viernes, 10 de noviembre de 2017

Visita a una aldea Himba

Este día visitaríamos una aldea Himba, para saber quienes son y como es que viven los miembros de una de las tribus mas famosas y características del África Meridional, y que a diferencia de otras tribus del país y del continente, siguen viviendo del mismo modo en que lo hacían siglos atrás.

Día 7:
Esperando los huevos revueltos durante el desayuno en el iGowati Lodge de Khorixas nos enteramos de que habían robado una mochila con documentos de una de las camionetas.  Hacer la denuncia policial y los llamados a los bancos para bloquear las tarjetas de crédito, y tapar la ventana rota de la camioneta con una bolsa de Nylon retrasó dos horas la partida.
Una vez resuelto el problema del robo salimos en prolija caravana hacia una aldea Himba de la Región de Kunene, una de las regiones mas vírgenes del sur del continente y la menos desarrollada de Namibia, por caminos polvorientos alguna vez abiertos por la South African Defence Forces (SAFDF) para proteger al país de la amenaza comunista que presentaba la vecina Angola.
La visita a este tipo de aldeas es lo que en Namibia denominan Living Museums.  El concepto es poder acercarse a los diferentes grupos étnicos que conforman al país para aprender sobre sus costumbres y modos de vida. Por supuesto que la experiencia no es igual a la que se puede obtener en el Valle de Omo en Etiopía o en algunas regiones muy aisladas del Amazonas, pero esto nos daba la oportunidad de otro tipo de visita, donde a la postre uno aprende mucho en poco tiempo.

Ya habíamos tenido unos Primeros encuentros con los Himba. Siempre existe la disyuntiva a la hora de viajar sobre como uno (el visitante) debiera reaccionar ante este tipo de casos, donde el turismo puede arruinar y acabar con viejas costumbres de las diferentes gentes del mundo. Muchas tribus han desaparecido así, prefiriendo aprovechar las ventajas del mundo moderno, pero los Himba parecen ir a contramano de ello, y se sienten muy orgullosos de su modo de vida.
Los Himba son un pueblo semi nómade que habita en ambos márgenes del río Kunene, límite natural entre Angola y Namibia, donde hay mas de 50.000. Por lo árido de su territorio y las grandes distancias que hay que hacer para llegar a los centros poblacionales, los Himba han logrado mantenerse bastante aislados del hombre blanco y otras tribus, logrando así conservar su modo de vida y antiguas costumbres. De todos modos los Himba nunca buscaron aislarse del mundo, y son seres muy sociables que interactúan con otras tribus y también con el hombre moderno.
Los Himba son una etnia de origen Bantú, al igual que los Herero (comparten idioma) de quienes se separaron hace 200 años cuando llegaron a estos territorios del sur del continente. La mayor parte de esos años no fueron fáciles para los Himba quienes sufrieron hambrunas por enfermedades de su ganado. Si la naturaleza ya no estaba en su contra, el hombre lo estaría cobrándose miles de vidas durante los años de colonialismo alemán, la Guerra Civil de Angola, y cuando fueron tomados como prisioneros por la SWAPO para combatir en sus filas durante las Guerras de la Independencia de Namibia.
Con la independencia de Namibia los Himba ganaron respeto y algunos derechos, al menos sobre sus antiguos territorios en lo que fue el Bantustán de Kaokoland en el extremo norte del país. En estos territorios "mandan" ellos, si hasta frenaron la construcción de una represa hidro eléctrica que cambiaría la fisionomía de su lugar. Ahora sus animales pastan libremente por doquier y arman sus aldeas en los lugares mas convenientes.
Las casas en las aldeas Himba son muy sencillas, ya que no son moradas permanentes de los clanes. Están construídas por los hombres con maderas de la zona. Tienen techos de paja y paredes recubiertas con bosta de vaca, que es un gran aislante y obtienen con facilidad.
En todos los casos están alrededor de un corral idealmente rodeado de maderas con espinas, donde todas las noches guardan sus animales. El sistema es idéntico a las Manyattas que había visto años atrás cuando visité a Los Masái en Kenia.

