la cacería, podrá morir de hambre por el gasto de energía que le supone.
El ataque tiene que ser efectivo si o si.

Un ñu se cruza alejando a la gacela. Maldito ñu.

El cheetah le perdona la vida. Nos hubiera encantado vivir el momento de la corrida.
Es hora de seguir.

Siguiendo nuestra recorrida pudimos divisar a una pareja de leones copulando, lo cual era nuevo, ya que estos gatos se la pasan durmiendo, y es difícil verlos en pié, comiendo o haciendo cualquier otra actividad.
Un león puede aparearse con las hembras unas veinte veces por día (los Masai exageran y dicen que lo hacen mas de 150). Durante este período no se alimentan. Están con la cabeza puesta en la reproducción , que por lo general, y por la cantidad de coitos, tendrá éxito.
Esto puede ocurrir en cualquier momento del año siempre que haya alimento cerca.
El acto en sí, dura solo segundos. Luego el león se tira a dormir una siesta, y la hembra se acuesta poniendo sus patas para arriba, como facilitando la concepción.

El 80% de los leones jóvenes termina muriendo. Muchas veces comidos por algún león líder y celoso que prefiere no tener competencia en el futuro, y guardarse para sí a todas las hembras de la manada.

Viven entre 10 y 15 años promedio, siendo siempre las hembras las mas longevas, ya que los machos se producen heridas que muchas veces terminan matándolos.
Ya habíamos visto tantas cebras que las pobres pasaban desapercibidas.
Aquí en el Serengeti cumplen un papel clave de cuidado recíproco con los ñus. Ellas ayudan con sus redondeadas orejas a oír los que los ñus no pueden, y estos ven mejor que las cebras.
Ambos son bastante curiosos, y no tardaran mucho en acercarse.

El Serengeti nos regaló escenas inolvidables. Sin duda es el santuario de vida animal mas importante del mundo. No por nada es un sitio nombrado por UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Un área que nunca tiene que perder el apoyo de los gobiernos y las ONG, para garantizar un espacio intacto a los animales.

Todo se encuentra en buen estado de conservación, y sus habitantes, los Masai, son gente de primera.

Ojalá puedan agarrar a mas cazadores furtivos, que lamentablemente, este año han matado a mas elefantes y rinocerontes, que en todos los últimos años de esta nuevo milenio.
Muy posiblemente nuestros hijos no van a poder disfrutar mas de estos dos fantásticos animales. Ojalá me equivoque.

Asante kwa muda wako.