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viernes, 13 de noviembre de 2020

Gandzasar, la montaña del tesoro

El Monasterio de Gandzasar es el sitio religioso más importante de la República de Artsaj, y da muestras y pruebas de cuan antigua es la presencia de los armenios y del Cristianismo en esta región de Eurasia disputada entre la República de Azerbaiyán, a la que pertenece de iure, y la separatista República de Artsaj, a la que sigue perteneciendo de facto, luego de las guerras que ambas naciones sostuvieron en tres oportunidades durante los últimos 100 años. 

El recinto que comprende al Monasterio de Gandzasar es uno de los sitios más importantes en lo que refiere a la Arquitectura Medieval Armenia y tiene alto valor histórico y cultural por todos los sucesos aquí acontecidos.

Al momento que escribo hay un alto al fuego luego de seis semanas de guerra entre los ejércitos de Azerbaiyán (con apoyo aéreo de Turquía y mercenarios Sirios) y de Arsaj, con apoyo de Armenia y más tarde de Rusia, quien abogó por la tregua. Este monasterio sigue en pie de milagro.
El complejo religioso se encuentra en la provincia de Martakert, en el peculiar pueblo de Vank (monasterio en armenio), un poblado de 1.500 personas que viven a los pies de las montañas de Gandzasar (que en armenio significa "Montaña del tesoro").
Este pueblo ecléctico vive su mejor momento gracias a los millonarios aportes que hizo en su momento el empresario y filántropo Levon Hairapetyan, antes de morir en una prisión de Moscú acusado de recibir una dádiva de USD 50 millones en la venta de Bashneft, una compañía petrolera. Entre las  curiosidades de Vank, el pueblo donde nació el empresario, podemos encontrar una réplica del Arca de Noé en dónde funciona un restaurante, y una cabeza de un león que además, cada tanto, ruge. También hay una linda colección de autos antiguos suspendidos sobre columnas.
Se dice que en el Monasterio de Gandzasar, más precisamente bajo el altar de la iglesia principal, se encuentra enterrada la cabeza de San Juan Bautista. Por ello es que aquí los visitantes piden por milagros que les son concedidos. También allí hay reliquias de su padre Zacarías, que figura tanto en la Biblia como en el Corán.

La historia también nos cuenta que Grigor Lusavorich , mejor conocido como San Gregorio "El Iluminador" (Patrono de Armenia), visitó está región en 301 luego de pasar 14 años encerrado en un pozo en la llanura de Ararat (Hoy Monasterio de Khor Virap). En ese viaje de libertad evangelizó a Urnair, un jefe tribal. Desde entonces Artsaj es Cristiano y fue por aquellos tiempos, dicen, cuando se construyó la primer iglesia precaria de madera en dónde actualmente funciona el monasterio. 
La historia del Monasterio de Gandzasar, propiamente dicha, comienza cuando el príncipe Asan-Jalal Daula trae de Palestina la cabeza de San Juan Bautista. En honor a ese episodio y dado el valor de la reliquia capturada comienzan las obras que se llevaron a cabo entre 1216 y 1238 gracias al financiamiento del Principado de Khachen. De forma inmediata los fieles empezaron a erigir la catedral central en honor a Hovhannes Mkrtich (San Juan Bautista), la iglesia más grande e importante del complejo monástico, y también de la región. 

El 22 de julio de 1240 la Catedral de San Juan Bautista fue consagrada y santificada ante 700 curas, un número exorbitante para la época, e incluso grande para nuestros tiempos. Cientos de textos  escribieron los monjes de Gandzasar durante los siglos siguientes, haciendo de este monasterio uno de alta jerarquía dentro de la Iglesia Apostólica Armenia.
Durante algunas décadas el monasterio experimentó los primeros saqueos a manos de hordas mongoles. En el siglo XIV la región comenzó a estar bajo dominio del Imperio Safávida, el más grande imperio iraní desde la conquista musulmana de Persia. Esta situación duró unas décadas, hasta que la zona pasa a formar parte del Imperio Otomano.

Hacia finales del siglo XV, y pese a el dominio musulmán en los alrededores, el Monasterio de Gandzasar se había consolidado en la zona como un reducto no sólo espiritual, sino de índole cultural y política. El Patriarca tenía autoridad sobre 330 iglesias y unos 900 asentamientos en la región. 