Cada clan tiene en su aldea un fuego ancestral al que nunca dejan morir, y aunque apenas esté prendido, y lo lleven a donde vayan a instalarse, según la leyenda este fuego está prendido desde épocas remotas.
Los Himba son monoteístas y creen en el dios Mukuru, el creador. También le prestan mucha reverencia a los ante pasados de los diferentes clanes, con quienes se comunican cada semana, fuego ancestral de por medio. Cada tribu cuenta con un jefe espiritual que en estos encuentros decide el sistema de justicia dentro de cada una de las aldeas. Las penalidades en el mundo Himba se pagan con cabezas de ganado.
El papel de las mujeres Himba dentro de las aldeas es mucho mas importante que el de los hombres. Mientras ellos se dedican a las labores con el ganado, la faena y el corte de los cueros, las mujeres realizan el resto de las actividades indispensables para sobrevivir. Además de criar y cuidar a los niños debe conseguir agua (extremadamente escasa en este territorio), juntar leña para cocinar y pasar la noche, ordeñar las vacas para obtener leche, y ahora también tienen la tarea de hacer artesanías para venderles a los turistas.
Los peinados de los Himba juegan un importante rol social dentro de las comunidades ya que están cargados de significados. Cuando nacen, tanto mujeres como hombres llevan sus cabezas rapadas. De niños les dejan crecer un mechón de pelo que nace en el centro de su cabeza. Este mechón será trenzado y orientado hacia la nuca en dos partes si es mujer y en una en caso contrario. Si el niño tiene un hermano mellizo se hace una excepción y se lo peina hacia adelante.
Durante los años de pubertad, la mujer Himba comenzará a adornar sus cabellos con la característica pasta de arcilla, colocando además algunos pequeños objetos que buscan realzar su belleza natural. Cuando llevan un año de casadas llevan un Erembe sobre sus cabezas. Este adorno identificatorio está hecho de piel de cordero.
Una niña Himba alcanza el grado de mujer y el respeto de sus pares sólo después de haber parido a su primer hijo.
Muchos de los matrimonios son pre arreglados por los padres de las diferentes aldeas. Aunque en Namibia es ilegal, entre los Himba es común casar a una niña de 10 años de edad.
Practican la poligamia. El hombre debe asegurar el bienestar de sus mujeres, y salvo excepciones, no debiera dejar pasar mas de dos noches sin una de sus mujeres.
Las mujeres Himba tienen prohibido bañarse con agua. De todos modos, dado lo árido del territorio en donde viven, donde la existencia de agua es casi nula, eso sería impracticable. Para mantenerse limpias, las Himbas tienen su propio ritual. Este consiste en aplicarse sobre la piel una mescla de arcilla previamente molida (Hematita) a la que le agregan un poco de ceniza y resina de Omuzumba, un tipo de  arbusto que crece en la Región de Kunene. Esta resina huele a manteca, pero además de "perfumar", evita la picadura de insectos e incluso los protege de los rayos perpendiculares del sol.
Luego de pasarse este polvo rojizo por toda la piel, las mujeres Himba pasan a la siguiente etapa del baño que consiste en quemar maderas de Mopane para ahumar sus partes privadas. Aparentemente estos métodos son anti microbianos, y parecen funcionar bien entre los Himba.
Con los mismos materiales con los que hacen la arcilla y ahuman sus partes íntimas, los Himbas hacen un tipo de unguento que usan en sus axilas y también para sanar heridas. Brillantes y pintadas quedan listas para los hombres, a quienes aparentemente, para quedar limpios solo les basta con revolcarse con sus mujeres, y quedar también teñidos por el poder de la arcilla Himba.
Entre otras costumbres propias de la tribu, los Himba arrancan sus 4 incisivos inferiores a los 12 años. No se sabe el origen de esta práctica, que puede tener como objetivo ser menos tentadores para los traficantes de esclavos que miraban a los dientes de su posible "mercadería" a modo de evaluar su estado de salud. Hay muchas teorías al respecto. Según los Himba se debe a que de esa manera pueden pronunciar mejor su idioma.
Como en muchas tribus de África, los hombres Himba se someten a la circuncisión cuando tienen alrededor de 12 años.
Los Himba son gente de lo mas amigable y están muy contentos de abrir las "puertas" de sus casas para recibirnos y enseñar todas sus viejas costumbres, mostrar su organización social y su música, contarnos acerca de sus creencias y sus problemáticas.

Tras pasar algunas horas muy agradables junto a los Himba, llegaba el momento de la despedida. Nos quedaban algunas horas de camioneta, y no podíamos llegar después de las 17 horas a Okaukuejo, nuestro primer campamento en el Parque Nacional Etosha, quizás el plato fuerte de Namibia toda.







domingo, 5 de noviembre de 2017

Los petroglifos de Twyfelfontain

Twyfelfontain es uno de los sitios arqueológicos mas importantes de África Meridional, famoso por la alta concentración de petroglifos realizados durante miles de años por los antiguos.
 
