miércoles, 1 de abril de 2015

Dos días en Temuco

Me acerqué hacia Temuco con tres claros objetivos. El primero conocer esta ciudad por la que había pasado cerca en mas de una ocasión. El segundo volver a ver el Océano Pacífico tras algunos años, y el tercero buscar rumbo norte para ir acercándome lentamente a Buenos Aires, en donde tenía que estar algunos días mas tarde.

Dos idénticas vueltas tuve que hacer por la autopista cuando salí de Valdivia por seguir las instrucciones desactualizadas de mi GPS, pero a la tercera no me deje engañar.

Temuco es capital de la provincia de Cautín y la Región de la Araucaria. Se encuentra a casi 700 kilómetros de Santiago, la capital de Chile. Actualmente cuenta con unos 300.000 habitantes.

 Durante mi visita alquilé un pequeño departamento. Tras dejar algunas de mis cosas hice unas compras para la noche, y desde ahí me acerqué a la costa a conocer algunos de sus simpáticos pueblos satélites.
En uno de los extremos de la ciudad, propiamente dicha, muy cerca de la Plaza de Armas, se encuentra el lugar mas visitado de Temuco, me refiero al Monumento Natural Cerro Ñielol. Este parque contiene la misma flora y fauna que había visto días antes en el Parque Oncol en la Selva Valdiviana.
Como vi que no tenía gran tamaño dejé estacionada la camioneta y me dispuse a ascender el único camino hacia lo elevado del cerro que con 335 metros es la parte mas alta de la ciudad de Temuco.
El entorno es de lo mas bonito. No me llama la atención que sea uno de los lugares preferidos de esparcimiento para los habitantes de Temuco, que además le guardan un cariño especial por el significado histórico y cultural que tienen las laderas del cerro.
Hasta 1987 fue un Parque Nacional, pero la Asociación de Amigos del Árbol compro parte de las tierras para evitar que fuera reforestadas. Actualmente manejan menos de 100 hectáreas que mantienen con el dinero que cobran a casi todos por entrar. Hay también un restaurante, pero como en 10 minutos no fui atendido, me retiré sin poder saber que tal estaba.
En el Cerro Ñielol hay 4 senderos cortos que se pueden realizar sin mayor dificultad ni demanda de tiempo. Por ello vale la pena hacerlos todos. De todos modos por los pocos servicios que ofrecen, y la falta de algún sendero de mayor longitud, podría ser un  lugar de entrada gratuita.

Desde arriba (donde está el restaurante) se obtienen vistas de la ciudad de Temuco, una de las ciudades con mayor índice de contaminación ambiental de Chile.
Mi segundo día en Temuco lo dediqué a recorrer el área céntrica de la ciudad, aprovechando que tenía que resolver unos quehaceres, y no iba a quedarme sin conocerla.
Deje la camioneta en el estacionamiento que se encuentra debajo de la plaza y me dispuse a caminar.
Plaza de Armas
No muy lejos de la plaza principal se encuentra la zona comercial, aunque paradójicamente, y tarde, me enteré que no es el mejor lugar de la ciudad para hacer compras.
A pocas cuadras de la Plaza de Armas se encuentra el Mercado Municipal de Temuco, cuyo edificio neoclásico mantiene sus puertas abiertas desde 1929. 
Mercado Municipal de Temuco
El mismo está muy orientado al turista. En los bordes del mercado hay decenas de restaurantes y puestos de comida que venden sopas, carnes, pescados y mariscos. También carnicerías y rotiserías que tenían mostradores muy completos y estaban atestadas de clientes.
Supuestamente venden artesanías Mapuches, que en este lado tienen mas derechos reconocidos que sus pares en Argentina, misma región pero del otro lado de la Cordillera de los Andes. Poco y nada. Solo se ve ropa, alfombras, recuerdos, esas esculturas de madera con la etiqueta "Made in China", algo de platería y toda la parafernalia típica de este tipo de mercados.
Los precios me parecieron elevados, pero sigue siendo un lugar que merece visitarse. No solo por lo fotogénico de su edificio (gran patrimonio de Temuco) si no por lo vívido que es su interior.
Fuente en el Mercado Municipal de Temuco
La ciudad tiene una famosa iglesia con una forma atípica en este tipo de construcciones. Se trata de la Catedral de Temuco. Esta construcción que alberga en su interior a varios pisos de oficinas vino a reemplazar a la antigua catedral destruida en el gran terremoto que afecto al país en 1960.
Mas de 20 años estuvo Temuco sin su catedral, y tras juntar fondos entre los simpatizantes (entre quienes se encontraba el Papa Juan Pablo II), pudieron por fin comenzar la obra en 1981.

No hay edificios deslumbrantes ni grandes tiendas. Por sus calles no circulan coches alemanes ni rubias de anteojos negros. En los suburbios y parte de la ciudad hay una marcada indigencia, sin embargo, por su activo rol comercial, Temuco es de las ciudades mas ricas de Chile.