Desde el altar de la Catedral de San Juan Bautista se escribió en 1701 la carta que los 5 príncipes armenios mandaron a Pedro el Grande de Rusia pidiendo que sumen esta zona a su imperio a modo de protegerse de los musulmanes, y preservar la fe cristiana. El movimiento de resistencia comenzaba a tomar forma, ya que Rusia tardó muchos años en intervenir en el asunto.
En 1914 la Diócesis de Karabaj aún contaba con 222 iglesias. Luego de la Revolución Rusa, Nagorno Karabaj se convirtió en el único territorio de la URSS en dónde no funcionó una sola iglesia, pese a que el 90% de la población era cristiana y practicante. 
Ese caldo de cultivo y la búsqueda de identidad en el rompecabezas soviético por parte de los actores involucrados, provocó la Primer Guerra entre Armenia y de Azerbaiyán (1918-1920), y eso que ambas repúblicas democráticas llevaban apenas unos días de existencia.

Desde el Monasterio de Gandzasar se comandaban las acciones en el Alto Karabaj, y fue allí cuando resurgió el espíritu separatista de los habitantes de esta región, pero no lo lograron aquella vez por no asegurar un corredor de comunicación con Armenia.

En un juego de ajedrez en el que se buscaba un acercamiento a Turquía, la URSS entrega en 1923 los territorios de Nagorno Karabaj a la recientemente formada República Democrática de Azerbaiyán. Una decisión sin sentido que acarrearía problemas en el futuro, y así fue. 
En febrero de 1988, años antes la caída de la URSS, estalló la Guerra de Nagorno Karabaj, el más grave de todos los conflictos librados entre pueblos tras el colapso de la Unión Soviética.

A mitad de la contienda, entre 1991 y 1992, las tropas azeríes comenzaron a atacar con bombas, helicópteros y  artillería los alrededores de Vank y especialmente al Monasterio de Gandzasar, ya que querían desmoralizar a los locales. Los más fanáticos cuentan que los misiles se desviaban antes de lograr el objetivo. Sólo uno de esos misiles logró impactar el muro del monasterio, pero no explotó, y aún se encuentra en el mismo lugar. Fue lo primero que vine a ver en ocasión de mi visita.
En esa segunda guerra entre Armenia y Azerbaiyán, las tropas azeríes contaban , entre otros grupos, con el apoyo de 1500 muyahidines llegados de Afganistán,y un nutrido y experimentado contingente de mercenarios chechenos que tuvieron una irregular campaña con poco éxito entre 1992 y 1993, y que estaban comandados por el temible Shamil Basáyev (nombre de guerra Emir Abdallah Shamil Abu-Idris), un peligroso fundamentalista que gustaba de degollar a sus enemigos y beber su sangre, y que también fuera Primer Ministro de Chechenia antes de ser asesinado.
En esos días sucedió lo que más tarde sería conocida como la Batalla de Gandzasar, en dónde sólo 40 hombres, entre los que participaba el cura y jefe del monasterio, se enfrentaron valientemente a las tropas azeríes que, en esa ocasión contaban con al menos 400 guerreros entre sus filas. Este acontecimiento sólo hizo agrandar el sentimiento y la mística de que el Monasterio de Gandzasar es, cada vez más fehacientemente, un sitio milagroso y protegido, y que con el correr de los años, si es que hay paz en la región, puede acercar a miles de fervientes peregrinos, que sin duda serán bien atendidos y recibidos por los Kharabakhtsi.
En 2020, el Monasterio de Gandzasar, y por suerte para todos, volvió a salir ileso en esta última guerra librada entre Azerbaiyán y "su" territorio rebelde, la República de Arstsaj, que no quiere jamás formar parte de él. 