Día 6:
Luego de desviarnos unos 20 kilómetros de la C39, en donde había un inusual tráfico en comparación del que suelen haber en los caminos de la región norte del país, llegamos al sitio arqueológico de Twyfelfontain (o IUI-IIais en Damara). El mismo se encuentra dentro del árido valle de Huab, en la región de Kunene, en Namibia.
Algunos de mis amigos tuvieron que quedarse a arreglar el soporte tipo tranquera de la rueda de auxilio de la Toyota Land Cruiser comandada por Andy. Un peligro como flameaba. Había que asegurarla antes de volver a los caminos. El resto nos fuimos caminando bajo el sol abrazador del mediodía hacia los petroglifos. En lo particular estaba contento de conocer este lugar cargado de historia, y que, desde 2007 es Patrimonio de la Humanidad (UNESCO).
En el camino pasamos por los pocos restos visibles de una granja de colonos Afrikaaners de apellido Levin, que vivieron allí. Buscando agua para sus animales, en 1942 descubrieron un manantial, y se mudaron cerca de los petroglifos. Es por ellos es que se conoce a este lugar con el nombre de Twyfelfontain, que en Afrikaans significa "Agua dudosa".  
Los primeros habitantes del valle eran unos cazadores - recolectores que ocuparon la zona del valle hacia finales de la Edad de Piedra. Ellos fueron quieren realizaron los primeros petroglifos, los mas antiguos, que pueden tener unos 5.000 o 6.000 años. La gran mayoría son de los animales con quienes compartían el hábitat.

Unos 2.000 años atrás llegaron los Khoikhoi desde la actual Botswana. Los Khoikhoi son un grupo pastoril y ganadero de origen Khoisan, como lo son los Nama y los San (o Bosquimanos). En Twyfelfontain encontraron los petroglifos antiguos y continuaron con la obra durante siglos. A partir de su llegada  es que aparecen las primeras figuras geométricas en el lugar. También las de flora propia de la zona.
Todavía es desconocido el número exacto de petroglifos en Twyfelfontain. Con seguridad hay entre 2.500 y 3.000, pero algunos dicen que podrían ser muchos mas. Se encuentran divididos en 15 zonas arqueológicas, todas cercanas las unas con las otras.
Los petroglifos se han mantenido en excelente estado de conservación gracias a la extrema sequedad del ambiente y la poca cantidad de lluvias que tiene cada año la zona.
La caminata hacia los petroglifos y las pinturas rupestres demanda cierto esfuerzo físico, ya que hay que ir trepando piedras. Muchas personas abandonaban a medio camino.
Pese a la importancia arqueológica del sitio, y que ya era Monumento Nacional desde 1952, tardaron décadas en protegerlo. Hoy se encuentra en gran estado de conservación y es posible alquilar servicios guiados en varios idiomas. Por lo general ofrecen tres recorridos de distinta duración.
Todos los petroglifos de Twyfelfontain tienen una patina que acentúa el color mas claro del interior de la piedra (en este caso se trata de Cuarcita). También existen un montón de pinturas rupestres, y esta combinación no suele ser común en otros sitios arqueológicos de importancia en el mundo.
Este conjunto de formaciones rocosas fue utilizada por los San para sus ceremonias y prácticas chamanicas. Muchas de las piedras emiten un sonido particular si son golpeadas como tambores. La presencia de huesos de animales chicos dan prueba de que aquí pasaban largas jornadas.
Entre los miles de animales representados en Twyfelfontain podemos encontrar las figuras de elefantes del desierto, kudu, jirafas, avestruces, vacas, rinocerontes y cebras. También existen de flamingos, pinguinos y focas, lo que dan muestra de que los artistas conocían también algunos territorios mas alejados.
Algunos de los petroglifos están a simple vista y otros bajo el resguardo de algunos aleros de piedra, y hay que saber a donde buscarlos en este enorme galería de arte al aire libre. Si no se contrata un servicio guiado, quizás lo mejor es ver donde es que están ellos enseñando los petroglifos.
Entre muchas destaca la figura de una criatura con cuerpo de león con cola muy larga y pies humanos. Es quizás la figura mas famosa de Twyfelfontain. Los expertos dicen que trata de un chamán convertido en león en alguna de las ceremonias en donde los San hacían rituales de chamanismo para tener una mejor temporada de caza.

En esta oportunidad andabamos de paso y nada sobrados de tiempo, pero en el lugar hay un cómodo lodge con una arquitectura bastante formidable en madera, donde se come bien y se han de ver unas puestas de sol espectaculares. Quedará para otra oportunidad.

Uno de los amortiguadores delanteros de la castigada camioneta de Andy dijo basta y se partió al medio, por lo cual adelantamos nuestra salida hacia Khorixas, una pequeña ciudad de 10.000 habitantes en donde daríamos con un mecánico.

lunes, 30 de octubre de 2017

Los Herero

Los Herero son una de las tantas tribus de origen Bantú que existen en el sur de África tras las migraciones de los siglos XVII y XVIII. Se encuentran desparramados entre el sur de Angola, el norte de Namibia, el oeste de Botswana e incluso algunas zonas de Zambia. En el caso de Namibia los Herero son, con unos 260.000 habitantes, uno de los grupos étnicos mas numerosos y representativos del país.

