miércoles, 2 de septiembre de 2026

Travnik, la ciudad de los visires

 Resulta que entre 1699 y 1851, Travnik funcionó como capital administrativa de la provincia otomana de Bosnia tras el incendio de Sarajevo por tropas al mando de Eugenio de Saboya. A lo largo de ese siglo y medio, gobernaron desde aquí 77 visires, haciendo de Travnik, un animado punto de encuentro diplomático entre el este y el oeste.

El cielo balcánico amanece teñido de un gris denso aquella mañana en Banja Luka. Es increíble lo verde que es Bosnia & Herzegovina, y en un día gris como este no solo resaltan los verdes, sino que le otorga una atmósfera solemne para entrar a la "Ciudad de los visires". 

Al aproximarse a la ciudad, la neblina comienza a ceder para revelar un perfil en dónde dominan los minaretes e impresiona a uno la silueta de la fortaleza medieval que parece emerger de las rocas mismas.
Nos deshicimos de nuestro vehículo y con varias paradas en el medio, comenzamos a ascender hacia la parte más alta de la ciudad. 
La Fortaleza de Stari Grad fue erigida a finales del siglo XIV por los reyes bosnios, y posteriormente ampliada por los otomanos. 
Basta con subir acá para entender su ubicación estratégica desde dónde se domina todo el valle.

La atmósfera silenciosa de los días grises invita como nunca a recordar el pasado más reciente en un pequeño museo en el interior de la fortaleza. Durante la Guerra de Bosnia (1992 - 1995), el valle del río Lasva fue escenario de trágicos combates. Aunque Travnik en particular no sufrió la destrucción total que tuvieron muchos de sus vecinos, albergó a miles de refugiados durante los días más oscuros.
Desde allí desandamos las calles y nos dirigimos a la Mezquita Colorida (Sulejmanija). A diferencia de las mezquitas tradicionales de la época, su planta baja albergaba un concurrido mercado (Bezistan), mientras que, como curiosidad, su sala de oración se encuentra aún hoy en el piso superior. 
Destaca por sus frescos exteriores de flores y especialmente por un minarete que se encuentra a la izquierda de la puerta, algo poco habitual en la arquitectura islámica otomana. La razón es que muy cerca corre un río y en el lado derecho del conjunto edilicio el piso era muy blando y el minarete corría riesgo de derrumbarse.
Fue reconstruido en 1815 tras un voraz incendio, y sobrevivió al gran incendio de 1903 dónde se quemó gran parte del casco antiguo de Travnik.

El interior de la mezquita es bastante atractivo. Su techo, las escaleras, las columnas y los arcos de las ventanas, todos están ornamentados con azules, rojos y amarillos.
Travnik es también cuna del célebre escritor Ivo Andric, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1961. En "Crónica de Travnik" el escritor describe de forma magistral los choques culturales durante la época dorada como centro de poder otomano.
Antes de abandonar la ciudad fuimos hasta la Cafetería de Lutvo en donde brota con fuerza un manantial de agua cristalina y helada, pero nuevamente, un cementerio dominaba la ladera de una colina, una imagen que se nos iba haciendo habitual en nuestro paseo por Bosnia & Hersegovina.