Según cuenta la BBC, que mandó varios emisarios a la reciente contienda, los habitantes de este pueblo abandonaron este área distante a unos 50 kilómetros de Stepanakert, la capital de un país que no existe
Nosotros también, como otros previos visitantes, salimos de la capital de esta autoproclamada república a explorar esta zona que cuenta con decenas de monumentos en sus alrededores. 
Por una ruta ascendente y ahora pavimentada se llega a un abra en dónde se adivina majestuoso y a la distancia, el Monasterio de Gandzasar, que sin duda es una de las grandes joyas arquitectónicas medievales existentes en Eurasia.

miércoles, 30 de septiembre de 2020

Tigranakert, la nueva joya de Artsaj

Tigranakert fue una antigua ciudad armenia fundada unos 80 años antes del inicio de nuestra era. Se encuentra en la provincia de Martakert, al norte de la auto proclamada República de Artsaj, y muy cerca de la frontera con Azerbaiyán (Rayon Agdam), país al que pertenece de iure, pues el territorio les fue arrebatado tras la última guerra de Nagorno Karabaj (1988-1994).

Este sitio no fue descubierto sino hasta 2005, cuando tras una serie de excavaciones se dio conocimiento de esta ciudad del Período helenístico fundada por Tigranes I, padre de Tiranes "El Grande", responsable de convertir a Armenia en la mayor potencia en el este del Imperio Romano.
Tigranakert es el monumento arqueológico más importante de la República de Artsaj, ya que todo lo encontrado da muestras fehacientes de la presencia de los armenios desde tiempos muy lejanos, y les da también un argumento sólido en su vieja disputa territorial con Azerbaiyán, país con el que se encuentra en una nueva guerra al momento que escribo estas líneas. 
El sitio arqueológico de Tigranakert es  un yacimiento de unas 50 hectáreas dónde, con el correr del tiempo han desenterrado una serie de tesoros que datan de varios períodos, siendo los más antiguos del siglo I a.C. Lo más vistoso es sin dudas el Castillo de Shahbulag ("Primavera del Sha) construido en los tiempos en el que la zona estaba bajo dominio del Imperio Persa. Tiene 450 metros de largo, 120 de ancho y unas paredes que superan los 5 metros de altura. 
En 1748 la capital del Kanato de Karabaj de Azerbaiyán fue trasladada a este castillo.

El sitio es bonito y está muy bien armado y arreglado. Desde 2010 funciona un pequeño museo dividido en tres salas en dónde exponen muchos de los objetos encontrados durante las excavaciones.
A los sufridos habitantes del Alto Karabaj de etnia armenia, lo que más les interesaba era toda prueba de su larga estadía en estas montañas, y los descubrimientos llevados a cabo tras las excavaciones a cargo del Instituto de Arqueología y Etnografía de la Academia de Ciencias Sociales de Armenia, así lo confirman, especialmente a los márgenes del cercano río Khachenaguet.
La historia de la región es larga y compleja, razón por la cuál ha enfrentado a Armenia y Azerbaiyán en un conflicto en la que ambas partes tienen razón a la hora de hacer válidos sus reclamos. Para entender un poco más sobre esta peculiar república pueden leer El caso Artsaj o de Nagorno Karabaj.
Si bien las excavaciones comenzaron en 2005, diferentes urgencias económicas, políticas y sociales han detenido las investigaciones en diversos momentos (en esta provincia se libraron enfrentamientos con el ejército Azerí en 2008, en 2010 y nuevamente en 2020). No obstante los locales han sacado provecho de lo encontrado para hacer propaganda pro Armenia, y pro Artsaj, pues es una república independiente pero completamente dependiente de Armenia.
Además del mencionado castillo, en Tigranakert se han encontrado restos de la antigua citadela, varios siglos más antigua. También los cimientos de una basílica de una sola nave del siglo V o VI. 
La importancia de su tamaño y la calidad y cantidad de los hallazgos arqueológicos hacen suponer que aún resta mucho por encontrar en los alrededores.
El sitio está en pleno proceso de restauración aunque al momento de nuestra visita no vimos actividad alguna, en cuanto a refacciones refiere. 
Hay bastante para ver pero se requiere de un moderado estado físico para caminar mucho y de un poco de imaginación, claro que en un sitio como este, se agradece y aprecia el esfuerzo por todo lo hecho.
Esta ciudad que desapareció tras más de 1.300 años de presencia humana hoy, quizás, vea un poco de luz al final del túnel. La historia de Tigranakert se sigue escribiendo.