Los Herero basan su economía y muchas de sus costumbres sociales y religiosas en la cría de ganado vacuno. Miden el status social acorde a la cantidad de animales que poseen. Las mujeres se ocupan del ordeñe y de la producción de productos en base a leche, y los hombres se ocupan de la cría y comercialización de los animales.

Dentro del grueso de los Herero, que no son un grupo muy hetereogéneo, existen varios sub-grupos, y aunque se hablan varios dialectos, todos entienden y dominan el Otjiherero, una lengua de origen Nígero- Congoleño, como la mayoría de las que se hablan en nuestro planeta.
En los últimos siglos los Herero sufrieron la peor de las suertes. En sus antiguos territorios dentro del norte de la actual Namibia supieron enfrentarse en varias guerras con los Nama, quienes contaban con algunas armas de fuego obtenidas de los granjeros alemanes. Estos enfrentamientos terminan separando a la tribu.
Poco tiempo mas tarde, Namas y Hereros tendrían un sano y breve intercambio comercial.

En la colonia alemana de África del Sudoeste, los pocos granjeros establecidos se quejaban del constante robo de ganado por parte de los Herero. Además habían cortado la comunicación  de estos territorios con Windhoek, la capital. Esto hizo que el gobierno de la colonia tomáse cartas en el asunto derivando en un casi aniquilameinto de los Herero luego del fracaso en las negociaciones. Este hecho se conoce como el Genocidio Herero y Namaqua. Entre 1904 y 1907, las tropas a cargo de Lothar von Trotha, derrotaron a unos 4.000 guerreros Herero en la Batalla de Waterberg, envenenaron sus pozos de agua, se hicieron de todo su ganado (base de la economía) y empujaron hacia el desierto de Omaheke a gran parte de la población Herero, que con el correr de los días murieron de sed. Se dice que cerca de un 70% de la población Herero perdió la vida. La mitad de la población de los Nama sufrió la misma suerte.
Poco antes, Lothar von Trotha, había hecho un anuncio categórico diciendo: "Yo, el gran general de los soldados alemanes, envío esta carta a los Herero. Los Hereros ya no son súbditos alemanes. Han asesinado y robado, han cortado las orejas, narices y partes privadas de soldados heridos, y ahora son muy cobardes para luchar. 
Le digo a la nación: Cualquier persona que entregue a uno de los capitanes Herero como cautivo a un puesto militar recibirá 1000 Marcos Alemanes. El que entregue a Samuel recibirá 5.000.
Toda la nación herero tiene que abandonar el país, y si no lo hace, la obligaré por la fuerza de los cañones. Todo herero que se encuentre dentro de territorio alemán, armado o desarmado, con o sin ganado será fusilado. No se permitirá que permanezcan en el territorio mujeres o niños, y se les expulsará para que se unan a su pueblo o serán pasados por las armas. Estas son las últimas palabras que dirigiré a la nación herero".
Los mas fuertes, y de los pocos supervivientes de los Herero, fueron tomados como prisioneros y usados como mano de obra barata, como por ejemplo para la construcción de edificios para usos gubernamentales de la colonia alemana, como el Tintenpalast, edificio donde funciona actualmente el parlamento de Namibia.
En total murieron 70.000 Hereros, unos 10.000 Namas y también 676 colonos Alemanes. Para muchos se trata del primer genocidio del siglo XX.
En 2004 Alemania pidió perdón por estos actos y llegó a un arreglo para compensar a los familiares de las víctimas de los Herero y Nama
En los años posteriores los Herero ocuparon las tierras del sur de Angola, que en aquellos tiempos pertenecían a Portugal. Durante varias décadas y en una paz casi total, pues este territorio no estaba controlado por la colonia portugesa, criaron allí a su ganado, y también robaban en de las parcialidades blancas o vecinas. Estos hechos obligan a Portugal a cambiar las reglas de juego, sentando allí una presencia militar sin precedentes en el área.

