La Fortaleza de Kalemegdan y el enorme parque que la rodean forman el corazón histórico y el alma de Belgrado, la capital de Serbia. Este conjunto monumental de murallas ubicadas en lo más alto de un acantilado de piedra caliza blanca de 125 metros de altura y en la confluencia de los ríos Danubio y Sava es, desde hace siglos un mirador sobre el pulso de los Balcanes.
La historia de Kalemegdan se remonta al siglo III a.C. cuando los celtas fundaron aquí, en este mismo sitio un asentamiento llamado Singidunum. Mas tarde fue transformado por los romanos en un importante campamento militar para frenar y combatir las invasiones bárbaras. Desde entonces, Kalemegdan fue destruida, arrasada y reconstruida decenas de veces, cambiando de manos entre Celtas, Romanos, Bizantinos, Húngaros, Serbios, Otomanos y Austro-Húngaros.En la parte media de las murallas funciona el Museo Militar que exhibe una gran colección de tanques y armas.
Al caminar por la parte baja de los senderos arbolados de este gran parque pulmón creado en el siglo XIX se siente una paz difícil de conseguir en una urbe, pero también una profunda sensación de contraste y atemporalidad. Al llegar al borde de las murallas y contemplar la inmensidad del Danubio fundiéndose con el Sava, invade una mezcla de vértigo histórico y melancolía.
Uno puede hacer un paseo corto de una o dos horas, o recorrer la fortaleza en profundidad. Si se dispone del tiempo es posible visitar el Pozo Romano (se cobra entrada). Tiene una notable profundidad de sesenta metros y está envuelto en leyendas de espionaje y misterio. Supongo que cobran entrada para mantener alejadas a las masas y preservar su interior, ya que realmente no hay nada para ver más que este pozo, que para mayor decepción fue construido por los austríacos en el siglo XVIII y no por los romanos, pese a que el nombre así lo sugiere.
En lo más alto del parque se erige el Pobednik (el vencedor). Este monumento es el símbolo más reconocible de todo Belgrado. Fue construido en 1928 para conmemorar las victorias de los serbios sobre el Imperio Otomano y el Imperio Austro-Húngaro en la Guerra de los Balcanes y durante la Primera Guerra Mundial.
La estatua de un hombre atlético, poderoso, sostiene una paloma en su mano izquierda como símbolo de bienvenida a todo aquel que visita Belgrado, y una espada en la mano derecha advirtiendo y recordando el pasado guerrero de la ciudad.
Ya sea para comprender el pasado de la capital de Serbia y la ex Yugoslavia, la Fortaleza de Kalamegdan es una visita imprescindible, ya sea para caminar por su gran parque de frondosa y añejada arboledas o para ver los mejores atardeceres que uno puede lograr en esta fantástica ciudad de los Balcanes.






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