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jueves, 5 de diciembre de 2013

La casa de Nelson Mandela

Hoy murió Nelson Mandela, y me siento apenado. Me acabo de enterar de esta noticia y despido con tristeza, y enorme respeto a un luchador incansable que peleó por la libertad de la gente como pocos.
Un ejemplo de vida. Un hombre que ante todo, supo perdonar.

En mi segundo día en SOWETO, la mayor zona marginal de Sudáfrica, fui a conocer la casa de Nelson Mandela. El gran Nelson Mandela. Un ganador. Un liberador. Orgullo para la raza humana. Un ser de moralidad superior, ganador del Premio Nobel de la paz  y el corazón de tantos.
Vencedor del Apartheid. Primer presidente negro de Sudáfrica.

En esta casa vivió con su familia entre 1946 y 1990. Primero con Evelyn Ntoko Maze de quien se divorció en 1957 y desde el año 1958 en adelante lo hizo con su mas famosa mujer, Winnie, (Nomzano Winifred Madikizela) quien ocupó la casa hasta 1996, luego de un segundo divorcio de Mr Nelson.

Mandela, que no corrió con la misma suerte que su familia, paso a la clandestinidad en 1961 ya que se había dedicado de lleno a la vida política. Aprendió leyes y volvió con todas las ganas de cambiar la horrenda situación de los negros en su país.
Con el estudio de abogacía que tenía junto a Oliver Tambo (hoy el aeropuerto de Sudáfrica lleva su nombre) defendían a los no representados. Los ciudadanos de segunda y tercera categoría.

Acababa de dejar de la cárcel, en donde estuvo encerrado algunos años con otros 150 compañeros.

Un año después de salir lo volvieron a meter preso, y allí paso 27 años privado de su libertad. 17 inviernos los cuales paso en Robben Island, con el número de prisionero 466/64. Los restantes10 años los paso en otras dos cárceles diferentes.

Días antes, recorriendo los barrios mas acomodados de Sudáfrica pude ver desde afuera su última casa. Esta queda en el barrio de Houghton. Es grande y bella. Cuenta con una vigilancia casi invisible en una vereda arbolada de calles muy poco transitadas.

Esta casa de SOWETO fue declarada Monumento Nacional en 1999. Quería saber un poco mas de las intimidad de Nelson ya que andaba por su país. Además lo había prometido.


‘That night I returned with Winnie to No. 8115 in Orlando West. It was only then that I knew in my heart I had left prison. For me No. 8115 was the centre point of my world, the place marked with an X in my mental geography.’

Escribió Nelson Mandela el día que fue liberado en 1990.



"The house itself was identical to hundreds built on postage stamp size plots on dirt roads.
It had the same standard tin roof, the same cement floor, a narrow kitchen, and a bucket toilet at the back. Although there were street lamps outside we used paraffin lamps as the homes were not yet electrified. The bedroom was so small that a double bed took up almost the entire floor space.’

‘It was the opposite of grand, but it was my first true home of my own and I was mightily proud. A man is not a man until he has a house of his own.’

Nelson Mandela, The Long Walk to Freedom
                                                                                              





En sus paredes exteriores de ven las marcas de uno de los atentados contra su persona. En este caso con balas y bomba Molotov contra el hogar de su familia.


En esta casa,  se ven todo tipo de objetos  que pertenecieron a Nelson Mandela.
Están sus muchos y merecidos diplomas, premios y certificados. Algunas botas.

El sillón donde leía aprovechando la luz natural, sigue junto a una ventana.
Fotos familiares. También hay ropa y la cama donde dormía. Donde se recuperaba. Donde amaba.

Algunos miran los objetos y lloran. Vienen hasta aquí para agradecer a  Madiba, su liberador.

A esta casa volvió Nelson Mandela cuando salió de prisión. No quería ir a otro lugar. Su casa era la de 8115 Orlando West. Paso 11 noches aquí, pero su realidad había cambiado, y sabía que no podía quedarse. Aunque la casa de SOWETO fue la única que siempre guardará en su corazón.

Buen viaje Madiba. Fuiste un grande. Ojalá descanses en paz. Hasta siempre.

(Para Gaelle)

domingo, 18 de agosto de 2013

Hector Pieterson. La historia de la foto de un niño que cambio el mundo.

 El 16 de julio de 1976, Hector Pieterson, un estudiante de 12 años fue asesinado a balazos por la policía. Ese día murieron centenares de jóvenes estudiantes que se encontraban en una protesta, pero una impactante foto, la de Hector, fue la que recorrió el mundo.

La excelente fotografía de Sam Mzima muestra a Hector Pieterson  llevado en brazos por un estudiante llamado Mbuyisa Makhubo. A su lado esta su hermana Antoinette, mirando al cielo desgarrada de dolor.