En septiembre de 1940 los portugueses dieron una muestra de barbarie y poder que se extendió durante 5 meses. Miles de Hereros murieron en esos enfrentamientos contra los 1.400 hombres y dos aviones enviados por el ejército de Portugal. Unos 4.000 hombres Hereros fueron tomados como prisioneros para servir mas tarde como esclavos en muchas de las granjas que los colonos portugueses tenían el sur del continente africano.
Durante los tristes años del Apartheid se crearon 20 Bantustanes para los habitantes originarios, tanto de Sudáfrica como de África del Sudoeste (lo que actualmente es Namibia) que desde finales de la Primera Guerra Mundial estaba bajo control de Sudàfrica. Funcionaron entre 1968 y 1989. Entre esos Bantustanes, o divisiones administrativas, sociales, y tribales, el de los Herero fue el que contaba con el territorio mas grande de todos. Dentro del Ehi RovaHerero, la tierra de los Herero, vivían 44.000 personas.
Cuando Mozambique y Angola obtienen su independencia de Portugal en 1974 y 1975, lo primero que hacen es convocar ayuda externa para apoyar a los rebeldes de la SWAPO bajo las ordenes de Sam Nujoma, quien años mas tarde sería el primer presidente de la flamante República de Namibia.  Mientras llegaban 50.000 militares desde Cuba para sumarse a las tropas de Nujoma que se encontraban combatiendo a Sudáfrica en el sur de Angola, otros países del sur de África estallaban en conflictos internos con movimientos independentistas como en el caso de Zambia y de Tanzania.
Hasta la Repartición de Africa (o carrera por África), los Herero convivían en paz con otras tribus con las que compartían los grandes territorios comprendidos entre el Desierto del Kalahari y las costas del Océano Atlántico. Allí estaban "desde siempre" los Damara, que eran cazadores que habitaban sin contacto culturales con otras tribus, y que hoy comprenden a un 9% de la población de Namibia. En las áreas de bosques habitaban los San, que siguen siendo nómades y cazadores-recolectores, aunque el hombre blanco los fue expulsando hacia las zonas desérticas, desafiando su supervivencia.
En el norte habitaban los Ovambo, hábiles cultivadores de las zonas mas lluviosas que habían llegado con las inmigraciones bantúes, y representan al grupo étnico mas numeroso de Namibia.
También estaban los Nama que al igual que los Herero eran ganaderos, lo que derivó en algunas guerras entre ellos aunque finalmente optaron por convertirse en socios comerciales.
Claro está que las mujeres Herero no lucían esos vistosos y coloridos vestidos por los que hoy son reconocidas. Eso se debe a una herencia de la época de colonialismo alemán. Antes del siglo XIX los Herero andaban con el torso descubierto, pero ésto avergonzaba a los alemanes quienes diseñaron una indumentaria que tapara un poco mas que el torso desnudo.
Las mujeres Herero adultas o casadas siempre llevan un sombrero en sus cabezas. Generalmente tiene dos cuernos que simulan a los de las vacas. Siempre llevan sus brazos tapados por las anchas mangas de sus vestidos. En el caso de las jóvenes o solteras, sólo usarán estos atuendos para ceremonias especiales como casamientos, fiestas o funerales.
Tomando en cuenta ese gran parentesis trágico en su historia, los Herero son gente muy orgullosa de sus raices y de su pasado, y que supieron mantener sus viejas costumbres, ritos y tradiciones familiares gracias al importante rol que juega la mujer en esto.
Los Herero son Cristianos pero aún  mantienen algunas costumbres y prácticas ancestrales. Están divididos en ocho reinos cada uno con su propio jefe espiritual local, pero todas responden a un gran jefe de Otjimbingwe, el viejo centro poblacional de los Herero.


sábado, 14 de octubre de 2017

Primeros encuentros con los Himba

Ese día íbamos a recorrer unos 300 kilómetros desde Erindi hasta Khorixas, siendo el plato fuerte de la jornada, la visita al importante sitio arqueológico de Twyfelfontain.
Hasta el momento veníamos viajando entre 3 y 4 camionetas, y a partir de ahora, en algunos momentos, la caravana contaría con hasta 16 vehículos Toyota.

Día 6 por la mañana:
Aquella mañana de agosto nos juntamos muy temprano con Gustavo "El Colo" Hartingh y su grupo de clientes en el playón del estacionamiento del Elephant Camp de Erindi. Gustavo se dedica a llevar gente alrededor del mundo hace 20 años. Es un viejo conocido en el mundo del 4x4 en Argentina, y de ahí es que lo conocemos. De hecho la posibilidad de unirnos a este viaje en particular surgió en el jardín de su casa, un día sábado del mes de febrero. De a poco nos fuimos sumando con varios de nuestros amigos hasta conformar un apreciable sub grupo dentro del grupo grande.
Gustavo es un viajero empedernido y no para un instante. Si son de Argentina pueden sumarse a alguno de sus viajes entrando a su página web Guía4x4.com.ar.

