jueves, 16 de mayo de 2013

El palacio de Catalina (Ekaterininsky)

Catalina la Grande es conocida en todo el mundo por su gran apetito sexual. Se comenta que llegó a tener mas de 80 amantes simultáneos y que necesitaba revolcarse con ellos al menos seis veces por día.
Su verdadero nombre era Sophie Fredericke Auguste Von Anhalt-Zerbst y era Alemana.

A los 16 años se casa con Pedro III de Rusia, también Alemán, quien era hijo de Carlos Federico de Holstein, aspirante a la Corona de Suecia. Prusia y Rusia, en esos días, querían agrandar su amistad.

Pedro III sufría de fimosis y de cierta locura. No pudo o quiso realizar el coito con su mujer por mas de 8 años, período en el que ella permaneció virgen.
Hubo que buscar candidatos en la corte para embarazar a la futura reina, y estos aparecieron.
Finalmente Pedro III fue operado y tras varios abortos logró darle un hijo a Catalina.


El palacio


El Palacio de Catalina (Екатерининский дворец) es en realidad un conjunto de palacios que los zares usaron durante generaciones como residencia de verano en la antigua ciudad de Tsárskoye Seló, hoy llamada Pushkin en honor al gran poeta, quien es originario de esta ciudad.


El palacio original fue demolido en 1752 y reemplazado por uno más grande y vistoso de estilo Rococó mas al gusto de Catalina que enseguida lo lleno de estatuas doradas de índole pornográfica donde no faltaban motivos de zoofilia u orgías pedófilas. Catalina quería fiesta y le había llegado la hora de desatar su instinto salvaje, o su ninfomanía. Quería muchos cuartos para practicar el vouyerismo y hacía probar a sus amantes con sus criadas como buscando aprobación.
El arquitecto de este delirio fue Bartolomeo Rastrelli (palacio de invierno y otros)  muestra un lujo obsceno ya desde su exterior , en donde se usaron más de 100 kilos de oro para decorar sus cargadas fachadas de grandes ventanales y estatuas que también querían mirar.
El conjunto edificado sorprende por su gran tamaño. Algunas construcciones superan los 300 metros de largo, y el cuidado parque tiene casi 600 hectáreas de extensión.

Tal como en otras construcciones del Barroco Ruso, se optó por el azul y el blanco cargados con la mayor cantidad posible de dorado. Muestra las mejores artesanías del SXVII en Rusia.
El interior no se queda atrás y aquí sí que se ha abusado del uso del dorado a la hoja. Entre la luz y la cantidad de espejos usados es difícil no sentirse opacado por tanto brillo.
Aquí, como en el resto de los palacios Rusos, el trabajo hecho en los pisos es admirable.

Mientras cambiabamos de salones escuchando a nuestra guía nos imaginábamos la vida y los banquetes en aquellos buenos viejos tiempos.

Las noches eran largas y no había electricidad. Los asistentes a las frecuentes fiestas y orgías iban cambiando de salón en salón mientras la servidumbre iba limpiando el lío que dejaban atrás.
Monumental cantidad de velas, dicen unas 10.000,  se usaban cada una de las noches de verano.
Todo el conjunto de patios, iglesias y monumentales jardines muestran la Europisación que tenía Rusia en esos tiempos.
Vale la pena dedicar un día entero para caminar por estos ricos lugares cargados de historia.
El trabajo de mampostería en los techos es impresionante. Si no son enormes pinturas, es el trabajo de las molduras lo que nos quita el aliento.
El cuarto mas famoso del palacio es el conocido como "Cuarto de ámbar", y aunque está prohibidísimo sacar fotos, me las arreglé para tomar esta única. El lugar es magnifico y está considerado como una de las grandes maravillas.
Este cuarto es en realidad una réplica regalada en 2003 por el gobierno Alemán como pago a reparación de guerra en motivo al tricentenario de la ciudad.
Los Alemanes robaron todo el interior del palacio durante la segunda guerra mundial y es hasta el día de hoy una incógnita el verdadero destino de las piedras de ámbar.

El cuarto había sido un regalo de Federico Guillermo de Prusia (Friedrich Wilhelm von Hohenzollern) a Pedro I de Rusia.