Mbuyisa Makhubo estaba llevando el cuerpo de Hector hacia el auto del fotógrafo, quien intentó socorrerlo llevándolo al hospital, pero el joven ya estaba muerto.

El estudiante y el fotógrafo fueron asediados durante los meses siguientes por la policía, por los que ambos tuvieron que abandonar el país. 
Hector se encontraba con otros alumnos en la protesta. La policía había montado barricadas, pero todo se desenvolvía en paz.

En un momento, la policía quiso terminar con la protesta y soltó a sus perros sobre los estudiantes. Los adolescentes repelieron el ataque con piedras, mientras cantaban, cada vez con mas fuerza una canción de iglesia de origen Bantú. La misma canción que años mas tarde (un fragmento) se convertiría en el himno nacional de Sudáfrica (*)

La policía no espero el efecto de los gases lacrimógenos y disparó a mansalva contra los jóvenes estudiantes matando a mas de 500.


Durante la década del 70, la resistencia Apartheid creció, y afloró un movimiento pacífico que abogaba por cambios y el resurgimiento del orgullo negro.

Para el nuevo régimen Afrikáner, el peligro era étnico, y hacían todo lo posible para que los negros no pudieran progresar. Se les asignaban zonas en donde vivir, y eran tratados como ciudadanos de segunda o tercera categoría. No podían ir a los mismos lugares que los blancos, ni elegir en donde vivir. No tenían ni voz ni voto.
Había que evitar que pueda surgir una nueva clase media negra que ponga el peligro el dominio blanco en el sur del continente.


En 1974, el Estado promulgó una ley en la que era obligatoria la enseñanza del Afrikaans (idioma germánico creado por los Boers). Las escuelas se opusieron. El 98% de la población negra no tenía interés en aprender un idioma que nada tenía que ver con ellos.
También pedían mas fondos educativos, ya que los negros recibían veinte veces menos  plata que los blancos para educación.

Así fue como empezaron las protestas y, luego de la matanza de Hector y otros niños, 10.000 estudiantes coparon las calles de SOWETO.

Ya no querían quedarse callados. Ya no podían. Casi 500 niños habían sido asesinados.
Este fue el comienzo del fin del Apartheid. ¿Quien podía defender un accionar así por parte del estado?

El país rapidamente se vio envuelto en una ola de violencia. Era hora de obtener derechos y tener la posibilidad de vivir dignamente tras años y años de vejaciones, excesos, abusos y maltratos.
Una nueva generación estaba dispuesta a terminar con todo, y bajo el lema "Liberación antes que educación", la gente opuso resistencia y se manifestó hasta lograr dos décadas mas tarde su liberación, de la mano del gran Nelson Mandela, que unió a las tribus y se convirtió en el primer presidente negro de la nueva nación del arco iris.

Cuando estuve en SOWETO vine a conocer el museo que hicieron a la memoria de Hector y todos los demás niños que murieron, sin quererlo y sin saberlo por la causa mas noble por la que pueda pelear un hombre: La libertad.

El Museo Hector Pieterson esta construído a pocos metros de donde fue asesinado Hector, en un sector del barrio que tiene el nombre de Orlando West.
Esta muy bien hecho y muestra mejor que ninguno los acontecimientos del 16 de junio de 1976. Cuenta la historia desde los dos bandos. Se exponen excelentes fotografías (a las cuales les tome fotos para este post), hay vídeos y hasta pancartas originales de las protestas. No hay ninguna fotografía de Hector Pieterson, el niño famoso de la cara desconocida.

Es un lugar que invita a la reflexión.

Lo recorrí por dos horas en las que me la pase llorando, y eso que no era ajeno a la historia del Apartheid, ni había sido el primer museo en su tipo que visitaba.

Actualmente no existen fotografías de Hector, cuyo rostro se desconoce.

La misma calle de los levantamientos, en el mismo barrio, donde sale de la tierra, como un puño encerrado, este museo. El mejor tributo a Hector y los otros chicos.



(*)

En idioma Xhosa                        Que Dios bendiga a África
                                                   Que alce su gloria

En Zulú                                       Escúchanos, Señor
                                                    Bendícenos, a nosotros, tus hijos

En Sesotho                                 Señor, te rogamos que protejas nuestra nación
                                                   Intervén y cesa todos los conflictos.
                                                   Protégenos. Protege nuestra nación
                                                   Protege a Sudáfrica, Sudáfrica!

En Afrikáans                              De nuestros cielos azules
                                                   De lo mas profundo de nuestros mares,
                                                   sobre nuestros montes eternos,
                                                   donde resuenan los ecos por las peñas,

En Inglés                                   Suena el llamado a venir juntos,
                                                  y unidos permaneceremos en pié,
                                                  vivamos y luchemos por la libertad,
                                                  en Sudáfrica, nuestra tierra.