Dimos la nota cuando nuestro amigo Pitufo se quedó dormido, y todo el grupo tuvo que esperarlo. Si había gente que no lo conocía, en media hora ya estaba en boca de todos, y ocupando con sus charlas la frecuencia de la radio que todos compartíamos.
La caravana se hizo larga, lenta y aburrida. Con tantos vehículos adelante nuestro, el polvo parecía quedar para siempre suspendido en el aire. No podíamos sacar fotos, ni abrir la ventana para fumar. Un ruido sospechoso en una camioneta, una goma pinchada en otra. Todo hacía lento el avance y entre algunos de los nuestros ya empezábamos a masticar mal humor. Por suerte la caravana se volvería mas dinámica con el correr de las horas.
Tras andar algunas horas, la caravana se detuvo en unos puestos de artesanías hechas por los Himba que se encuentran a la vera del camino hacia Khorixas. La gente se abalanzaba de las camionetas por la novedad de esta tribu famosa por el color de su piel y pelo, y por andar con los pechos descubiertos. Todos sacaban fotos y hacían sus primeras compras de recuerdos.
Por supuesto que nadie en el grupo tenía mala intención (todo lo contrario), pero a mi me resultó un poco chocante ver como los niños Himba aceptaban chupetines o inflaban globos de colores y se asustaban cuando estos explotaban.
Terminamos todos bailando y cantando, y terminó siendo un momento un poco mas agradable.
Los Himbas forman parte de la vida cotidiana de Namibia, y es posible verlos por todos lados. Ellos no se mostraban ni sorprendidos ni acosados, y pudieron hacerse de unos cuantos Dólares Namibios con sus ventas de artesanías en madera. Por suerte mas adelante podríamos tener un contacto mas profundo, y aprender todo acerca de sus costumbres.
Siguiendo nuestro camino hacia Khorixas, y el sitio arqueológico de Twyfelfontain, pudimos divisar al primer grupo de mujeres Herero con su característica y colorida vestimenta (Pinchar aquí)

viernes, 13 de octubre de 2017

Messum Crater

Desde la reserva de Cape Cross nos adentramos en las zonas menos recorridas de este poco visitado parque nacional en busca del Messum crater, la caldera de un volcán colapsado hace mas de 130 millones de años. Amantes de las montañas y con semejante invitación de un país que sabe ser chato, no podíamos dejar de conocerlo. Era un breve desvío de nuestro camino hacia Camp Elephant.


Día 5 por la tarde:
Mis compañeros y amigos ya habían respirado suficiente olor amoníaco tras nuestra visita a la pequeña península de Cape Cross, una de las mayores reservas de lobos marinos en el mundo (donde los ejemplares se cuentan de a miles) por lo que decidimos continuar con nuestros planes y caminos, alejándonos del mar y con nuestras brújulas apuntando siempre hacia el noreste del país.
En pocos minutos ya estábamos avanzando con nuestras camionetas hacia la inmensidad remota del oeste de Namibia. Los paisajes, todos muy lindos, eran muy diferentes a los que veníamos observando desde que habíamos comenzado el viaje, y en muchos aspectos nos hacían recordar a aquellos de la Puna solitaria de Argentina, que tanto conocemos y amamos. Claro que todo aquí sucedía unos cuantos de miles de metros por debajo.
A lo poco de andar por el vasto y seco paraje ya dábamos con las primeras coladas de lava expulsadas hace millones de años por este antiguo volcán que ya no existe.  Buscábamos en esta etapa llegar al límite que separa virtualmente al Dorob National Park del Tsiseb Concervancy, un proyecto dentro de esta gran área desértica, que busca proteger a los ejemplares de Welwistschia mirabilis, un tipo de líquen singular y de grandes hojas que se encuentra en peligro de desaparecer, y que es endémico en este área de Namibia y unas pocas zonas en Angola.
Quizás sin darnos cuenta (al menos en mi caso) ya estábamos circulando dentro del Messum Crater,  este gran anillo de unos 18 kilómetros (o mas) de diámetro.  Por su gran tamaño, (aunque menor que las calderas del Ngorongoro en Tanzania, y/o la del volcán Galán en Argentina) el accidente geográfico no es identificable a simple vista. Uno puede confirmar que está adentro de la caldera luego de mirar la pantalla del GPS.

Como comentaba en la introducción, la caldera del Messum fue formada por el colapso de un gran volcán hace unos 133 millones de años, durante el Período Cretásico. En aquellos tiempos el súper continente de Pangea se estaba partiendo en varios pedazos, y dando origen a los continentes tal cual hoy los conocemos. Este sector de Namibia es una de las áreas de piedra basáltica más grandes del planeta. Es la misma que meseta que se encuentra en la cuenca del río Paraná en Brasil, de cuando estos territorios eran vecinos y aún no estaban separados por el Océano Atlántico.
Durante el recorrido se pueden ver algunas "piedras" que tienen formas raras, a veces de tortuga, como en el caso de la foto superior. En realidad se trata de piroclastos, o bombas de lava solidificada que alguna vez fueron expulsadas por un volcán cercano. Estas bolas de lava pueden viajar varios kilómetros de distancia mientras se van solidificando en el camino al piso. Las bombas, muy grandes por cierto, son de un tamaño aún mayor a las que habíamos visto en nuestro paso por el volcán Llullaillaco (LINK), en la región de la Puna en la provincia de Salta, Argentina.
En la camioneta veníamos comiendo unas almendras condimentadas con algún tipo de picante muy potente que nos dejaba, a mi novia y a mí,  los labios entumecidos y el paladar hinchado. Teníamos hambre y era lo único a mano. Por suerte, apenas pasadas las 14 horas, encontramos un buen lugar donde parar y almorzar algo mas inofensivo.
Les había comentado que los supermercados en Windhoek son un festín para el visitante, y todos estábamos muñidos de productos comestibles novedosos que venían dentro de latas, bolsas y botellas. Probámos un poco de esto de y de aquello mientras nuestra amiga Elsa daba muestras de sus dotes culinarios preparando unas salchichas alemanas con salsas agridulces y verduras al vapor.
Estábamos tan a gusto y protegidos del viento y de la arena, que nos relajamos varias horas bajo el tibio sol de Namibia entre charlas, calorías y risas, pero aún nos quedaban más de 250 kilómetros por recorrer en nuestro camino hacia Camp Elephant, nuestro alojamiento para esa noche dentro del Erindi Private Game Reserve, una extensión de 70.000 hectáreas protegidas que originalmente estaban  destinadas a la cría de ganado, pero por las dificultades que revestían las tierras, los dueños se dieron cuenta que era mucho mas negocio atraer a turistas para el avistamiento de fauna y flora.
Estas tierras que encierran al Messum Crater pertenecieron a los Damara o Damaqua, un grupo étnico del noroeste de del país cuyo origen es desconocido, pero que comprenden a un 10% de la población actual de Namibia. Son, junto a los San, los habitantes mas antiguos de Namibia. Hasta no hace muchos años, sus dominios se extendían hasta la actual Swakopmund e incluso mas al sur si seguimos la costa del Océano Atlántico.
Aprovechando un juego de palabras con la famosa frase en idioma Suajili, le habíamos dado el nombre de Hakuna Batata a nuestra Toyota Hilux 2.5 alquilada para la ocasión, y que nos llevaría casi sin problemas unos miles de kilómetros antes de averiarse.

El sol de África nos vuelve a sorprender con un temprano y repentino atardecer apenas habíamos abandonado la caldera del desaparecido volcán. Nos quedaba una media hora de luz.
En nuestros días por Namibia íbamos a ver una cantidad considerable de autos incendiados a la vera de los caminos, el el Messum Crater no fue la excepción. En algunos foros de África describen esta ruta como una "difícil", pero perfectamete se puede hacer en un vehículo de tracción simple, si es que tiene alto despeje del suelo. Vale tener en cuenta que si no tienen experiencia en navegación o zonas remotas, podría resultar fácil perderse sin la ayuda de un GPS. Lo mejor sería en ese caso contratar un servicio guiado desde Walvis Bay, Swakopmunt o incluso Henties Bay.

Si de algo estábamos seguros es que no íbamos a llegar a las 18 horas a encontrarnos con el resto de nuestros amigos que habían tomado un camino alternativo. Se hizo bastante pesado el camino, pues la tierra quedaba suspendida mucho tiempo en el aire restándonos visibilidad, y obligando a tomar distanca entre los vehículos al punto de perder la conexión de radio por la distancia entre camioneta y camioneta. 

La buena noticia es que llegamos sanos y salvos cerca de las 22 horas. La mayoría teníamos lugar reservado en el sector destinado a las carpas. El Elephant Camp tiene un área con chalets con vista a un pozo de agua iluminado por las noches y a donde se acercan los animales a beber. Nuestros amigos, algunos de ellos recién llegados de Buenos Aires, nos esperaban allí con un poco de carne asada y espacio en sus cabañas. Hubo varias rondas de vino, y fue el primer contacto con un puñado de animales salvajes en este viaje.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Hacia Cape Cross por la Costa de los Esqueletos

Por la Costa de los Esqueletos avanzaríamos hacia el norte del país con el Desierto del Namib y el Océano Atlántico dominando todo nuestro campo visual hasta la entrada misma de Cape Cross, uno de los mayores santuarios de lobos marinos del planeta.

Día 5:
En esta primer etapa del viaje éramos ocho amigos que habíamos dormido desparramados en tres o cuatro hoteles de Walvis Bay luego de la excelente comida de la noche anterior en el Hotel Flamingo.
En nuestro caso lo hicimos en 1932 House , un bonito Bed & Breakfast atendido por su dueña, que resultó un amor, y a la cual despedimos entre abrazos y besos.

Nos encontramos con el resto en una Shell cercana a llenar nuestros depositos de combustible, arreglar algún neumático roto en la jornada anterior, y hacernos de unas últimas provisiones antes de salir en dirección a Cape Cross (parte del Dorob National Park de Namibia) y mas tarde a buscar el cráter volcánico de Messum
Por la ruta C 34 íbamos siempre acompañados por las extensas dunas del Desierto de Namib, el mas antiguo del mundo y también el más pequeño. Se dice que aquí están las dunas mas altas del planeta, pero les puedo garantizar que eso no es así. En China hay dunas de 500 metros promedio de altura. También en Perú, pero la duna mas alta del planeta, de 1.234 metros, se encuentra en el Bolsón de Fiambalá en la provincia de Catamarca, en Argentina. Lleva el nombre de "Duna Federico Kirbus", en honor a su descubridor.
Para llegar a Cape Cross debíamos recorrer unos 160 kilómetros desde nuestro punto de salida en Walvis Bay, o unos 120 kilómetros al norte de Swakopmund , ciudad por la cual volvimos a pasar, como para llevarnos de ella una imagen mas certera de sus tantos rasgos alemanes.
Walvis Bay, o "Bahía de las Ballenas" es el puerto mas grande de Namibia y uno de los puertos mas importantes del sur de África. Fue una suerte de enclave inglés en el África alemana.
Los Herero conocían a este lugar como Ezorongondo. Hoy en día Walvis Bay es, con 110.000 habitantes, una de las ciudades mas importantes de Namibia. Se encuentra al oeste del país, apenas al norte de la línea imaginaria del Trópico de Capricornio.
Continuando el camino con arena a ambos lados de la carretera queríamos ver un poco mas de cerca como era el pueblo de Henties Bay, de clara arquitectura marinera y también vacacional. Aquí viven unas 10.000 personas, aunque se perciba como un condado de menor población.
Por primera vez se acercan chicos corriendo a intentar vender alguna pulsera, piedra o caracol, práctica comercial que casi no volverá a repetirse a lo largo de nuestro recorrido por Namibia.
Ya pensando en el almuerzo acercamos nuestras camionetas hasta la orilla del Océano Atlántico Sur para estirar las piernas y tocar las mismas aguas que bañan la extensa costa argentina. Aún era muy temprano según nuestros relojes, así que decidimos seguir camino, unos 70 kilómetros al norte de donde nos encontrábamos, hasta llegar al Cabo Cruz.
En el camino pueden verse los restos de algunos barcos encallados. No por nada la Skeleton Coast (Costa de los Esqueletos) lleva ese nombre. Los San (o Bosquimanos), antiguos conocedores de la zona, habían bautizado a este lugar como "la tierra que Dios hizo enojado".
Hay otros mas bravos, pero el mar de aquí es bastante salvaje, salpicado por rocas, y el entorno muy árido. La mayor parte de la vegetación depende para sobrevivir de la gruesa bruma marina que penetra por decenas de kilómetros el Desierto del Namib.
En poco tiempo llegámos a la Cape Cross Seal Reserve. Tras registrarnos y pagar una entrada de unos pocos Dólares Namibios, nos acercamos a este santuario natural dónde es posible divisar, tocar y oler a decenas de miles de focas. En realidad no son focas, si no que se trata de la mayor reserva de lobos marinos de El Cabo.
Había estado en otras colonias de lobos marinos, pero nada se asemeja a Cape Cross, donde pueden llegar a haber más de 100.000 ejemplares de esta variedad de lobos marinos en sus playas, o en el mar, haciendo muchas veces estrágos entre las poblaciones locales de peces.
Todos incrédulos. El espectáculo no puede dejar a nadie indiferente. ¡Son miles!
Algunos no podían soportar el olor amoníaco de las focas. En mi caso seguía sin poder conciliar el sueño, y uno de los primeros efectos secundarios fue tener la nariz tapada, por lo que ni cuenta me dí.
Por la devastación que provacan estos lobos marinos, las autoridades sacrifican miles de ejemplares cada año. Lo mismo sucede en Walvis Bay, donde hay un importante mercado que vende sus pieles.
El nombre de Cape Cross deriva de un Padrao, o cruz de piedra colocada en 1486 por Diogo Cao, un marinero portugués. Con este símbolo marcaba el punto mas meridional jamás alcanzado en esos tiempos por un europeo en las costas del oeste de África.
La cruz de piedra fue descubierta mas de 400 años mas tarde por Gottlieb Becker, un capitán de la Marina Alemana. La cruz original fue llevada a Berlin en 1893, y en su lugar tuvieron la gentileza de colocar otra de madera. Muchos años pasaron y con capitales privados se colocó allí una cruz de piedra parecida a la original, es por eso que en Cape Cross hoy existen dos cruces.